El Gobierno afronta la aprobación de las cuentas para cerrar heridas con los socios


El Pleno del Congreso de los Diputados debate desde hoy los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Si todo marcha según las previsiones del Gobierno de coalición, la Cámara Baja aprobará el jueves el proyecto de ley y remitirá las cuentas públicas al Senado. Las votaciones de la semana pasada en la Comisión de Presupuestos, desde luego, invitan al optimismo del PSOE y de Unidas Podemos, que confían en cerrar el ‘sí’ de sus socios.

El PNV y EH Bildu ya votaron a favor del informe de la ponencia, mientras que ERC optó por la abstención. Las cuentas se aprueban por mayoría simple -más síes que noes-, así que si se repiten en el pleno las votaciones de la comisión, verán luz verde hacia la Cámara Alta.

El Senado podrá introducir entonces sus propias enmiendas -tras ello el texto volvería al Congreso- o aprobar directamente los PGE.

PSOE y Unidas Podemos, pese a las discrepancias visibles con sus socios en materias sensibles como la Ley de Memoria Democrática, transmiten confianza en privado y creen que las cuentas llegarán a buen puerto. Serían las segundas, de ser así, que logran sacar adelante Pedro Sánchez como presidente del Gobierno y María Jesús Montero como ministra de Hacienda. Un puntal para el resto de legislatura.

Desde el Grupo Parlamentario Socialista transmiten que la negociación y el diálogo siguen abiertos con sus socios para cerrar un acuerdo definitivo, pero afirman ser optimistas ante «el momento» -por la pandemia del coronavirus- y «las partidas importantes» que recogen para la recuperación. Una posición similar a la de Unidas Podemos, desde donde destacan las votaciones de la Comisión de Presupuestos como una buena señal.

Los socios, comedidos

La mayoría de los socios del Gobierno, no obstante, guardan cautela y advierten de que aún no está cerrado el acuerdo definitivo. ERC, con su abstención, parece el más alejado -también es el que menos enmiendas ha logrado introducir en comisión-, mientras que el PNV admite que está satisfecho con la negociación, pero también avisa de que debe ponerse «negro sobre blanco» la llegada del Tren de Alta Velocidad a las tres capitales de provincia del País Vasco.

El pleno monográfico sobre los Presupuestos llega tras una semana convulsa para el Gobierno a cuenta del cierre del plazo para registrar enmiendas a la Ley de Memoria Democrática. El PSOE y Unidas Podemos presentaron una treintena de enmiendas conjuntas, pero una de ellas, referente a la Ley de Amnistía, logró soliviantar por igual a la oposición y a los socios habituales -nacionalistas e independentistas-, que reclaman pasos más ambiciosos que una mera alusión a la amnistía del 77 sin recorrido jurídico.

Eso sí, ERC desligó este tema de su posición en los Presupuestos, aunque fuentes del Grupo Republicano admiten que «todo ayuda» y que los desencuentros no benefician. El pleno arranca hoy a las tres de la tarde y se prolongará hasta el jueves. A lo largo de la semana se debatirán tanto el dictamen de la ponencia como las distintas secciones -correspondientes a los ministerios- y todas ellas deben superar la votación para pasar al Senado.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, dijo el viernes que aún queda «un trámite largo en el Senado». Afirmación que parece indicar que los nacionalistas vascos repetirán la postura adoptada en comisión y que creen que este jueves el Gobierno superará la votación en el pleno de la Cámara Baja. Desde Bildu no se señala ese camino con tanta claridad y fuentes cercanas a su grupo aseguran que la negociación no está cerrada en ningún caso y que, aunque esperan alcanzar un acuerdo, el Gobierno no puede contar aún con sus cinco diputados.

Bildu, a la espera

Los herederos de la ilegalizada Batasuna exigen la derogación íntegra de la reforma laboral y su diputado Oskar Matute lo remarcó como una línea roja para los Presupuestos en el debate de totalidad de las cuentas. Esta semana no hay margen para acometerla, pero es que además desde el Gobierno se ha alejado esa posibilidad, incluso, desde la rama de Unidas Podemos. La vicepresidenta Yolanda Díaz, líder del espacio electoral, reconoció recientemente que «técnicamente» no se puede derogar la reforma laboral.

Habrá que ver, por tanto, si el Gobierno suscribe un acuerdo por escrito con Bildu como el firmado por Podemos y PSOE en una de las prórrogas del primer estado de alarma por el coronavirus -que después enmendó el Ejecutivo-, o si bien son los independentistas vascos quienes finalmente tragan con los Presupuestos sin ninguna concreción al respecto.

El proyecto de ley llega al pleno tras incorporar enmiendas de los aliados de la coalición, principalmente del PNV y de Nueva Canarias, pero también de ERC, Bildu, Más País, Teruel Existe, Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC). Compromís ya ha anunciado que votará sí a los PGE. Al rechazo seguro de PP, Vox y Ciudadanos podrían unirse otros como Unión del Pueblo Navarro, Foro Asturias, Junts y la CUP, ‘a priori’ insuficientes para tumbar los Presupuestos. La abstención de ERC bastaría para que el Gobierno supere la votación.

La ministra Montero podría permitirse incluso atar el ‘sí’ de Bildu y del PDECat y que los republicanos pasasen al bloque del ‘no’ si obtiene el respaldo de los partidos minoritarios y Coalición Canaria repite la abstención de la comisión. Solo el fracaso simultáneo de varias negociaciones haría peligrar las segundas cuentas de Sánchez.


Fuente: ABC.es .

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