Un mes de trabajo que se podría condensar en una mañana. Ese es el resumen para el ámbito del vehículo de abril de 2020, su mes más deplorable en décadas. Con los concesionarios cerrados, apenas se vendieron cuatro.163 automóviles. En exactamente el mismo mes de 2019 fueron 119.417. Un retroceso del 96,5% que da una idea del muy fuerte impacto del Covid-19 y las medidas para combatirlo sobre la segunda industria del país, tras la alimenticia. El hundimiento en la producción fue paralelo al de las ventas: solo se edificaron cuatro.400 vehículos, un 97,6% menos.

En el mes de mayo, concesionarios y fábricas han vuelto a operar, mas prosiguen lejos todavía de su actividad frecuente. Conforme Anfac, la patronal de fabricantes de automóviles, el mercado va a caer este año un 45%, con apenas 700.000 unidades. Y Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Research no piensa que se recupere absolutamente ni tan siquiera el año próximo: para 2021 estima que se van a vender 1.100.000 vehículos, un nueve% menos que en 2019. El golpe llega además de esto en plena transición del ámbito cara la fabricación de automóviles eléctricos.

«Es una tormenta perfecta», conforme Pedro Hojas, secretario general de FICA, la federación de industria de Unión General de Trabajadores, que define la situación del ámbito como «terrible». Sindicatos, asociaciones y directivos han coincidido en las últimas semanas en suplicar al Gobierno que desbloquee un plan de ayudas, con medidas que estimulen la demanda de automóviles y faciliten la inversión en las plantas para prepararlas para la fabricación de modelos electrizados, muchos de los que están pendientes de asignar.

El vehículo supone el 10% del Producto Interior Bruto y el nueve% de la población activa, y una esencial fuente de ingresos para las administraciones, 29.834 millones de euros en 2018. Equivale al 42% del gasto sanitario público, sumando lo colectado por los impuestos de matriculación, circulación, Impuesto sobre el Valor Añadido, peajes, gasolinas y también Inspección Técnica de Vehículos, mas sin computar la aportación en cotizaciones sociales, IRPF y también Impuesto de Sociedades de las compañías y las 575.500 personas que trabajan en la industrias y en los talleres y concesionarios.

El ámbito demanda ampliar los ERTE hasta el 31 de diciembre. «Si no tenemos esta figura los datos de paro se pueden acrecentar de forma gravísima. Y los puestos que se destrozarían son los que queremos: con protección social, con condiciones dignas… si perdemos eso podemos tener inconvenientes sociales graves», advierte Hojas.

A fines de abril, Anfac, al lado de Faconauto (concesionarios), y Sernauto, (componentes), demandó al Ejecutivo la aprobación «urgente» de un plan de apoyo «nacional y también integral». Sin él, «la aptitud del ámbito de automoción en España está con seriedad comprometida», aseveró José Vicente de los Jóvenes, presidente de Anfac y responsable mundial de Fabricación de Renault. Piensan que hace falta un estímulo de cuando menos 400 millones de euros.

Esta semana, el ministerio de Industria, por boca del secretario general del ramo, Raül Blanco, ha aceptado que se deben tomar en el «corto plazo», de forma «urgente» y «rápidamente», medidas de apoyo, incluyendo ayudas a la adquisición «con neutralidad tecnológica», esto es, no solo para eléctricos. Sin embargo, justificó que el Ejecutivo todavía rige con los presupuestos elaborados en 2018 por Cristóbal Montoro, lo que complica su articulación. Por eso el ámbito mire a Europa, que el miércoles prevé aprobar su plan de reconstrucción. El Ejecutivo ha pedido que un 10% de los fondos se destinen al vehículo. Aun el ministerio de Transición Ecológica se ha comprometido a impulsar «medidas de estímulo de la demanda a corto y medio plazo». El equipo de Teresa Ribera piensa que hacen falta ayudas de 200 millones de euros anuales solo para lograr sus objetivos de penetración de vehículos eléctricos. Mas por el momento, solo está encima de la mesa el plan Moves, dotado con 65 millones de euros.

Relocalizaciones
La fabricación de modelos eléctricos, que conforme la ley de cambio climático presentada esta semana habrían de ser mayoritarios en 2040, es por el momento testimonial: de los 37 modelos que se hacen en España, solo 4 lo son. Y supusieron solo el 1% de las ventas. España, además de esto, no cuenta con una factoría de baterías ni con un proyecto sólido para erigirla, pese a los sacrificios en China del ministerio de Industria.

El inconveniente es que los centros de resolución de los fabricantes que generan en España están fuera del país, en Alemania o bien Francia. Y el coronavirus amenaza con despertar viejas tensiones nacionalistas, como las que manifestó el ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, que ha pedido a los productores automovilísticos galos (que suman 5 factorías en este país, de las que sale el 50% de la producción) que «relocalizacen» sus actividades más avanzadas a cambio de percibir ayudas. «Todas las compañías nos están trasladando que habrá una bajada en la producción si no se reactiva el mercado. Y el ámbito no trabaja de el día de hoy para mañana, sino más bien con una previsión a medio y a largo plazo. Si ahora no nos tienen en psique los fabricantes, en breve vamos a tener inconvenientes. Las multinacionales deben regresar a ver que España es un país atractivo», aseguró Hojas el pasado jueves en una conferencia de prensa.

Fuente: ABC.es

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