El BCE cree que la escasez de materias primas continuará al menos hasta el segundo trimestre


Los altos precios de las materias primas, la emergencia de la variante del coronavirus Ómicron y un posible endurecimiento más rápido de lo planeado inicialmente de la política del banco central podrían afectar el crecimiento mundial este año, afirma el Banco Central Europeo en su último boletín económico. «Los cuellos de botella persistentes en el suministro, el aumento de los precios de las materias primas y la aparición de la variante Ómicron continúan pesando sobre las perspectivas de crecimiento a corto plazo», explica el texto, que reconoce que «un endurecimiento temprano y más rápido de la política monetaria en las grandes economías avanzadas puede tener efectos secundarios en las condiciones financieras de las economías de mercados emergentes y representaría un riesgo a la baja para el crecimiento».

El BCE espera un tono de la política fiscal «considerablemente más duro» en 2022, aunque mucho menos de lo previsto anteriormente, sobre todo como consecuencia de la retirada del apoyo de emergencia frente a la crisis”. Y mantiene intacto su discurso sobre la inflación, que considera un fenómeno a corto plazo. «Existe incertidumbre sobre cuánto tiempo tendrá que pasar para que estos factores desaparezcan. No obstante, en el transcurso de 2022, se espera que los precios de la energía se estabilicen, los patrones de consumo se normalicen y las presiones sobre los precios derivadas de los cuellos de botella en la oferta mundial se reduzcan».

El BCE cuenta con que Ómicron tenga como consecuencia una mayor volatilidad en el crecimiento global, aunque advierte que es demasiado pronto para predecir su impacto a largo plazo. Percibe que la economía mundial se mantiene en una senda de recuperación, pero aumentan los riesgos a la baja sobre el crecimiento. Encuestas recientes sobre actividad económica que cita el boletín apuntan a que sigue siendo débil a principios del cuarto trimestre, en particular en el sector de manufacturas, debido a los citados cuellos de botella, mientras que los servicios se han beneficiado de la reapertura de las grandes economías. Estima que el crecimiento del PIB real mundial (excluida la zona del euro) llegará a situarse en el 6% en 2021 y posteriormente disminuirá hasta el 4,5% en 2022, el 3,9% en 2023 y el 3,7% en 2024. Se prevé que la demanda externa de la zona del euro se incremente un 8,9% en 2021, un 4% en 2022, un 4,3% en 2023 y un 3,9% en 2024. Sin embargo, esta demanda se ha revisado a la baja para 2021 y para 2022 con respecto a las proyecciones anteriores, lo que refleja el impacto adverso de los actuales cuellos de botella en la oferta sobre las importaciones mundiales. El BCE no espera que estos cuellos de botella empiecen a aliviarse al menos hasta el segundo trimestre de 2022 y que desaparecerán por completo en 2023. El documento reconoce, por otra parte, que el balance de riesgos para la inflación mundial es más incierto.

El análisis que se centra en la economía de la zona del euro deduce que el crecimiento se está moderando, pero mantiene la esperanza de que la actividad vuelva a repuntar con fuerza a lo largo de este año y prevé que la recuperación continúe impulsada por la fortaleza de la demanda interna. Una buena noticia es que el mercado de trabajo esta mejorando: más personas tienen empleo y el número de trabajadores acogidos a programas de mantenimiento del empleo es menor, lo que respalda la perspectiva de un aumento de la renta de los hogares y el consumo.

Los ahorros acumulados durante la pandemia, por lo demás, también apoyarán el consumo, según la previsión del BCE. Pero no puede obviarse que la actividad económica se moderó durante el último trimestre del año pasado y es probable que esta ralentización del crecimiento continúe en la primera parte de este año. Para hacer frente a la actual ola de la pandemia, algunos países de la zona del euro han reintroducido medidas de contención más duras, lo que podría retrasar la recuperación, especialmente en los sectores servicios, turismo y entretenimiento. La pandemia está afectando, además a la confianza de los consumidores y las empresas, y la propagación de las nuevas variantes del virus está creando una incertidumbre adicional. Asimismo, la subida de los costes de la energía está lastrando el consumo. La escasez de equipos, materiales y mano de obra en algunos sectores está frenando la producción, causando retrasos en la construcción y ralentizando la recuperación en algunas partes del sector servicios.

El análisis de las finanzas públicas muestra que el saldo presupuestario ya se encuentra en una senda de mejora. Tras registrar un máximo del 7,2% del PIB en 2020, la ratio de déficit habrá descendido hasta situarse en el 5,9% en 2021, a la espera de datos oficiales, y se prevé que vuelva a caer, hasta el 3,2%, en 2022 y que se estabilice posteriormente justo por debajo del 2% al final del horizonte de proyección en 2024.


Fuente: ABC.es .

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