La portavoz del Conjunto Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha anunciado, en una entrevista con Europa Press, que su partido prepara un «Libro Blanco para la libertad en Cataluña» que presentará a inicios de septiembre y que tiene como propósito revertir la expulsión del Estado en esta comunidad autónoma y robustecer a los constitucionalistas. Para conseguirlo plantea, entre otras muchas medidas, acrecentar la presencia del Estado, «incentivos» sociales y económicos para los constitucionalistas y resguardar la «lengua común». Se trata, conforme ha expuesto, de un plan «profundo y ambicioso, en un largo plazo» y que «va alén del (articulo) 155». Es una apuesta estratégica que precisa de una «convergencia» muy grande no solo de los partidos, sino más bien asimismo de la sociedad civil, de ámbitos como las letras, la economía, la cultura o bien la judicatura, entre otros muchos. La líder ‘popular’ recuerda que Jordi Pujol tenía un plan para Cataluña con el que organizó los «objetivos de construcción nacional, la expulsión del Estado e incluso de los valores democráticos de Cataluña» y que fue aplicando «en medios, en salas, en espacios públicos» hasta el punto, asevera, de que ahora Cataluña es «uno de los sitios donde la democracia es más débil». Ahora, asevera, Cataluña es una comunidad «tomada» que hay que recobrar en tanto que este plan independentistas ha propiciado, conforme apunta Álvarez de Toledo, que ser nacionalista sea «un chollo» pues está repleto de incentivos para «progresar en la vida». Al paso que, por contra, ser constitucionalista en Cataluña «ha sido una ruina» y ha calificado de «héroes» a quienes se declaran como semejantes. «DESMANTELAR ESTRUCTURAS PARAESTATALES» «Eso no puede ser, ese proceso hay que revertirlo», exclama la portavoz parlamentaria del Partido Popular. Ese es la meta del Libro Blanco que prepara su partido y que contiene un «hoja de ruta intensivo» en Cataluña, que espera que se pueda aplicar «lo más pronto posible» desde las instituciones españolas. Álvarez de Toledo no desea desvelar las medidas específicas que presentarán en el mes de septiembre, mas sí insiste en la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en Cataluña, para lo que propone que se «desarticulen» cada una de las «estructuras paraestatales» que se han ido creando estos años en la comunidad autónoma; que se fortalezca, incentive y premie a los funcionarios del Estado en Cataluña; se resguarde la «lengua común» y a quienes desean estudiar en castellano, que «lo charlan 500 millones de personas». Asimismo apunta la necesidad de que RTVE refleje los valores del Estado y el pluralismo en su emisión en esta comunidad, mientras que critica a la T.V. pública catalana. «TV3 es de todos o bien no es de absolutamente nadie», exclama ya antes de aseverar que «no es razonable» que el directivo de esta cadena pública esté encausado y prosiga en su puesto tal y como si no pasase nada. «SE ASUMEN COSAS COMO NORMALES QUE NO LO SON» A su juicio, «la ausencia de reacción social y política hace que estas cosas puedan suceder» en referencia asimismo a la veintena de cargos de la Generalitat que están procesados por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barna por su implicación en el 1-O bien y prosiguen en sus puestos. «Hemos ido admitiendo o bien asumiendo como normales cosas que no lo son. Debemos devolver a cada hecho su significado y su gravedad», explica para poner el énfasis en la necesidad de «movilizar al constitucionalismo» y a los «demócratas» a fin de que «estas cosas no pasen y haya un profundo castigo social». En este sentido, Cayetana Álvarez de Toledo asevera que con la «rotura» brotó la mitad constitucionalista de Cataluña que estaba «silenciada, absolutamente aplastada, mas que existía». Un hecho este que le da motivos para ser «optimista» en tanto que prueba que hay una sociedad «tolerante, cosmopolita, abierta, demócrata» y que admite el «pluralismo» y valora la «libertad individual». Lamenta que esta una parte de la sociedad haya estado «desamparada por la parte de las instituciones», mas apuesta «fortalecer y robustecer» y por no dejar desprotegidos a los constitucionalistas, por reagruparles en torno a una mesa y percibir a todos y cada uno de los «mimbres» que los componen. «Están desanimados, decaídos, mas hay que decirles no al desanimo, ni al desistimiento», apunta para a continuación argüir que el «separatismo se ha estrellado con el muro del Estado», que ha fracasado, si bien ahora, advierte, están usando «la otra vía que es la erosión interna». A su juicio, hay que aprender de las lecciones del 1 de octubre, la data en la que se festejó el referendo ilegal de independencia en Cataluña. LA LLIGA DEMOCRÁTICA, UN PROYECTO MAL ENCAMINADO Sin embargo, considera un «proyecto muy mal dirigido» el partido que se ha creado últimamente, la Lliga Democràtica, que se define como una alternativa catalanista sin complejos, basada en el diálogo y el acuerdo. Este partido cuenta con una ejecutiva temporal encabezada por la politóloga Astrid Distrito y entre sus miembros señalados está un exdiputado de Convergència i Unió, Nicolás de Salas, el expresidente de Sociedad Civil Catala, Josep Ramón Bosch o bien la ex- parlamentaria de Unió (UDC) Eva Parera. Conforme Álvarez de Toledo, se trata de un proyecto «poco afortunado» y «abocado a reiterar los fallos del pasado». A su juicio, «profundiza en la fragmentación del constitucionalismo y solo sirve a los intereses de lo que pretende combatir». Por este motivo, lamenta que ese proyecto se ponga de pie. «No comprendo que personas que deberían conocer realmente bien el origen de lo que nos ha traído hasta acá pretendan reiterar exactamente los mismos fallos, eso con respecto a la Lliga». Y con relación a Sociedad Civil Catalana (SCC), se remite a lo dicho por el escritor y maestro universitario Félix Ovejero en un reciente artículo en el que criticaba la postura del presidente de SCC asegurando que algo había que dar a los independentistas por el hecho de que suman un par de millones. Álvarez de Toledo recuerda, en este sentido, lo que pasó en el Estado de Alabama (Estados Unidos) cuando el gobierno sacó un 98 por ciento de los votos proponiendo sostener la discriminación racial. «Que más da el porcentaje si lo que plantean esos un par de millones es contrario a lo del resto que son 45 millones», exclama.

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