Pablo Hernández de Cos, gobernante del Banco de España, inuguró el día de ayer con una fuerza insólita la nueva temporada económica. Aprovechó el compromiso que tenía para cerrar los cursos de verano de La Granda (Asturias) para lanzar una serie de mensajes muy concluyente. El más atractivo, indudablemente, es la sugerencia/petición de que los países de la UE con una coyuntura económica saneadas aumenten el gasto público para promover la actividad y prevenir, en su caso, una crisis que se atisba en el horizonte. Hernández de Cos no citó a Alemania de manera expresa -jamás lo haría un gobernante de Banco Central- mas sus palabras iban dirigidas al país de Angela Merkel y locomotora económica europea. El máximo responsable del Banco de España comprende que “en el contexto actual de tipos bajos -de interés- muy reducidos, el impacto positivo de la expansión fiscal no solo sería más elevado en el conjunto de los países que la realicen, sino se extendería asimismo al resto de socios”. “Expansión fiscal” desea decir más gasto público, mas solo en los países más soluciones, por el hecho de que Hernández de Cos asimismo considera prioritario “el saneamiento de las cuentas públicas” de los países que presentaron “unas cuentas públicas expansivas cuyas elevada deuda y déficits estructurales hubiesen aconsejado un esmero de consolidación fiscal”. De nuevo no cita a absolutamente nadie, mas España está entre esos países que deben sanear sus cuentas públicas, esto es, gastar menos o bien ingresar más, o bien las dos cosas al unísono. El gobernante del Banco de España se protesta de que la política fiscal -ingresos y gastos públicos- se decida por cada país, frente al ejemplo de la política monetaria -géneros de interés- , ejercida por una autoridad única, el Banco Central Europeo (BCE), que encabeza Mario Draghi. Hernández de Cos, como un ejemplo positivo de la política monetaria única, apunta que sus efectos van a suponer una aportación de 2 puntos al Producto Interior Bruto global de los países de la zona euro entre 2016 y 2020. Pablo Hernández de Cos asimismo mandó un mensaje público al BCE, de cuyo consejo de gobernantes es miembro y en el que tiene mucho prestigio. Advierte que una nueva bajada de géneros de interés, como sugerirían ciertas palabras de Draghi, podría tener ciertos inconvenientes y, de ahí que, plantea “una reflexión sobre la estrategia de política monetaria en el medio plazo”, algo que incluiría los objetivos de inflación como el resto de medidas que se podrían adoptar. Defiende que cuanto más bajos sean los modelos de interés, menos espacio va a tener el BCE para bajarlos como contestación a una nueva crisis. Los responsables del Banco de España -y aún menos el gobernante- no improvisan sus intervenciones. De ahí que, no hay duda, Hernández de Cos lanzó el día de ayer los mensajes que deseaba poner sobre la mesa. La incógnita es si sus palabras forman parte asimismo de la estrategia global del BCE o bien si son una iniciativa más personal en un instante, anterior a la sustitción de Draghi, en el que hay múltiples tendencias dentro de la autoridad monetaria europea, en la que el vicepresidente es el de España Luis de Guindos. En todo caso, Hernández de Cos abrió inauguró el día de ayer fuertemente el curso económico.

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