Por estos lares, ya antes de la condición de VOX como partido parlamentario, se miraban las elecciones estadounidenses con condescendencia. ¿De qué forma podía ser que los votantes considerasen a Donald Trump un antisistema? ¿De qué forma puede que apostaran por un hombre de alegato tan populista, excluyente y con unos claros intereses empresariales? Puesto que no hace falta ir tan lejos para poder ver un caso afín. Sólo hay que echar una ojeada a El Vanguardista de HBO, la serie reportaje sobre Jesús Gil y Gil que estrena este domingo, para comprender el fenómeno.

El proyecto capitaneado por Enric Bach tras arrasar entre la crítica con Muerte en León (la serie reportaje sobre el homicidio de la miembro del Congreso de los Diputados leonesa Isabel Carrasco) se centra en charlar de la figura de Jesús Gil. Quizá lo hace con demasiadas luces y menos sombras de las que debería: quienes admiran al fallecido, incluyendo a sus hijos, tienen muchos minutos en la carta de presentación facilitada a los medios. Mas el retrato es de esos que te deja con la boca abierta pues es real, como bastantes personas aún recuerdan.

Presentación en la villa de Madrid de la serie de HBO ‘El Pionero’ sobre la vida de Jesús Gil con el directivo y argumentista Enric Bach.
(Óscar J.barroso / EP)

Gil y Gil, que sería presidente del Atlético de la villa de Madrid (1987-2003) y regidor de Marbella (1991-2003), era homónimo de morro, de ladrillo y delitos por los que pasó hasta 3 veces por cárcel. ¿La primera? Por el asesinato involuntario de 58 personas en el primer mes del verano de 1969 cuando decidió estrenar ya antes de tiempo un comedor de la urbanización Los Ángeles de San Rafael. Este se desmoronó y le condenaron a 5 años de cárcel. Tras 18 meses entre rejas, Franco le absolvió.

Era un hombre con labia. Un hombre que se declaraba hasta 3 veces en la ruina y que se vendía como un triunfador, el que se ganaba el trato de favor de los guardias, el que ingresaba una y otra vez en cárcel y no tenía inconvenientes para ser escogido regidor de Marbella. Y todo esto era pues, si bien los habitantes de la urbe andaluza no vacilaban de unas prácticas empresariales inciertas, también le consideraban el promotor del lujo en la ciudad. Era el soñador que supo mudar las leyes con tal de edificar todo cuanto deseaba con la cooperación de unos bancos que apostaban por la construcción tal y como si no hubiese un mañana.

HBO España y Serielizados Fest preestrenaron la serie en Barcelona.

HBO España y Serielizados Fest preestrenaron la serie en Barna.
(Serielizados Fest / EP)

Gil y Gil representa al antisistema que emplea el sistema en la medida que esto le deja beneficiarse a nivel económico y aplicar un capitalismo más salvaje. Es el populismo. Es el “me da lo mismo lo que haga siempre que haya trabajo”. Es el “le voto pues los otros asimismo roban”. Es el conseguir votos por una personalidad atractiva que no se amilanaba frente a las cámara. Era el hombre que simbolizaba la ladrillo, la explotación máxima de cada centímetro de tierra próximo al mar.
Y es precisamente por esto que, si naciste desde mediados de los ochenta y apenas tienes recuerdos de este hombre, vale la pena descubrirle. Y, si te acordabas de él, tal vez sea el instante de recordarle alén de su fotografía hablando por teléfono en el jacuzzi. El hombre que cayó y se levantó una y otra vez, transformándose uno de los empresarios más esenciales de la historia de España.

Una vez finalice El Vanguardista, que HBO emite a episodio a la semana, vamos a poder juzgar si este retrato de Jesús Gil es crítico con el personaje o bien si, como explica en sus fotogramas, cae víctima de la admiración que provoca una personalidad tan imantada.

data-YouTube-vid>

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *