El Pla más literario, al completo y en un solo volumen

Publicado el Por Sara Vargas


De
los cuatro libros que
Josep Pla
dio a la imprenta entre 1925 y 1927, tres se adscribían a la literatura narrativa: ‘Coses vistes’, ‘Llanterna màgica’ y ‘Relacions’. Medio siglo después, años 1967, en el prefacio de ‘La vida amarga’, título incluido en la Obra Completa de Destino, el escritor afirmaba que, de no haberse dedicado al periodismo con su «dispersión angustiosa», le habría gustado cultivar la narrativa.

Reconocía Pla que el periodismo le había permitido correr mundo, conocer personajes y ambientes diversos… De ese vagabundeo reporteril nacieron escritos que culminaron en una narración con hechuras literarias. Su obra, concluía, «no es perentoriamente más que una adición de hojas de un diario íntimo vastísimo -unas reminiscencias de la

 ceniza de la vida».

Así, ‘La cendra de la vida’ (Destino; ‘La ceniza de la vida’ en castellano), ha titulado el editor Jordi Cornudella la compilación de 34 narraciones datadas entre 1949 y 1967. ¿Por qué dicho periodo? En 1949 ve la luz el primer volumen de los cincuenta que Josep Maria Cruzet planeó para la obra completa de Pla en Selecta. En 1967, cinco años después de la muerte de Cruzet, Pla publica el segundo volumen, después del inaugural ‘Quadern gris’ en la Obra Completa que impulsa la editorial Destino de Josep Vergés.

En títulos como ‘Aigua de mar’ o ‘La vida amarga’
recupera historias publicadas en la Biblioteca Selecta. Las narraciones reunidas en ‘La cendra de la vida’ son muy buenas, subraya Cornudella: «Y el conjunto todavía las hace mejores». Ambientadas en la Costa Brava, Barcelona, Madrid, Estoril, Londres, Berlín o Roma vienen a componer «un gran retablo de la vida (o al menos de una cierta vida) de cien años atrás, con las inercias, las pasiones y las miserias de la vida de siempre y de ahora mismo», añade.

De esas 34 narraciones, 29 aparecieron en los tres primeros títulos de Pla, de 1925 a 1927. Cuando las releyó años más tarde el escritor recicló aquellos materiales: «Recortaba y pegaba, ampliaba y suprimía, sumaba textos diferentes en uno solo. Mezclaba fragmentos de procedencia y de cronología diversas, modificaba todo lo que quiso y como quiso», apunta Cornudella.

Viajes y pensiones

En ‘La cendra de la vida’ reencontramos relatos del mar como ‘Un viatge frustrat’ o ‘Contraban’, experiencias vividas en pensiones en barcelonesas, madrileñas, británicas y romanas; o los viajes con Eugeni Xammar al Berlín hiperinflacionario que marcaron de por vida a un Pla obsesionado por «la estabilidad de la moneda». En ‘Retablo de la inflación’ el autor ampurdanés entrevera materiales periodísticos con el formato narrativo que en los años sesenta se dio en llamar ‘non fiction’.

Como denominador común de estas narraciones, que en los años veinte Pla denominaba «capítulos de novela», Cornudella señala la difusa frontera entre géneros: «La ficción con la autoficción, y la invención literaria con la memoria biográfica».

Maltratado por unos correctores que intervenían en la espontaneidad del habla, Pla se ve resarcido por la edición de Cornudella: «Tanto si los correctores se amparaban en una norma existente como si invocaban tácitamente una norma fantasma, allá donde se modificaba el léxico, la sintaxis o el estilo de manera abusiva, hemos restituido por sistema las formas planianas».

Además de fijar los textos de todas las ediciones de Selecta y Destino, el editor ha investigado la genealogía de las narraciones: sus orígenes en prensa, las ediciones de los libros que las incluyeron a partir de la documentación manuscrita que se conserva en el Mas Pla, la Fundación Josep Pla de Palafrugell y la Cátedra Josep Pla de la Universidad de Girona que dirige Xavier Pla.


Fuente: ABC.es .

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