El Gobierno infringió el pasado viernes el Reglamento que rige el funcionamiento del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para privilegiar a la mandada de Quim Tuesta, un segundo nivel de la Generalitat, en vez del consejero de Economía, que era quien tenía la obligación de acudir. La resolución ejecuta un nuevo desplante de Tuesta cara la negociación multilateral autonómica, de la que se despreocupa en su demanda de una bilateralidad de Estado a Estado, al lado del resto comunidades.La Generalitat mandó a este órgano, que reúne a los consejeros de Economía autonómicos, a la secretaria de Economía, Natalia Pero, en vez de al vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía, Pere Aragonés. Y la contestación de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue saltarse la regla para contestar al agravio simbólico de Tuesta con una nueva cesión, la de darle la palabra a fin de que arengara a el resto comunidades sobre la infrafinanciación del sistema, unos 15.000 millones, conforme sus cálculos. El modelo de financiación en vigor lo condicionó ERC en 2009, como asociado definitivo del tripartito que entonces dirigía el socialista Josep Montilla.El Reglamento que rige el CPFF establece que solo pueden tomar la palabra los consejeros autonómicos. El artículo cuatro decreta que, en el caso de ausencia o bien enfermedad del mismo, va a deber reemplazarle otro consejero del Gobierno regional, y no otros niveles de la Administración. Es ya controvertible la asistencia de la secretaria catalana, mas de lo que no hay duda es de que los consejeros solo pueden ser reemplazados por otros consejeros, con lo que la mandada por Tuesta no debía probablemente ni haber entrado en la asamblea. Solo está autorizada a acompañar al consejero. Y en ningún caso estaba habilitada para tomar la palabra.Esta cesión se genera un día una vez que Moncloa vistiese de largo la «agenda del reencuentro», más dinero y más competencias para Cataluña. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se la ofreció el jueves a Tuesta para proseguir moviendo el balón cara adelante. Mas va a ser intrascendente en la mesa bilateral de negociación en la que los independentistas, Torra y ERC, quieren hablar del «fin de la represión», de la amnistía y de la autodeterminación. Ninguna de las 2 fuerzas secesionistas sobre las que gira la agenda pretende un debate autonómico, sino sobre cómo avanzar en el procedimiento para crear la república catalana. La única diferencia entre ERC y JxCat está en la cuestión de los tiempos.Por eso la política de apaciguamiento del independentismo puede llegar a servir para que Sánchez apruebe sus Presupuestos y gane dos años de estabilidad, en un intercambio de favores en que cada parte consiga un beneficio. Pero a medio plazo puede ser muy lesiva para el modelo autonómico. De hecho, la guerra autonómica ya ha estallado, y por lo que se mueve en las sedes de distintos gobiernos regionales cabe intuir que la desjudicialización del «conflicto catalán» amenaza con provocar una «judicialización» en el resto del territorio contra decisiones del Gobierno central, lo que proyecta un futuro muy preocupante para la estabilidad.La «reverencia» del Gobierno de España a Tuesta en el Palau de la Generalitat y los primeros pasos dados en política autonómica, con la asamblea del pasado viernes del CPFF, han hecho que se extienda la sospecha entre los «barones» autonómicos, no solo del Partido Popular, que lo que «pretenden es edificar un concierto para Cataluña». Y avisan: «En la Constitución no está el concierto con ninguna comunidad salvo con el País Vasco».La advertencia responde a el interrogante de si las comunidades tienen forma de frenar estos planes, caso de que procuren llevarse de veras a cabo. Y apunta, de forma tácita, a los tribunales, a la vía a la que llaman comunidades del Partido Popular y asimismo alguna socialista, la veda la ha abierto Castilla-La Mácula, contra los incumplimientos en materia de financiación.

Una reforma urgente

La reforma de la financiación autonómica es urgente para la mayor parte de las comunidades, desde un modelo aprobado en 2009 y en el que ERC ya resultaron determinante para moldearlo al gusto de Cataluña en el papel que entonces cumplía como soporte del PSC. La Generalitat demanda un trato bilateral, y hay que destacar la demanda de ERC de un cupo al estilo del modelo foral del País Vasco o bien Navarra. Deambular este camino haría explotar el equilibrio del sistema autonómico actual pues rompería el principio de solidaridad interterritorial y el «café para todos», al que ninguna comunidad puede en estos instantes abandonar por obligación con sus representados y por supervivencia electoral de quien está en el ejercicio del poder regional.La falta de confianza del resto de comunidades cara los líderes independentistas es absoluta. Absolutamente nadie se fía de ellos, de la Generalitat, tras las deslealtades amontonadas y, sobre todo, desde el golpe independentista de 2017. Las comunidades regidos por el Partido Socialista Obrero Español lo disimulan más que las del Partido Popular, en rebelión declarada sin tapujos, mas la realidad es que absolutamente nadie está presto a jugarse con lo que les pertenece ni a dejar tampoco que sean ellos los que dirijan la negociación del modelo de financiación, desde en el CPFF o bien desde fuera.

Fuente: larazon.es

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