Ahora más que jamás es esencial la supervivencia del comercio de cercanía. Es una parte fundamental de la solución a esta crisis que vivimos, por el hecho de que es un auténtico motor para el consumo y la economía de España. Contribuye con sus impuestos y la reinversión al desarrollo local, al de las comunidades autónomas y al del país en conjunto.

Favorece el desarrollo social en todos y cada uno de los rincones del país. En muchos pueblos

el comercio es un recurso para eludir la despoblación

. Si no hay comercio no hay vida. De él depende la utilización directo de muchas familias y asimismo el indirecto derivado del movimiento que favorece, por poner un ejemplo, en el transporte, la logística y en la hostelería, por refererir a ciertos.

Conforme FECE, la patronal del campo del comercio electrodomésticos, las tiendas de cercanía sostienen el trabajo de más de 70. 000 personas, que cuenta con seis.750 establecimientos de distribución y 10 plantas de fabricación nacionales.

Si lo vemos en su globalidad, conforme datos de la CEOE, el comercio normalmente supone un 13% del Producto Interior Bruto, emplea a tres,2 millones de personas y supone el 17% del empleo. De ello, el comercio de cercanía está compuesto por quinientos mil de comercios. El efecto arrastre del comercio sobre el resto de los ámbitos de la economía es muy elevado. Teniendo presente los efectos directos, indirectos y también inducidos: el aumento de 1 euro en la demanda final de comercio produce un incremento de la producción final de dos,50 euros. Por cada millón de euros que se acrecienta la demanda final en comercio, se producen 27,3 trabajos en la economía de España.

Es conveniente destacar que el comercio de cercanía significa asimismo comodidad y proximidad para el consumidor. Tenemos comprobado en nuestros establecimientos que el consumidor prefiere lo próximo a las grandes tiendas y centros comerciales periféricos La cercanía no es solo la comodidad de adquiere, implica asimismo empleo local, abonar impuestos municipales que favorecen a todos y cada uno de los vecinos y contribuir a que el pueblo o bien la urbe tenga vida en sus calles. Un pueblo sin comercio destaca que es un pueblo triste.

A fin de que el campo se reactive hemos pedido al Gobierno, entre otras muchas demandas, un plan Renove para la ayuda a la adquisición de electrodomésticos de bajo consumo que deje reemplazar un millón de aparatos ya antes de fin de año. Sería ventajoso para los usuarios, para el medioambiente, para el comercio y para el propio Estado.

Los usuarios se favorecen de manera directa con aparatos nuevos por su eficacia energética. Hablamos de ahorros de una tercera parte de su factura de electricidad y agua, que supondrían ochenta millones de euros por año en el recibo de la luz de los hogares. Las nuevas lavadoras y lavaplatos consumen mucho menos agua que las viejas. Mas además de esto vamos a estar contribuyendo al cuidado del medioambiente por el hecho de que las nuevas máquinas contaminan menos, en lo que se refiere a gases y CO2.

Las ventajas asimismo serían para las arcas del Estado por el hecho de que estimulando la adquisición de nuevos aparatos con una inversión de 50 millones de euros por año, la colecta auxiliar de Impuesto sobre el Valor Añadido y también impuesto de sociedades superaría esta cantidad y se amortizaría de sobra la citada inversión.

Creo que resulta prioritario respaldar al empresario autónomo. Es obligado para su supervivencia calmarle de impuestos y retrasar el pago de sus obligaciones a fin de que se pueda recobrar. No perdamos de vista que miles y miles de autónomos sostienen negocios familiares y dan empleo a muchos jóvenes que corren riesgo de engrosar las tráficas cifras del paro.

José María Verdeguer, directivo general de SINERSIS

Fuente: ABC.es

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