El descenso extendido el tráfico y la paralización de las primordiales industrias debido a la crisis del coronavirus ha tenido consecuencias en la calidad del aire, con unos niveles de polución por dióxidos de ázoe que, conforme ha constatado un equipo de estudiosos de la Universidad Politécnica de Valencia, han disminuido una media del 64% en las primordiales urbes españolas.

Conforme la DGT, los movimientos de acceso a las grandes urbes han descendido en un 64%, los de largo recorrido han descendido en un 61,9% y los movimientos de largo recorrido de camiones han descendido en un 24,6%. Son datos recogidos el pasado lunes 23 de marzo equiparados con el tráfico registrado a lo largo de las semanas anterores a la entrada en vigor del estado de alarma.

Tras las medidas decretadas para la lucha contra el COVID-19 los datos recogidos prueban que en las urbes donde más se ha sentido la mejora en la calidad del aire han sido Barna, con un 83%. En la villa de Madrid, la reducción ha sido de un 73% y en Valencia de un 64%.

El equipo de la UPV pertenecientes al Centro de Tecnologías Físicas ha analizado imágenes satelitales de la misión Sentinel-5P del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA), equiparando datos de 2 periodos: del 10 al 14 de marzo, por una parte, y del 15 al 20, por otro. Desde estos datos, han generado una serie de mapas que muestran las concentraciones de dióxido de ázoe en ciertas primordiales urbes españolas.

Conforme declara Elena Sánchez-García, estudiosa del conjunto Land and Atmosphere Remote Sensing (LARS-UPV) del Centro de Tecnologías Físicas de la UPV a AlphaGalileo, el dióxido de ázoe es un esencial indicador de la calidad del aire. “Altas concentraciones de este gas pueden afectar al sistema respiratorio y agudizar ciertas nosologías. Además de esto, este gas está relacionado con la capacitación de lluvia ácida”, apunta.

Los óxidos de ázoe, como el NO2, en el aire urbano tienen su origen en las reacciones de combustión a elevadas temperaturas que se generan eminentemente en los automóviles motorizados. El oxígeno y el ázoe se combinan dando sitio al óxido nítrico (NO) que más tarde se oxida parcialmente produciendo el dióxido de ázoe.

“Tal y como se ha comprobado en el caso de la ciudad de Wuhan (China), o bien el Norte de Italia, nuestro estudio comprueba de qué manera las medidas de confinamiento y reducción de actividad económica se han traducido en una clara minoración de la polución atmosférica en todo el país”, agrega Elena Sánchez-García.

Aparte de Valencia, la villa de Madrid y Barna, el estudio recoge datos asimismo de otras 7 urbes. En la Comunidad Valenciana, donde más se han reducido los niveles de dióxido de ázoe ha sido en Castellón, con un 76% -de las urbes analizadas, es la segunda con mayor descenso de la polución, solo tras Barcelona; y en Alicante, la reducción se cifra en un 68%. Si bien la variabilidad atmosférica (vientos y precipitación) puede afectar los números calculados para cada urbe, el efecto de la situación actual de confinamiento es dominante.

Del resto de urbes estudiadas, en Bilbao la polución, equiparando uno y otro periodo, ha bajado un 66%; en Gijón, un 65%; en Málaga, un 55%; en Zaragoza, un 52%; y en Sevilla, un 36%.

Este trabajo se enmarca en la investigación llevada a cabo por el conjunto LARS-UPV de la UPV, en la que participan los estudiosos Elena Sánchez García, Itziar Irakulis Loitxate y Luis Guanter. Su trabajo se centra en el desarrollo de técnicas de teledetección para la monitorización global de emisiones de gases a la atmosfera.

Fuente: ABC.es

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