El psiquiatra clínico de la que es paciente Patricia Ramírez ha asegurado frente al jurado popular que enjuicia a
Ana Julia Quezada
que Gabriel Cruz mostró “angustia y temor” cuando se comenzó a fines de 2017 la convivencia de esta con su padre a quien “no se atrevía a decírselo pues era “un pequeño noble, que se guardaba los inconvenientes y nunca en la vida deseaba hacerle daño a nadie”.
“Sentía que el padre no le prestaba atención desde el momento en que Ana Julia apareció en su vida, tenía una sensación de abandono y padecía experiencias de sofocación, temor y miedo a dormir solo en Vícar”, ha dicho en referencia al domicilio que los dos compartían y a cuya entrada fue detenida la procesada con el cuerpo sin vida del menor en el maletero.

El doctor, que ha pedido declarar en calidad de testigo y no de perito para no enojar el secreto profesional y que se ocupó de la coordinación del operativo sicológico de control de los familiares a lo largo del operativo de busca desplegado entre el 27 de febrero y el 11 de marzo, ha subrayado que “cinco días antes que le mataran” la sicóloga de pequeño instó al padre a estar “más encima de él”.

“Sentía que el padre no le prestaba atención desde el momento en que Ana Julia apareció en su vida, tenía una sensación de abandono y padecía experiencias de sofocación, temor y miedo a dormir solo en Vícar”

“No lo había verbalizado con Ángel mas sí con la sicóloga, que le solicitó que se tomara más de verdad el tema y aumentase la cantidad y calidad de interactúes con el pequeño a solar”, ha dicho.
Propuesto por la acusación particular, a cuyas preguntas ha contestado de la misma manera que a la defensa al tiempo que la fiscal no ha interrogado, ha referido asimismo 2 capítulos médicos de Gabriel Cruz con “un cuadro abdominal severo que la pediatra no supo atribuir a nada en concreto” y que se generaron “en martes, cuando Ana Julia se quedaba en solitario con él pues el padre estaba trabajando” y tras la ampliación del régimen de visitas.

Esto abonaría la tesis del letrado Francisco Torres, que mantiene que Ana Julia Quezada habría intentado “envenenar” al pequeño de antemano a darle muerte en la finca familiar de Rodalquilar, en Níjar (Almería), “mediante batidos extraños de galletas Oreo y hierbas”.
Asimismo a preguntas de este, el siquiatra ha afirmado que a “instancia de la acusada y de Ángel se puso una recompensa”, lo que, conforme ha subrayado, le resultó “llamativo pues no fue consensuado con la madre”.

El “cambio de relato” en Ana Julia “me llamó la atención y prácticamente me heló el corazón”

Al hilo de esto, y una vez que la acusación particular le haya dado el pie con múltiples advertencias de la jueza-presidente del tribunal sobre su falta de concreción a lo largo del interrogatorio, ha apuntado un “cambio de relato” en Ana Julia que “me llamó la atención y prácticamente me heló el corazón”.
“El día de la concentración en Almería, el nueve de marzo, estábamos al lado del escenario y me dijo: ‘lo han matado, son demasiados días’, lo que me dejó atónito pues siempre y en toda circunstancia afirmaba que iba a aparecer el pequeño y hasta ese momento y hasta el final, aun la Guarda Civil, trabajaba con la hipótesis de que estuviese vivo”.

Por otra parte, a preguntas de la defensa, ha aceptado que no tuvo contacto directo jamás con Gabriel ni lo entrevistó cuando Patricia Ramírez le refirió “las perturbaciones somáticas de ansiedad y angustia” que le confirmó de referencia la sicóloga cuyo tratamiento les aconsejó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *