La Liga Atlántica, un circuito independiente de 7 equipos de la costa este de Estados Unidos y uno de Texas, se ha transformado en la primera del béisbol profesional del país en permitir un arbitraje en el que intervienen los robots. Pese a que el sistema que se usa es bastante complejo, en el caso de duda o bien enfrentamiento, la última palabra la tienen las personas. Ese factor, por el momento, ha tranquilizado parcialmente a los actores vinculados a este deporte, el segundo más popular en la nación, solo tras el futbol americano.
De este modo, ni los jugadores ni los adiestradores ni los apasionados han sentido gran diferencia entre la fórmula precedente y la presente. En verdad, tras el primer partido en el que se ensayó este sistema, el presidente de la Liga, Rick White, bromeaba: “¡Hay que ver lo bien que han estado estos robots! Se semejan a los árbitros reales”. Y sí, tienen el aspecto de seres de carne y hueso por el hecho de que lo son… Los dispositivos tecnológicos, que van alén del VAR que se emplea en el futbol, continúan ocultos.

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Una compañía experta en análisis de datos deportivos, TrackMan, creó el programa informático en cuestión, que fue perfeccionado prácticamente en secreto, de forma silenciosa. En gran medida, la discreción ha servido para eludir la polémica de alcance mundial que se desató cuando comenzó a aplicarse el VAR, que se exacerbó en el instante en que llegaron los primeros fallos derivados del vídeoarbitraje. La prueba es parte integrante de un pacto de 3 años con las Grandes ligas de béisbol (MLB, por sus iniciales en inglés), que se han comprometido a instalar más softwares para el análisis avanzado de las jugadas y los atletas.

En el procedimiento de la Liga Atlántica, los jueces emplean un auricular enlazado por Bluetooth a un teléfono inteligente, concretamente, a un iPhone, que, por su parte, está conectado al software particularmente desarrollado para esta función. El programa, al que llaman “robot” en este circuito, no interviene en todo instante. Solo se activa en ciertas jugadas: interpreta trayectorias y canta “bolas” y “strikes”. Como cabe la posibilidad de que se confunda en su dictamen, quien manda es el agremiado.

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El día de su estreno, Rick White se mostraba confiado en el éxito de esta solución: “Cuando la gente comprenda lo que verdaderamente sucede, se percatará de que esta novedad no supone ningún problema”. Las esperanzas sobre este software cada vez son más elevadas. Tanto es conque, para el segunda base de los Long Island Ducks (Central Islip, N. York) L. J. Mazzilli, que ha experimentado esta tecnología, “tendría que ser una ciencia exacta”. El árbitro Derek Moccia comentaba en este aspecto: “Esto se veía venir”.
El plan de la MLB, que contempla aun cambios en las reglas, ha comenzado a desplegarse con acierto. Los jugadores y los técnicos están en favor del robot por el hecho de que, en su opinión, puede terminar con décadas de discusiones por bolas y strikes. Exactamente la misma opinión han expresado los árbitros, que estiman que su trabajo en el presente es más mecánico, mas asimismo más justo. Uno de ellos, Calvin Baker, lo resumía gráficamente al decir: “Esta herramienta me va a ayudar”.

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