Nueva York. En el rincón de la 42 con la Avenida Lexington se levanta un edifico muy singular. Hace unos años un comité de 100 personas del que formaban parte reconocidos arquitectos y también historiadores, lo escogió como su preferido. Es el Chrysler Building, uno de los ejemplos más notables del Art Decó en la arquitectura de la urbe de los rascacielos.

Mas volvamos atrás. Al N. York de los Años Veinte. El promotor William H. Reynolds planea levantar un rascacielos. Recurre al arquitecto técnico William Van Allen, pupilo en la ciudad de París del francés Víctor Laloux, uno de los más reputado arquitectos de la Belle Epoque. Los bocetos no le agradan a Reynolds y duermen en una mesa. Walter Percy Chrysler, dueño de la compañía de vehículos que lleva su nombre desea edificar en el centro de la ciudad de Nueva York la edificación más alto del planeta, un monumento a su figura y al capitalismo.

Guerra en las alturas

El proyecto de Van Allen encaja con sus ideas y en 1928 pone en la mesa los 15 millones de dólares americanos precisos para hacerlo realidad. En el otoño de ese año se empiezan las obras, que se transforma en una carrera contra George Ohrstrom, al frente del Banco de Manhattan, un proyecto de H. Craig Severance viejo asociado de Van Allen. Los dos arquitectos ocultan ases en sus mangas. El proyecto inicial del banco es de 47 pisos. En el de Chrysler se trabaja duro. Terminados los trabajos de cimentación, cada semana se levantan 4 plantas. Un año tras el comienzo de la construcción son ya setenta pisos mas están bajo el Manhattan Bank, que ha pasado a 68 plantas y 270 metros de altura.

Van Allen no se rinde. Una pirámide de 60 metros de altura bautizada como Vertex se ha construido en secreto dentro de la parte alta. El 23 de octubre de 1929, con ayuda de una grúa, ubican el pináculo de 27 toneladas en tan solo 90 minutos. Así, con 318 metros, el Chrysler Bulding gana la carrera y no solo se transforma en el edifico más alto del planeta sino más bien asimismo en la estructura más alta, desbancando a la Torre Eiffel. Y, a propósito, sin que ningún trabajador haya fallecido a lo largo de la construcción, una salvedad en las obras de la temporada.

Mas esto no es nueva. Al día después, 24 de octubre, jueves, la Bolsa de la ciudad de Nueva York se hunde. Y en todo caso el reinado tampoco dura mucho. Once meses después concluyen las obras del Empire State Building que alcanza los 443,2 metros.

Modelo arquitectónico
Mas el Chrysler Building, es más que metros de altura, como lo pueden revisar los convidados a la inauguración oficial el 27 de mayo de 1930. Todo un caso del estilo arquitectónico art decó, la torre se distingue por una ornamentación basada en los tapacubos utilizados por los vehículos Chrysler de la temporada. En las esquinas del piso 31, están unas réplicas de los tapones de los radiadores de los modelos de la firma del año 1929, con sus pertinentes alas. El esqueleto de la bóveda está formado por vigas de acero encorvadas y el exterior va envuelto de treinta toneladas de un género de acero inoxidable llamado Enduro K2, construido en Alemania por Krupp y comercializado como Nirosta. Lo ha escogido el propio Walter P. Chrysler por ser un material que no precisa mantenimiento. Las planchas de acero se han trabajado un taller instalado en el propio edificio. Después se ubicaban en su situación terminante, donde se soldaban y sellaban con plomo blanco. Este acero Nirosta asimismo se usa en otros ornamentos del edificio como las gárgolas en forma de águilas, réplicas de las que acaban el capó de los vehículos de la marca americana. Hay 8 en conjunto, 2 en todos y cada esquina del piso 61, y están diseñadas por Chesley Bonestell un delineante amigo de Van Allen. Las águilas fueron cinceladas en un taller aparte y después instaladas en la edificación sobre unos pedestales de hierro.

El acero inoxidable asimismo está presente en el increíble vestíbulo, de forma triangular, compartiendo espacio con mármoles africanos y grano de todo el planeta. En el techo hay un enorme mural de 36 metro de largo por 26 metros de ancho pintado por Edward Trumbull que representa imágenes del progreso, los transportes y la energía. Otra característica del vestíbulo son los elevadores. Hay un total de 32 y todos son diferentes, fabricados con maderas nobles. Ascienden y descienden a 330 metros por minuto: son los más veloces del planeta. Cuando la edificación se abrió por vez primera, contaba en las plantas 66 a 68 con una galería de acceso al público en la parte superior, reemplazada más tarde por un restaurant que no funcionó por la grave coyuntura económica y acabó reconvertido en un club privado, el Could Club. En la segunda planta del mismo estaba el comedor privado de Walter P. Chrysler. En el piso 71 había un observatorio con paredes decoradas con estrellas y planetas, y con techos de los que colgaban lámparas con forma de Saturno. La propia firma automovilística Chrysler disponía de extensas oficinas y una sala de exposiciones. La oficina privada de Walter P. Chrysler estaba ubicada en el piso 65.

Mas los grandes proyectos asimismo tiene sus grandes miserias. Los honorarios de Van Allen se habían establecido, de conformidad con los usos de entonces y de palabra, en el seis por ciento del costo de la obra. Mas Walter Chrysler se negó a abonar y acusó a Van Allen de cobrar comisiones de las constructoras, algo que no pudo probar. El tema terminó en los tribunales. Van Allen denunció a Chrysler y consiguió una orden de embargo del edificio. Al final alcanzaron un acuerdo.

En 1940 muere Walter Chrysler, y 5 años después el observatorio cerró las puertas al público pues no producía ingresos suficientes. Desde 1953, la familia Chrysler fue vendiendo las participaciones del edificio. Van Allen murió en 1954 a los 71 años.

En la década de los 70, el Cloud Club terminó desapareciendo. Las nuevas empresas se fueron a inmuebles más modernos y el Chrysler Building, se cerró. De unas negras perspectivas le sacó una ley establecida en 1976 que daba ventajas tributarias a los dueños de edificios comerciales históricos que invirtiesen en su restauración. De este modo poquito a poco, del vestíbulo a la aguja superior, el simbólico edificio recobraría su pasado esplendor.

En el arte
El Chrysler Building, ha estado presente en numerosas manifestaciones artísticas. En el álbum Bat Out of Hell II de Meat Loaf, del año 1993, encabeza la portada efectuada por Michael Whelan. Lo hemos podido ver rodeado de un muro de agua en Deep Impact (1998) o bien en Los 4 Fabulosos contra Silver Surfer. Sumergido bajo el agua en Inteligencia artificial de Steven Spilberg o bien mientras que Spiderman se colgaba de una de sus gárgolas en la primera de las 3 películas del héroe Marvel de la misma manera que Willy Smith en «Men in Black III» (2012).

El día de hoy si va a N. York no deje de pasar por el rincón de la 42 con la Avenida Lexington para poder ver lo que Walter P. Chrysler bautizó como «una estructura fuerte que encomiaba las glorias de los tiempos modernos» en los que indudablemente el vehículo era el protagonista.

Walter Percy Chrysler
De humilde origen, Walter Percy Chrysler es un auténtico representante del sueño americano. Había natural de Ellis, Kansas en el año 1875, dentro de una familia humilde. Empezó como practicante en un taller para la Union Pacific. Prontísimo entra a trabajar en Buick, una de las vanguardistas del planeta del vehículo. Con 45 años ya es uno de los grandes del planeta del vehículo ; presidente de Buick y vicepresidente de General Motors. Mas sus criterios le encara con William C. Durant, el autor d ela General Motors, y se va a la marca Willys Overland que se hallaba en un mal instante. Tras recobrarla se marcha a la Maxwell Chamers, a la que asimismo saca de los números colorados.

En 1924 decide crear su marca al lado de 3 jóvenes técnicos: Fred Zeder, Owen Skelton y Carl Breer. Su primer modelo es un éxito que prosiguen los próximos. Crea asimismo Dodge, De Soto y Plymouth. Su producción se caracterizó siempre y en toda circunstancia por esenciales innovaciones. Cuando muere en 1940, Chrysler, su conjunto de empresas es uno de los grandes de la ciudad de Detroit.

Fuente: ABC.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *