Ha sido un año complicado para la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), mas se ha «ganado la primera batalla de una larga guerra», en palabras de su presidente, Juan Chicharro. La unión de la familia y la acción conjuntada con la entidad han vencido «por el instante a un Gobierno con el poder del Estado a su disposición». Los recurrentes al Supremo se han servido de la «fórmula Clausewitzciana» para frenar la exhumación, enfrentándose al Ejecutivo con 3 «armas»: la presión a la Iglesia, la expansión de 38 sedes de la Fundación por toda España y el empleo de las redes sociales, aparte de la indispensable vía jurídica. Se basta esta pauta «Clausewitzciana» en la aplicación metódica de principios como la «voluntad de vencer» o bien la «capacidad de ejecución», de forma que los medios se adecúen al cumplimiento del objetivo. En suma, y tratándose de un militar de carrera como Chicharro, estrategia castrense aplicada al proceso. Tomaron parte las 4 partes demandantes –que completan la comunidad benedictina y la Asociación para la Defensa del Val de los Caídos– «en el instante oportuno» y explotando las «vulnerabilidades del Gobierno» con relación a los rastros de inconstitucionalidad, la ley de caso único no sabiendo que en el Val hay 189 personas más sepultadas «no víctimas de la Guerra Civil», la falta de conocimiento de que la familia tenía título funerario en la cripta de la Almudena o bien las «chapuzas» en la licencia de urbanismo. En un caso así, una maniobra seguida por terceros que presentaron múltiples demandas contra el Municipio de El Escorial hasta lograr que el permiso de obras quedase suspendido cautelarmente. Esta estrategia se ha completado con la creación de 38 delegaciones de la FNFF por toda la geografía nacional y el uso extensivo de las redes sociales (las visitas a la página web se han multiplicado por 3). Aparte de los escritos y presiones directas sobre la jerarquía eclesiástica «al más alto nivel, entendidos de que acá estaba el centro de gravedad de la resolución del problema». Conforme la Fundación, «la Iglesia tiene probablemente la última palabra» y tomó «buena nota del mensaje». No ha faltado la participación «exhaustiva» en todo tipo de medios –nacionales y también internacionales– la mayor parte «hostiles en grado sumo». Y en un escenario de «presiones» en pos de la ilegalización de la FNFF. Acciones todas y cada una complementarias mas siempre y en toda circunstancia dirigidas a impedir la exhumación de Franco del Val y en su caso retrasarla «al máximo en espera de mejores condiciones políticas». Son «conscientes», afirma Juan Chicharro, de que el Gobierno ha «aprendido de la derrota» y de que se encararán a «nuevas leyes “ad hoc”», mas esperan que «de una vez intervengan los partidos en defensa de la verdad histórica y del Derecho». «Si no somos capaces de eludir la exhumación del Val absolutamente nadie va a poder impedir que la reinhumación hipotética sea en la Almudena y entonces ya vamos a ver qué decide el Gobierno: o bien Val o bien Almudena», advierte el general.

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