Las dunas de arena del desierto que se extiende por el horizonte es todo cuanto ve el pasajero en el tren de gran velocidad (AVE) que viaja entre las 2 urbes sagradas para el islam de La Meca y Medina, en Arabia Saudita. En el recorrido apenas se pueden ver unas pocas palmeras por acá y por allí, que se hacen más rebosantes conforme el tren se aproxima a la última parada en Medina, un sitio histórico, religioso y bien conocido por el cultivo de estos árboles tropicales.»No aguardes ver nada, no hay lugar arqueológico ni una vista increíble que se pueda contemplar en el camino», afirmó a Efe el maquinista del tren, Eid al Salim, uno de los 25 conductores saudíes que fueron formados en España a lo largo de 6 meses ya antes de conducir el llamado «AVE del desierto». «La zona es yerma y en la mayor parte de ella no hay urbes o bien comunidades urbanas durante la vista», explica Al Salim, que añade que el viaje no es «entretenido ni increíble como las carreteras de Europa», mas ofrece un enorme servicio a los musulmanes que desean visitar las urbes sagradas. El AVE Haramain recorre unos 450 quilómetros entre las 2 urbes sagradas para cubrir exactamente la misma senda que hizo el profeta Mahoma cuando escapó de su pueblo en La Meca, donde desearon matarle, cara Medina. La migración o bien «hégira» del profeta es el evento más esencial en la historia del islam. A lo largo del Ramadán, mes del ayuno musulmán, muchos seguidores de Mahoma aprovechan para visitar la Meca y visitar la Mezquita del Profeta en Medina. El AVE, que empezó sus operaciones en Arabia Saudita el 11 de octubre pasado, habilitó 242 servicios a lo largo de este periodo, con un resultado de ocupación del 93%, conforme una fuente del consorcio Al Shoula, encargado de la construcción, operación y mantenimiento, y que conforman 12 empresas españolas y 2 saudíes. «Hemos agregado viajes auxiliares en este mes para lograr la demanda aumentada a lo largo de la época», explicó el portavoz.Los saudíes celebran este tren que representa «un enorme logro y un regalo de Arabia Saudita a los musulmanes», conforme los medios oficiales que festejan un proyecto que fortalece además de esto la infraestructura del país. Arabia Saudita aspira a captar más de 30 millones de peregrinos para el año 2030, en el marco de los planes del príncipe heredero, Mohamed bin Salman, de cara al desarrollo del extenso reino. Con esa perspectiva, el Gobierno saudita ve en el AVE de los 2 lugares sagrados una infraestructura estratégica. Hace parada en la estación de la urbe económica del rey Abdalá en Rabegh, una ciudad de reciente creación, con un puerto marítimo y que las autoridades desean transformar en centro industrial y de inversión. El tren asimismo pasa por el aeropuerto del rey Abdelaziz, que recibe el mayor número de peregrinos musulmanes de año en año, si bien la estación todavía no está finalizada, y por Yeda, la segunda urbe en tamaño del país.Completar el proyecto no ha sido simple, comentó el portavoz al resaltar que «se debieron eliminar 150 millones de metros cúbicos de arena y rocas para instalar las vías» del AVE. En ciertos puntos, se instalaron muros con una altura de uno con ocho metros para frenar la arena y el diseño debió agregar decenas y decenas de soluciones tecnológicas vanguardistas. «Hay un mecanismo para soplar el aire cerca de las ruedas del tren para adecentar los rieles de la arena amontonada», explicó el portavoz del consorcio que se ocupará del mantenimiento a lo largo de 12 años.El maquinista Eid al Salim, concentrado en el panel poblado de botones y mandos en su cabina, reconoce que las tormentas de arena ocasionan «confusión en ocasiones en ciertas zonas». «Mas no son tan temibles como los animales o bien los vehículos que invaden en ocasiones el carril por desatiendo o bien imprudencia», añade.Un portavoz del consorcio señaló a Efe que, aparte de las medidas frecuentes en infraestructuras ferroviarias de gran velocidad como vallado, cámaras y la zona de seguridad a los dos lados de la vía, hay dispositivos concretos para informar en tiempo real a conductores y operadores del tráfico y detectores de caídas de objetos en los pasos superiores y en las bocas de túneles. La situación ha alterado mucho desde 2012, cuando se empezó la construcción del trazado, que ocupaba ciertas zonas de pastoreo, y desde el principio hasta el día de hoy de la operación los incidentes son mínimos, señaló.EFE

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