Dicen que cuando John F. Kennedy prometió, en 1962, poner un estadounidense en la Luna «antes de que acabe esta década» se guardaba un as en la manga. El presidente americano se daba de plazo no hasta el 31 de diciembre de 1969 -por último se conseguiría el 20 de julio de ese año-, sino más bien hasta el último día de 1970, como aclara el Diccionario Panhispánico de Dudas. Algo que dejaría rasguñar a la NASA varios meses para el en caso de que el reto se pusiese exageradamente cuesta arriba. Y es que en cualquier promesa difícil, como la de que en 2023 circularán 250.000 automóviles eléctricos en España que enunció Pedro Sánchez la semana pasada, el secreto puede ocultarse en los detalles.

Conforme los nuevos planes del Ejecutivo, el impulso del plan de restauración con fondos europeos -unos 72.000 millones en los 3 próximos años- se usará para adelantar los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Tiempo. En lo referente al vehículo, en solo 3 años circularán en España 250.000 automóviles eléctricos de todo género y va a haber 100.000 puntos de recarga, si se cumple lo que prometió el presidente del Gobierno. La cantidad supondría prácticamente multiplicar por tres en solo 3 años el parque actual, y multiplicar por 13 el número de electrolineras con respecto a las siete.800 actuales.

Compromiso impreciso
«El objetivo es ambicioso (dado el punto de inicio tan malo que tenemos en la actualidad) mas viable», cree Carlos Bravo, responsable de la federación ecologista Transport&Environment (T&E). «El camino cara esta penetración del vehículo eléctrico no es imposible mas, evidentemente, es cierto que requerirá de determinadas modificaciones en el marco regulativo como significativos incentivos para impulsar el transporte cero emisiones y promover la inversión pública y privada en el despliegue de la infraestructura de recarga», apunta Bravo. El inconveniente de partida, como apunta el especialista, es que España está muy atrasada. Hasta octubre se han vendido apenas 24.359 eléctricos de todo género, conforme los datos de la asociación del vehículo eléctrico Aedive y la patronal de vendedores de automóviles Ganvam. La cantidad supone un aumento del 43% (en parte merced al plan de ayudas Moves, aprobado en el mes de julio, con incentivos de hasta cinco.500 euros), mas las ventas en este país prosiguen lejísimos de las registradas en otros países de la UE. Los automóviles eléctricos suponen el tres% de las matriculaciones en lo que llevamos de año, el segundo peor dato tras Polonia, y lejos del ocho% en el que se ubicaba hasta agosto la media europea.

Hay múltiples puntos, en todo caso, que van a ayudar al cumplimiento del objetivo. El primero es el aumento notable de la oferta de turismos eléctricos en los próximos meses por las reglas anticontaminación de Bruselas (ya hay más de 200 modelos en venta). Conforme Transport&Environment, este año los eléctricos tresdoblarán su cuota de mercado en Europa, hasta el 10% de media. Y el próximo año medrarán hasta el 15%. Otro viento a favor es la enorme inversión que han comprometido las energéticas para solventar el inconveniente de los puntos de recarga, pues empresas como Iberdrola, Endesa o bien Repsol habían anunciado de antemano fuertes inversiones. Van a poner del mismo modo de su parte los propios fabricantes, por medio de proyectos como la red de recarga Ionity.

Asimismo pueden ocultarse múltiples «trucos de Kennedy» tras el enunciado del Ejecutivo. Sánchez charlaba en su alegato de automóviles eléctricos, lo que puede incluir no solo turismos, sino más bien asimismo comerciales, industriales, buses o bien aun motos. Conforme lo que se considere, supone pasar de aseverar que hay 78.400 unidades -lo que se prevé a fin de año- o bien más de 100.000. Y el Plan de Energía y Tiempo, de donde emana el propósito, agrega asimismo como eléctricos a los híbridos enchufables, otros 25.300 en nuestros días. Su expresión deja además de esto en el aire si se refiere a parque total o bien a matriculaciones: «En los próximos 3 años», afirmó Sánchez, «vamos a apostar por una estrategia de despegue de la electrificación de la movilidad que desplegará más 250.000 automóviles eléctricos nuevos en 2023, como jalón para conseguir los cinco millones en 2030».

Al lado de cifras específicas, «para contar con en España de un parque de automóviles de energías opciones alternativas que deje cumplir los objetivos de descarbonización y calidad del aire, se precisa de un buen marco regulativo y de incentivos que facilite y también incentive el empleo de comburentes alternativos y el desarrollo de las infraestructuras de recarga», explica a ABC Begoña Cristeto, asociada responsable de Automoción, Industria y Química de KPMG en España. La especialista resalta que «está probado que el empleo de un vehículo eléctrico en frente de uno de combustión, en la actualidad y bajo el principio del Costo Total de Propiedad (CTO) puede suponer para el consumidor de España un ahorro de unos 20.000 euros en un plazo medio de ocho años, sin embargo».

Ahora bien, la elevada inversión inicial «sigue formando una barrera en su resolución de compra». En consecuencia, en lo que esta resolución no venga rigurosamente condicionada por el costo, «las autoridades deben impulsar los planes de incentivos a la adquisición a nivel nacional, con una dotación superior a la presente y mantenida en el tiempo y lo que es más esencial dirigidos a la renovación del parque y a la reducción de emisiones con una visión de neutralidad tecnológica», afirma Cristeto. En este sentido, coincide con la asociación de fabricantes Anfac, que demanda un plan sostenido para el achatarramiento de automóviles de mayor antigüedad. Y especificamente para los eléctricos, plantea un Plan Moves III con 450 millones por año, de los que 250 se destinen a automóviles eléctricos y 200 a infraestructuras -el presente Moves II, aprobado en el mes de julio, está dotado con 100-.

España asimismo está a la cola en puntos de carga por cada 100.000 habitantes. Con tres,8, se ubica muy bajo los 175 de Noruega o bien los 24 de Francia. Para mitigarlo, Anfac plantea fijar objetivos intermedios de instalación, con 48.000 puntos de recarga de acceso público para el 31 de diciembre de 2022, donde, cuando menos, exista uno por cada 100 quilómetros de carretera de la Red Básica de Carreteras y Red General de Carreteras del Estado. «Dentro de estos objetivos por su parte se va a deber priorizar la instalación de los puntos de recarga veloz y ultrarrápida (…) y asegurar la interoperabilidad, ya antes del 31 de diciembre de 2020», afirman desde Anfac. Por su lado, Bravo solicita incluir en los planes de incentivo a al transporte pesado de mercaderías, «olvidado por el Gobierno». Ganvam y Aedive, de su lado, solicitan que el incentivo al achatarramiento de un vehículo viejo no vaya aparejado solo a la adquisición de otro vehículo, sino más bien asimismo a bolsas de quilómetros para intercambiar en soluciones de movilidad eléctrica compartida.

Fuente: ABC.es

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