El Gobierno amarra la primera pata de la reforma de las pensiones gracias a ERC y PNV


El Gobierno ha superado hoy un trámite parlamentario clave -y exprés- para aprobar la
primera parte de la reforma de las pensiones, una de las principales normas que condicionan la llegada de los fondos europeos. La comisión de Trabajo del Congreso ha avalado hoy la norma sumando a los votos de PSOE y Unidas Podemos, los de Esquerra Republicana y el PNV, a los que también se ha unido Compromís. EH Bildu se ha abstenido mientras que PP, Vox, Ciudadanos y la CUP han votado en contra

Más allá de la votación, en la rápida aprobación de la reforma diseñada por el ministro de Seguridad Social -y consensuada con los sindicatos y solo en parte por los empresarios- ha sido clave el papel de los socios parlamentarios del Gobierno, especialmente ERC y Bildu.

Gracias a ellos se ha incorporado al texto el que puede considerarse la bóveda de la misma,
el mecanismo de equidad intergeneracional, sustituto del factor de sostenibilidad del PP, y que incluye una subida de las
cotizaciones sociales de 0,6 puntos durante diez años a partir de 2023 y que supuso la salida de los empresarios de las negociaciones.

El Gobierno necesitaba introducirlo vía enmienda a la norma, cuyas líneas generales fueron aprobadas en julio, pero ni el PSOE ni Unidas Podemos tenían enmiendas vivas, por lo que finalmente se ha incorporado en una enmienda transaccional a partir de propuestas de ERC y EH Bildu. La norma pasará a ahora al Pleno, por el momento se baraja el día 2 de diciembre como fecha para el debate, que dispondrá de la última palabra sobre esta reforma, aunque es muy poco probable que se produzcan cambios en el sentido del voto de los grupos en este punto. Después será enviada al Senado para completar su tramitación.

La comisión de Trabajo ha aprobado también enmiendas exigidas por ERC y Bildu, que habían exigido la realización de una auditoría de los gastos impropios asumidos por la Seguridad Social y el sistema público de pensiones y que son ajenos a las pensiones contributivas. Unos gastos que precisamente la reforma ha sacado ya del sistema y ha comenzado a financiar vía Presupuestos.

Según la enmienda, la reforma de pensiones incluirá un mandato al Gobierno para que en el plazo de seis meses remita al Pacto de Toledo un informe para cuantificar todos los gastos de naturaleza contributiva y no contributiva y su financiación desde 1980. Dicho informe deberá reflejar los denominados gastos impropios y a financiar a través de los Presupuestos Generales del Estado, como son los beneficios de regímenes y colectivos específicos, el reconocimiento de pensiones anticipadas donde no se haya previsto cotización adicional y reducciones en la cotización.

Además, se también se ha aprobado otra para ampliar el acceso a la pensión de viudedad a parejas de hecho, extendiéndola además a todos los supuestos en los que la persona beneficiaria no tenga reconocida el derecho a otra pensión contributiva. Otro cambio incorporado en fase de ponencia es el reconocimiento de un complemento a la pensión para carreras de cotización de 40 años que no alcancen 900 euros, así como el mandato por ley al Gobierno a revisar los criterios para determinar la cuantía de las pensiones mínimas de tal modo que se garantice su suficiencia y se tenga en cuenta la evolución del salario mínimo .

Más allá de las enmiendas y el polémico mecanismo de equidad, la primera parte de la reforma incluye la revalorización de las pensiones cada año en función de la evolución del IPC y nuevos incentivos y penalizaciones para igualar la edad real y efectiva de jubilación.


Fuente: ABC.es .

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