Los ministros de economía de la zona euro tienen el día de hoy una asamblea vital para decidir cuál será la fórmula para reactivar la economía europea tras el frenazo brutal que ha supuesto la epidemia de coronavirus y múltiples países han planteado la situación en concepto de vida o bien muerte para la propia existencia de la Unión Europea. Hay un acuerdo bastante extenso entre todos y cada uno de los países sobre prácticamente todas las fórmulas que serán una parte de la receta que se va a aplicar al final, mas en lo relativo a los instrumentos de deuda compartida prosigue habiendo una resistencia numantina por la parte de los países norteños, Austria y Holanda, al paso que Alemania, conforme fuentes francesas, estaría presta a admitir que se miente una fórmula que pueda interpretarse como un modelo concreto de coronabonos, mas que quedaría para ser discutida en el mes de septiembre, cuando la realidad deje ver más claro cuales son las necesidades específicas.

Ayer, el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, no escondía que su opción preferida es respaldarse en el fondo de rescate el MEDE, que tendría financiación libre de hasta un dos% del Producto Interior Bruto de los países que lo precisen y no dependería de una condicionalidad rigurosa como sucedió en el caso de Grecia y el resto rescates de la pasada crisis financiera, esto es, sin «hombres de negro» fiscalizando la utilización de esos fondos, que es una imagen que impide políticamente usarlo a Italia. El MEDE dispone hoy en día de un margen financiero de unos 410.000 millones.

Por su lado, el titular francés Bruno Le Maire afirmó en una conferencia de prensa telefónica abierta todos y cada uno de los corresponsales europeos y con posibilidad de hacer preguntas directas y de repreguntar que a su juicio «en estas circunstancias debemos mudar el ángulo con el que hemos mirado este inconveniente por el hecho de que las fórmulas del pasado van a ser deficientes. Deberíamos eludir los fallos de 2009, que podrían llevarnos a que unos países puedan empezar ya antes que otros la restauración, lo que entonces ya ocasionó un daño esencial a la cohesión de la zona euro, pues lo que está en juego es el futuro de la zona euro y del proyecto europeo en sí y deberíamos dejar en claro que todos hemos captado la dimensión de la crisis».

La propuesta que abandera Francia al lado de los 9 países, entre ellos España, que firmaron una carta el mes pasado pidiendo exactamente una fórmula que incluya un modelo de eurobonos o bien de deuda colectiva, se fundamenta en «cuatro etapas que son parte de un todo» y incluyen lo que prefiere llamar «bonos de reconstrucción». Los otros 3 elementos y con los que está conforme Alemania son la utilización del MEDE, el incremento de capital del Banco Europeo de Inversión (BEI) y el nuevo programa SURE de la Comisión Europea destinado a financiar los programas de desempleo parcial o bien temporal con 100.000 millones de euros.

Conforme Le Maire, solo las 3 primeras fases no van a bastar «dada la gravedad de la situación. Nos va a hacer falta algo más potente. Que se llamen fondos de solidaridad, de reconstrucción, como sea, mas deben valer para financiar las inversiones precisas para relanzar la economía, no pueden ser para gastos de funcionamiento. Sería una deuda para el futuro, no una deuda sobre el pasado». Y en referencia a los países reticentes insistió en que «todos deben salir de su zona de confort» para aceptar esta «garantía conjunta» sobre una emisión de deuda «puntual y extraordinaria» que serviría para financiar en los próximos 3 a 5 años, gastos de renovación del sistema hospitalario y asistir a los ámbitos industriales más tocados como el vehículo, la aviación, o bien el turismo, «que va a ser bastante difícil que demarren sin financiación», y para las nuevas tecnologías por el hecho de que «sería horrible que China y USA despeguen enseguida y que Europa se quede atrás».

Le Maire asegura que el campo de los convenientes a esta fórmula se ha ampliado y que tiene ahora el apoyo de Irlanda y Luxemburgo. El propósito de los partidarios de los eurobonos, entre ellos Italia y España, sería que por lo menos quede citado en las conclusiones del Eurogrupo como una alternativa que va a ser discutida más adelante. Fuentes bien informadas dan por sentado que por lo menos Alemania podría admitir esta mención a una discusión ulterior, en el mes de septiembre, cuando todo el planeta puede ver más claro exactamente en qué estado se halla la economía europea tras este choque histórico y también inopinado.

Fuente: ABC.es

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