La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el organismo encargado de velar por la sostenibilidad de las cuentas públicas, presentó el día de ayer un informe (el segundo efectuado hasta el instante) sobre el gasto en recetas dispensadas en oficina de farmacia que deja claro que el presente sistema de copago farmacéutico no es en lo más mínimo equitativo.
Al revés, piensa que penaliza al trabajador con ingresos bajos, en frente de los pensionistas de ingresos afines, como asimismo al trabajador con rentas modestas en frente de uno que supere los 60.000. A su juicio, resulta necesario modificar el actual sistema para hacerlo más equitativo y eficaz. ¿De qué manera? Suprimir la presente distinción entre pensionistas y activos y que el pago dependa solamente en el nivel de rentas de cada uno de ellos.

La Airef solicita quitar las diferencias entre pensionistas y empleados y se centra solo en sus ingresos

El presente modelo, impuesto por el gobierno de Mariano Rajoy (2012), estableció 4 franjas de pago para los pensionistas: gratuidad para las pensiones no contributivas o bien mínimas; el pago del 10% del coste del medicamento recetado con un máximo de ocho euros por mes si el pensionista ingresa hasta 18.000 euros al año; exactamente el mismo porcentaje con un límite de 18 euros mensuales si se ingresa entre 18.001 y 100.000 euros. Los que ganan más de 100.000 euros pagan un 60% con un límite mensual de 61 euros.

¿Y los trabajadores en activo? El 40% del coste del fármaco recetado para los que ganes hasta 18.000 euros; el 50% para los que ingresen entre 18.001 euros y 99.999 euros. Y el 60% para los que alcancen y superen los 100.000 euros.
En la precedente legislatura el gobierno de Sánchez procuró alterar el sistema para, a su juicio, ser más equitativo. La propuesta (no salió siendo rechazados los presupuestos) se centraba en la supresión del copago farmacéutico a los pensionistas con una renta inferior a los 11.200 euros por año, como a las familias con cuando menos un hijo a cargo que cobren menos de nueve.000 euros anuales.

Para la Autoridad Fiscal, todo esto es simplemente poco equitativo, con lo que plantea “un límite máximo de gasto anual para los trabajadores en activo con ingresos bajos” y “estratificar los tramos de renta en tanto que se subvenciona lo mismo a un activo con 19.000 euros de renta que a uno con renta 5 veces superior”.
De esta forma, plantea terminar con la diferencia entre pensionistas y trabajadores y establecer los copagos dependiendo de la renta. Las franjas de renta pasarían de las 4 actuales a seis: hasta 12.000 euros; de 12.000 a 18.000; de 18.000 a 30.000; de 30.000 a 60.000; de 60.000 a 100.000 y, la sexta, desde 100.000. Eso sí, se pagaría un menor porcentaje del fármaco (un 10% hasta los 30.000 euros; que va a aumentar a 29%, 36% y un 60% en los próximos tramos) con límites mensuales para todos.
El informe, amplísimo y detallado, apuesta además de esto por la subasta de fármacos “a escala nacional” siguiendo el ejemplo de Andalucía, que consideran “exitoso para lograr ahorros sin comprometer la salud de los ciudadanos”. La Airef piensa que la implantación de la subasta de fármacos a nivel nacional produciría un ahorro de 10.000 millones de euros.

El presente Gobierno del PP andaluz se ha comprometido, no obstante, a quitar la subasta al estimar que es un “desastre”.

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