El Museo de América es al continente lo que el Prado a Europa

Publicado el Por Sara Vargas


No es cierto que América haya viajado a España. Ya estaba aquí, arropado por el tupido bosque de Moncloa, a la vista de todos en el claustro del Museo de América de Madrid, cuya colección de más de 25 000 piezas tanto precolombinas como coloniales pueden disfrutarse a lo largo de distintos capítulos temáticos

Los fondos etnológicos, arqueológicos, de bellas artes y artes decorativas que posee el museo abarcan desde la Prehistoria del continente americano hasta la actualidad. Datan de 1771 cuando Carlos III envió instrucciones para la recopilación y traída a España de obras representativas de las primeras excavaciones arqueológicas. Esas piezas son el origen de la institución.

 Museo de América es su formación en época temprana por ilustrados hombres de ciencia, lo cual confiere un especial atractivo. La llegada a manos de la Corona española de ‘curiosidades’ americanas se remonta a los viajes de Colón, aunque estas primeras colecciones tuvieron que afrontar algunos contratiempos.

Fue en el siglo XVIII, con la creación del Real Gabinete de Historia Natural, cuando se comenzó a disponer de descripciones e inventarios de los objetos procedentes de las Indias Occidentales. «El museo de América es el museo del Prado del continente», asegura, entusiasta, el historiador Manuel Lecuna. Y tiene razón. Quien recorra sus salas podrá comprobar las palabras del investigador y, tocado por el asombro de su colección, no podrá dejar de preguntarse por qué la institución no goza de mayor proyección tanto el valor de su programación permanente y temporal como en la envergadura de sus fondos.

Único en el mundo

Creado jurídicamente en 1941, el museo no ocupó su actual sede hasta cuarenta años después. La construcción se completó en la década de 1980 y la primera mitad de los 1990s hasta su inauguración en 1994. «El museo es muy singular porque somos el único del mundo dedicado a América», asegura su directora Encarnación de Hidalgo. «No somos sólo un museo de arte, no somos sólo un museo de arqueología ni un museo de etnografía. El museo de América es el resultado de una suma más que las partes».

En un tiempo de reescritura de la historia, el Museo de América es una invitación a la fascinación, pero también a la inevitable gresca que propician hoy los monumentos y las estatuas, que caen como moscas ante el fervor que desatan las relecturas de los discursos pos coloniales. A la pregunta sobre si han recibido las embestidas de las nuevas lecturas, sus responsables son muy claros: la institución es también un lugar de conservación y estudio de esos fondos, no una cátedra inflexible.

«Un museo no tiene que enfrentarse a nada. Aunque no nos corresponde, lo hace de una manera distinta. Un museo no está para decirle a las personas qué deben pensar sobre lo que tienen frente a sí. Un museo está también para colaborar con otras instituciones, entre otros temas, justamente en la investigación», explica, contundente, Encarnación Hidalgo, responsable del museo desde 2018.


Fuente: ABC.es .

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