El gasto en pensiones se dispara a niveles históricos con la sostenibilidad del sistema en el aire


Los Presupuestos con el mayor gasto de la historia de nuestro país, los de 2022, no serían tal sin la millonaria partida dedicada a pagar la nómina de los nueve millones de personas que cobran una pensión en nuestro país. Las pensiones vuelven a convertirse en el mayor gasto del Estado para el año próximo, 171.165 millones de euros, y lo hacen tras crecer a un ritmo del 4,8% y en un momento de máxima incertidumbre para nuestro sistema: habiendo sido derogado el factor de sostenibilidad y sin que el sustituto, el mecanismo de equidad intergeneracional, haya sido aprobado. Las nóminas de los jubilados se llevarán ya casi el 40% del gasto del Estado. Un nuevo récord.

Tras

 la actualización de las pensiones al IPC y la subida de las
pensiones mínimas y no contributivas en un 3%, la partida dedicada a las jubilaciones aumentará en un solo año en 7.868 millones. Los Presupuestos garantizan el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, pero la subida estará determinada por la inflación media que resulte de este ejercicio, que el Ejecutivo estima que podría estar en torno al 2,3%. La fórmula de revalorización es la que fija la primera parte de la reforma de pensiones que ya tramita el Parlamento, según la cual la base de cálculo será la inflación media de los 12 meses anteriores a noviembre.

Así, la inflación que resulte a final de año también es la que determinará, por su parte, el montante de
la «paguilla» que recibirán los jubilados a primeros de 2022 para compensarles por la pérdida del poder adquisitivo, dado que sus rentas subieron un 0,9% a final de año y los precios ya están en el 4%. Lo que sí determinan las cuentas públicas es que las pensiones mínimas y no contributivas subirán un 3%. El Ingreso Mínimo Vital también se incrementará un 3%, con una dotación de 4.436 millones de euros.

Pero en la millonaria factura de las pensiones no solo deja su huella la vinculación al IPC, sino que también comienza a sentirse la entrada en el sistema de
nuevos jubilados con derecho a prestaciones más alta. Tan solo un aperitivo de lo que está por llegar cuando, a finales de esta década, comience a jubilarse la generación del baby boom, y el sistema se enfrente a su mayor desafío hasta la fecha y para el que aún no se ha puesto remedio.

La acción más inmediata en este sentido debe llegar con el mencionado mecanismo de equidad intergeneracional y que deberá estar en marcha antes del 15 de noviembre. En estos momentos la fórmula está en proceso de negociación con los agentes sociales, donde no hay grandes avances hasta el momento. Están también sin resolver las diferencias que genera entre los socios del Gobierno de coalición, lo que no dibuja un camino tranquilo tampoco en caso de que Seguridad Social deba introducirlo en la ley sin el acuerdo de empresarios y sindicatos.

La semana pasada, en el Congreso, Escrivá desveló que será un «mecanismo contingente», que
se activará solo en los momentos de crisis que pongan a prueba las cuentas del sistema. «Se activará solo si la evolución de los ingresos y gastos del sistema así lo requiere» y únicamente en «los años en los que el sistema soportará más presión demográfica», con el fin de «proteger especialmente» a los jóvenes. Unas palabras que volvieron a dirigir la mirada hacia la generación del baby boom, cuya jubilación a finales de esta década supondrá precisamene un reto demográfico sin precedentes para el sistema.


Fuente: ABC.es .

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