Las relaciones entre el PP y Vox están congeladas, como dijo la candidata del partido de ultraderecha en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, pero no rotas. A pesar de los desencuentros por la forma en la que el nuevo alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, conformó el equipo de gobierno municipal, los números dos de los dos partidos a escala estatal, Teodoro García Egea por el PP, y Javier Ortega Smith, por Vox, siguen manteniendo contactos y buscan fórmulas que permitan desencallar las negociaciones para la elección de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid.

No están negociando las concejalías que, según Vox, le corresponde al partido de Santiago Abascal en el Ayuntamiento de Madrid, según fuentes del PP, sino que están abordando los problemas surgidos durante la elección de alcaldes el pasado sábado, porque si Vox dice tener motivos para estar enfadados con el PP y no querer continuar las negociaciones, los populares también los tienen, por la situación creada en ayuntamientos como Burgos o Huesca. Sin embargo, el secretario general del PP hace un balance positivo de cómo se ha desarrollado la constitución de los consistorios en toda España.

El acuerdo fantasma

El documento firmado entre ambas formaciones sigue celosamente guardado

En esas conversación, según fuentes del PP, se está mirando la forma de revertir el resultado de las elecciones de alcaldes socialistas en esas corporaciones muni­cipales, sin reproches y buscando soluciones.
Y es lo que también se quiere hacer a la hora de negociar la presidencia de la Comunidad de Madrid, que el PP quiere desvincular totalmente de lo que ocurra en el Ayuntamiento de la capital. Sin embargo, la dirección nacional del PP apoya, al menos de momento, la intención de Martínez-Almeida de no dar responsabilidades de área de gobierno a los concejales de Vox, sino ofrecerles juntas municipales, que, aunque tienen poder, no forman parte del equipo del ejecutivo municipal.

La dirección nacional del PP asegura que tiene firmado un documento con Vox, que no se refiere en exclusiva al Ayuntamiento de Madrid, sino que es global sobre todos los municipios, y en él se habla de incorporar a Vox a los gobiernos de los municipios en los que haya salido elegido el candidato del PP con los votos del partido de Abascal, pero en ningún momento se dice, aseguran las fuentes populares consultadas, de que los concejales de Vox accederán a concejalías responsables de áreas de gobierno en los equipos municipales. La dirección nacional del PP también trabaja con la idea de que Vox no tenga consejerías en la Comunidad de Madrid, cumpliendo así el requisito de Ciudadanos de no estar con Vox en los gobiernos autonómicos, pero sí dar al partido de Abascal responsabilidades en áreas de la Comunidad, aunque no sea en el Gobierno regional, que el PP no renuncia a que esté presidido por su candidata, Isabel Díaz Ayuso. Aunque Ortega Smith y García Egea se han dado unos días para encarrilar las negociaciones, el PP pretende que la presidenta de la Comunidad de Madrid pueda ser elegida antes de que acabe el plazo, el 11 de julio.

Reunión

Martínez-Almeida y Ortega Smith se vieron anoche para encarrilar la situación

Detrás de este desencuentro subyace un documento fantasma que PP y Vox firmaron el pasado 15 de junio y que nadie ha visto ni se ha publicado. Se trata de un pacto genérico que afectaría a todos los municipios donde ambas formaciones han alcanzado un acuerdo para gobernar.
Según la formación de Abascal, ese pacto prevé que, en un plazo de 20 días desde la constitución de los ayuntamientos, Vox se integrará “en concejalías de gobierno y puestos de responsabilidad directiva de entes municipales” en proporción a los resultados electorales.
El problema podría estar en la terminología que se utilizó en ese acuerdo genérico. En el Ayuntamiento de Madrid no hay concejalías. El Consistorio se organiza en áreas de gobierno y juntas de distrito. El PP está dispuesto a ceder a Vox las juntas de los barrios de Salamanca, Chamberí y Usera. Y nada más.
Eso es lo que ha irritado a los de Abascal, que se sienten traicionados, pues creen que el acuerdo ha sido interpretado por los populares de “forma espuria”. Pero a Vox le queda un as bajo la manga: la Comunidad de Madrid, cuyo gobierno aún no se ha constituido y donde los votos de la formación de ultraderecha son imprescindibles para que Ayuso sea presidenta.

El lunes, tras el desengaño, Vox se levantó de la mesa de negociaciones y amenazó con irse “a la oposición”. Ayer no hubo avances. La presidenta de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, insistió en que su partido no dará sus brazo a torcer en la Comunidad si el PP no respeta el acuerdo en el Ayuntamiento. A última hora de la tarde, Ortega Smith se reunió en el Consistorio con Martínez-Almeida para tratar de encarrilar la situación. El PP sabe que no puede permitirse perder la presidencia de la Comunidad de Madrid, pero está entre la espada y la pared, porque también es consciente de que Ciudadanos no quiere gobernar con Vox.

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