Con una extensión de 735 kilómetros cuadrados y un paisaje de ensueño, la comarca catalana de La Garrotxa puede presumir de ser la superficie volcánica más importante de la Península Ibérica. La vegetación exuberante que caracteriza el territorio cubre los cuarenta conos volcánicos dormidos por los que, 10.000 años atrás, circulaban ríos de lava. Parajes naturales de gran interés como la Fageda d’en Jordà o cráteres destacados como Santa Margarida o el Cruscat inundan el montañoso paisaje de esta porción de tierra, situada en el norte de Catalunya, cerca de los Pirineos.
Además de lo estrictamente natural, La Garrotxa esconde construcciones de fábula. Inmerso en el espeso boscaje, cerca del pequeño pueblo de Argelaguer, hay el parque Garrell; un conjunto de construcciones de madera al más puro estilo ‘Tarzán’. Su creador, Josep Pujiula, se encargó, durante décadas, de levantar torres y elaborar laberintos surgidos de su imaginación. El artista empezó su obra en los años 70 y desde entonces la fue ampliando y modificando, hasta su fallecimiento en el 2016.

Esculturas de Josep Pujiula
(Smolera vía Wikimedia Commons)

A día de hoy, el conjunto que puede visitarse es el parque Garrell, una de las obras más ambiciosas de Pujiula. La creación es un recorrido circular de cinco paradas: la fuente de la Riera de Can Sis Rals, el laberinto, Casa Garrell, la tumba Faraónica y el huerto Garell; tal y como han sido nombradas por su autor. Cada punto del recorrido es una explosión de formas y composiciones que evocan su fantasía. Madera, roca y elementos reciclados son los únicos materiales utilizados en todas las construcciones.

Esta ruta, que se mantiene en pie desde 2012, es la cuarta formación del artista. La primera creación de 1970 fue las “Cabañas con animales del Tarzán de Argelaguer”, se alzaban entonces en el mismo sitio, con unas cúspides que sobresalían entre las cumbres de los árboles. En 1994, tras un pequeño incendio que arrasó la construcción anterior, Pujiula levantó un grupo de siete torres de madera interconectadas entre sí, con un laberinto en su base. De nuevo, las llamas consumieron su creación y en 2002 se volvieron a levantar torres nuevas. Hace unos años, se desgastaron y quebraron por el paso del tiempo; momento que el artista aprovechó para desarrollar el parque.

Parque Garrell, Argelager, Girona

Parque Garrell, Argelager, Girona
(Sam Hernández vía Wikimedia Commons)

Si tu intención es adentrarte en el bosque para descubrir esta obra amateur, ten en cuenta que deberás dejar el coche en el aparcamiento habilitado para este uso y realizar el círculo a pie. Al entrar, encontraras unos paneles explicativos del recorrido que puede hacerse tranquilamente, siguiendo el sendero arenoso que te pasea progresivamente por los cinco rincones.

Déjate sorprender por las dotes de este artista mientras disfrutas en familia de sus construcciones y del paisaje que las envuelve.

Déjate sorprender por las dotes de este artista amateur

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