El Ballet Nacional de España recuerda en el Teatro Real a Antonio Ruiz Soler


El 4 de noviembre de 1921 es una fecha señalada para la danza española; ese día nació en Sevilla Antonio Ruiz Soler, una de las figuras capitales de nuestro baile; sus desmedidos y alborotados últimos años velaron pero no apagaron su fecundísima labor como intérprete, director y coreógrafo, que llevó la danza española a la modernidad en los oscuros años cincuenta, además de traspasar las fronteras y allanar un camino para otros intérpretes. De la popularidad de la que gozó en su momento da fe el que se le conociera únicamente como Antonio ‘el bailarín’.

Entre 1980 y 1983 fue director del Ballet Nacional de España, y la formación que actualmente dirige Rubén Olmo -sevillano como él- le rinde homenaje con un espectáculo que se va a presentar en el
Teatro Real
entre los días 13 y 16 de octubre.

«Antonio renovó la forma de bailar y engrandeció aún más la danza española -dice Rubén Olmo-, además de ser el bailarín, coreógrafo y director más completo de la historia. Dominaba todas las disciplinas y creó montajes de folclore, danza estilizada, escuela bolera y flamenco maravillosos. Interpretó y coreografió películas tanto en España como en Hollywood. Era un genio y una de las figuras de la danza en España dotadas con un carisma especial. Antonio era único».

Antonio Ruiz Soler desarrolló su carrera como bailarín a lo largo de cinco décadas; debutó con 7 años junto a Rosario en el Teatro del Duque de Sevilla, en 1928, y se bajó de los escenarios en 1979 en la ciudad japonesa de Sapporo. Como bailarín -hay suficientes testimonios en películas y programas de televisión- era deslumbrante, magnético, con una técnica limpísima y un irresistible carisma que le llevó a ser todo un emblema de la cultura española en su época. Como coreógrafo destacaba su sabiduría para mover a los conjuntos y su sentido dramático y musical. Además de las que se presentan en el Teatro Real, destacan también las versiones que hizo de los dos ‘clásicos’ de Manuel de Falla, ‘El sombrero de tres picos’ y ‘El amor brujo’.

El programa incluye tres de las coreografías emblemáticas de Antonio Ruiz Soler: ‘Sonatas‘, ‘Zapateado‘ y ‘Fantasía Galaica‘, tres ejemplos de su versatilidad como creador. ‘Sonatas’, basada en la música del Padre Soler, se estrenó en 1953 en Granada; en esta pieza, de gran complejidad técnica, recrea de forma muy particular y personal la escuela bolera. ‘Zapateado’, de 1946, es otro ejemplo de virtuosismo, en este caso para un solista masculino -era uno de sus caballos de batalla-, sobre la pieza violinística de Pablo Sarasate. Y, finalmente, ‘Fantasía Galaica’, que estrenó en 1956, en la que, sobre la partitura de Ernesto Halffter, reinterpreta el folclore gallego, y especialmente la muñeira, y lo estiliza a través de la danza.

El espectáculo

Además de estas piezas, el espectáculo incluye ‘Vito de gracia‘, que el propio Antonio Ruiz Soler bailaba junto a su primera y más representativa pareja artística, Rosario, en la película ‘Hollywood Canteen’ (1944); ‘Estampas Flamencas‘, un trabajo que Rubén Olmo y Miguel Ángel Corbacho han creado, y que están inspiradas en el estilo, la estética y el carácter de Antonio; y ‘Leyenda ‘Asturias’‘, un trabajo sobre la partitura de Isaac Albéniz de Carlos Vilán, asistente de Antonio en su última coreografía, ‘El Rocío’, creada para el Ballet de María Rosa.

Tanto para el vestuario como para la escenografía se ha llevado a cabo un trabajo de búsqueda en los fondos del Ballet Nacional, «que ha permitido recuperar el vestuario original de estas obras, que ahora se ha restaurado y adaptado para este programa», explican en la compañía. Otras piezas se han inspirado en «la estética vigente en las distintas etapas de la vida profesional» del bailarín y coreógrafo. En cuando a la escenografía, el criterio para su realización ha sido «la reutilización de elementos y la reproducción audiovisual de los diseños utilizados originalmente por Antonio Ruiz Soler en sus montajes». El propio Teatro Real, como curiosidad, ha prestado, para ‘Sonatas’, parte de la escenografía de Daniel Bianco para ‘Las bodas de Fígaro’.

El Ballet Nacional estará acompañado por la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Manuel Coves, y, por primera vez desde que se estableciera la pandemia, el Teatro Real podrá volver a lucir el cien por cien de su aforo.


Fuente: ABC.es .

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