Se han transformado en figuras esenciales, en la llave profesora que desbloquea ese profundo proceso de transformación tecnológica, mas asimismo cultural y organizativa, en el que las compañías se juegan su ser o bien no ser. El CIO (Chief Information Officer) o bien directivo de tecnología o bien sistemas ya era una figura que había ido ganando peso en las compañías, mas la digitalización acelerada vivida con el Covid ha reforzado su relevancia y los ha transformado en profesionales poco a poco más cotizados.

Conforme el reciente estudio «CIO Survey 2020», elaborado por KPMG entre más de cuatro.200 líderes de tecnología de 83 países, el 70% de las organizaciones han aumentado y mejorado la cooperación entre las área de tecnología y negocio por el impacto de la pandemia. 6 de cada diez CIOs están persuadidos de que su repercusión ha aumentado en estos meses.

Toma de resoluciones
Un nuevo y reforzado rol que se traduce en que estos profesionales ya no se restringen a supervisar los procesos técnicos, sino se implican poco a poco más en el desarrollo y planificación integral de la estrategia de la compañía. «Han de dar un sentido a la tecnología en la compañía, estableciendo un punto de encuentro con el core del negocio», apunta Sara Álvarez, Executive Mánager de Spring Professional.

¿Integrarse en los comités de dirección es entonces su destino natural? «Sin duda, terminará siendo frecuente y preciso. Negocio y tecnología trabajan ya de forma conjunta para impulsar la evolución de sus negocios o bien la creación de nuevos. Son parte relevante de la competitividad y desarrollo de las organizaciones», asegura Fernando Echevarría, asociado responsable de servicios de Asesoría IT de KPMG en España. «Actualmente, la mayor parte de los ámbitos orbitan en torno a la tecnología, con lo que el peso del CIO a nivel directivo se ha establecido de forma natural. Son cada vez más las compañías que comprender que la tecnología no es el soporte, es una parte del propio negocio, con lo que esta tendencia se normalizará a corto plazo en aquellos mercados que todavía no han dado el salto», coincide Sara Álvarez.

El nuevo papel de estos profesionales demanda competencias trasversales alén de la tecnología y un profundo conocimiento del negocio. «Son los traductores del siglo veintiuno en las compañías. Rechazan la estrategia de negocio en tecnología y procesos de intercambio de información. De ahí que, un buen CIO no puede permitirse el lujo de no ser siendo consciente de lo que sucede en los dos niveles funcionales. Por fortuna, llevan muchos años apegados –desde la tecnología y los datos– a la realidad de los modelos de negocio en los que participan», explica Juan Duce Reblet, directivo de Estrategia Digital en APD (Asociación para el Progreso de la Dirección). Duce agrega que, de ahí que, «su primordial cualidad radica en la capacidad para desplegar la tecnología precisa para asaltar nuevas funcionalidades, nuevos productos o bien nuevos servicios. Pasar, en suma, de brokers a autores de soluciones».

Empatía y liderazgo
Habilidades como la comunicación, la formación continuada y la orientación a resultados son esenciales en estos perfiles. Y asimismo toneladas de empatía. «Considerando los importantes cambios a los que ha debido saber amoldarse por las recientes circunstancias de Covid, y cambios urgentes del negocio, de la organización, de las necesidades de sus equipos, de los distribuidores que le prestan sus servicios, para mí esa es una cualidad primordial. Empatía para amoldarse a cada interlocutor, la resiliencia de las relaciones humanas», opina Echeverría.

En suma, liderazgo para hacer entendible el cambio y su necesidad y conseguir de esta forma la cooperación interna indispensable en cualquier transformación. Asimismo es clave tener una enorme capacidad de análisis para adelantar movimientos y necesidades del mercado. El inconveniente de vivir en un ambiente VUCA (acrónimo en inglés de volatilidad, inseguridad, dificultad y vaguedad) como el presente «es que players no detectados pueden ser competencia mejorando un lateral de tu modelo de negocio que es crítico para los usuarios. Conque, de ser posible, ten todos y cada uno de los ojos en las demandas de tus usuarios y la minería de datos que van destilando cuando “te usen”», recomienda Duce.

Desde su atalaya de líder de la transformación tecnológica, el CIO asimismo puede ser el impulsor del cambio cara estructuras internas menos jerarquizadas y recias. «Su perfil es clave para liderar el cambio en la compañía, mas el mindset de exactamente la misma debe estar acorde a la genuina demanda de mercado (estructuras más horizontales, más autonomía de los empleados, liderazgo vs. supervisión…); en caso contrario, nos hallamos un perfil delimitado a procesos, no a cultura», matiza Sara Álvarez.

De lo que no existe ninguna duda es de que el Covid ha reforzado la repercusión de estos profesionales. «De forma exponencial», asegura Duce. «El Covid lo que ha tolerado es elevar a los cuadros directivos la realidad de su modelo de negocio. Los niveles de empleo de los canales digitales reducirán tras la pandemia, mas aquellos canales que se hayan probado eficaces para los usuarios, no solo se sostendrán sino van a ir a más», asevera el directivo en estrategia digital de APD.

6 de cada diez CIOs piensan que su repercusión ha crecido con el Covid, conforme KPMG

El contexto manda. «Esta situación ha puesto en valor el papel del CIO no solo para arrancar mecanismos reactivos sino más bien para concebir proactivamente y juntamente con negocio la plan de actuación de la transformación de los servicios en el corto y medio plazo. Las compañías son conscientes que la restauración de niveles de ingresos y volumen de negocio de la era pre-Covid pasa sí o bien sí por la transformación digital, por la adaptación de la más conveniente tecnología en todos y cada momento». Y la llave la tiene el CIO.

Un talento escaso y cotizado
Un reciente informe de Spring Professional sobre los perfiles más buscados en 2021 coronaba a los CIOs como los profesionales más cotizados en el ámbito de las TIC, con remuneraciones que fluctúan entre los 60.000 y los 250.000 euros conforme el ámbito y el tamaño de la compañía. Y es que el del CIO es un talento trasversal que no es sencillo localizar. «Es un rol que muta frente a la necesidad de mercado. De ahí que siempre y en toda circunstancia hay un gap entre la oferta y demanda de estos profesionales. En el ámbito tecnológico, es frecuente que la propia tecnología se desarrolle más de manera rápida que el talento; además de esto, el incremento del propio ámbito en España hace que la demanda se multiplique en especialización y en número», explica Sara Álvarez. Y la oferta todavía no avanza al mismo ritmo. «Estamos frente a una tendencia que advertimos en abundantes perfiles, no solo con el del CIO. Toda vez que una compañía activa su modelo de negocio digital se percata de que precisa no solo una capa de ejecución y mantenimiento, sino más bien una estructura de gobierno. Puedes delegar áreas, mas si es una parte de tu «core», no valen los atajos. La situación que viviremos es la de genuino cuello de botella. Es suficiente con ver el trasvase de talento entre pequeñas agencias y grandes consultoras tecnológicas para comprender que la formación de estos perfiles toca techo. España proveerá de talento a otros mercados más maduros y, de igual manera, vamos a deber mirar a otros mercados como Latam, por poner un ejemplo, para hacer lo mismo», defiende Juan Duce.

Fuente: ABC.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *