La diplomacia de Norteamérica ha calificado de «muy sorprendentes» las resoluciones del presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, de no reunirse con Juan Guaidó en la capital de España, y del ministro de Transporte, José Luis Ábalos, de verse con la vicepresidenta del régimen de Maduro, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto de Barajas.

«Cabe rememorar que Delcy Rodríguez está sancionada por la UE, que tiene prohibida la entrada en Europa, es muy sorprendente que algo de este modo suceda», ha dicho este viernes la subsecretaria anexa del Departamento de Estado de Norteamérica, Carrie Filipetti, que inspecciona la política cara Venezuela.

«El hecho de reunirse con alguien a quien has sancionado daña las políticas conjuntas que han avanzado EE.UU. y la UE. Y la verdad es que daña asimismo el marco de la UE, que precisa de colaboración para incorporar este género de sanciones», agregó la diplomática de Norteamérica, que últimamente solicitó en una entrevista concedida a ABC que Sánchez prosiga apoyando a Guaidó.

«Tenemos muchas preguntas, que vamos a procurar que responda el gobierno de España. Mas efectivamente estos desarrollos no es que sean bienvenidos», afirmó Filipetti.

Asimismo solicita esta diplomática de Norteamérica que no se politice la crisis humanitaria venezolana: «Venezuela no habría de ser un inconveniente de izquierdas o bien derechas, sino más bien de los que es justo en frente de lo que no lo es. El presidente Guaidó no representa solo a un partido, representa al pueblo de Venezuela y la voluntad de conseguir, por la paz, la libertad y la democracia. De ahí que se ha reunido con tantos líderes internacionales y jefes de estado».

Sobre la negativa de Sánchez a verse con Guaidó, Filipetti dice: «No sé los motivos del presidente Sánchez, mas instamos a los jefes de gobierno a que se reúnan con el presidente interino, por una razón en concreto: para oír de primera mano lo que ocurre sobre el terreno. De esta manera van a poder saber qué duro es ser un miembro del Congreso de los Diputados de la Reunión Nacional al que le anulan la inmunidad, enfrentado a la amenaza incesante de violencia y opresión mientras que luchan para proteger a la población civil».

«Pedimos a todos y cada uno de los líderes en España y de cualquier otro país que se reúnan con el presidente interino Guaidó y que se tomen el tiempo de oír lo que debe decir, para saber qué sucede verdaderamente en Venezuela», agregó.

Además de esto, conforme ha dicho en una entrevista con ABC Morgan Ortagus, la portavoz de la diplomacia de Norteamérica, el apoyo a Guaidó «tiene que ver solamente con la restauración de las elecciones libres y de la democracia» y aconseja a España, como a sus demás asociados europeos, «que practiquen lo que predican».

Afirma la portavoz del departamento de Estado, siendo preguntada por las recientes resoluciones de España sobre Venezuela: «Una de las cosas que le importa, mucho, a la Administración Trump es la soberanía y derecho a la autodeterminación de cada país. España tiene unos líderes escogidos que deben decidir cuál es la mejor política para su país. Dicho esto, nuestra política es respaldar que haya nuevamente elecciones libres y justas en Venezuela y la restauración de la democracia. Pensamos que Maduro debe irse, conque no nos centraremos en lo que un país hace o bien no hace, sino nos centraremos en los muchos y muy triunfantes encuentros que Juan Guaidó tuvo en Latinoamérica y Bogotá, y en Europa con líderes como Boris Johnson».

Ortagus asegura que «las democracias a las que les preocupe la deplorable repercusión del régimen de Putin en Rusia o bien del Partido Marxista chino, deben posicionarse con U.S.A. para respaldar elecciones justas y libres en Venezuela y en el resto del mundo».

Hace un año, EE.UU. reconoció a Guaidó como presidente encargado de Venezuela tras acusar de fraude a Maduro en su reelección. Después, la diplomacia de Norteamérica presionó a sus asociados, incluida España, a fin de que hiciesen lo propio. Hasta la data más de cincuenta de países ha reconocido a Guaidó, incluida España, con las sonadas salvedades de Rusia y China. El 30 de abril, el gobierno estadounidense apoyó un pronunciamiento de la oposición, que procuró forzar la salida de Maduro, sin éxito.

En este año, EE.UU. ha pedido a España y sus otros asociados que se posicionen de manera firme del lado del cambio democrático en Venezuela. Conforme Ortagus, «no se trata de hacer lo que EE.UU. desea, no se trata de hacer lo que Rusia desea, se trata de conseguir que el pueblo de Venezuela sea capaz de decidir su futuro, seleccionar a sus líderes, conque cuando charlamos de Maduro en frente de Guaidó, lo que deseamos que quede claro es que desde la perspectiva de EE.UU. el futuro de Venezuela debe decidirlo el pueblo venezolano».

Desde 2018 EE.UU. tiene a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, en la lista de sanciones por quebrantar los derechos civiles de los venezolanos y explotar en beneficio propio los recursos de su país. Asimismo ha sancionado a su hermano, Jorge Rodríguez, que fue vicepresidente de Venezuela entre 2007 y 2008.

Preguntada sobre la negativa del presidente Sánchez de verse con Guaidó en la capital de España, la portavoz de la diplomacia de Norteamérica asegura que «no se trata de respaldar a una persona, se trata de respaldar al pueblo de Venezuela en su voluntad de decidir de manera libre su porvenir, el derecho a tener elecciones libres y justas».

Agrega Ortagus que EE.UU. «apoya la democracia, la devolución de la democracia y el imperio de la ley al pueblo de Venezuela»,

Desde la perspectiva de Washington, las formas son fundamentales. «Fue fundamental que en la asamblea ministerial contra el terrorismo en la ciudad de Bogotá al presidente Guaidó le arroparan el presidente [Iván] Duque de Colombia y otros presidentes y ministros de Exteriores de Latinoamérica. El simbolismo importa, y el símbolo de ver a Juan Guaidó hombro con hombro con sus contrapartes en la zona es muy importante», asegura.

Sobre el desaire del gobierno de España, la portavoz agrega que «lo esencial es ver las fotografías del presidente Guaidó en la ciudad de Bogotá, rodeado de sus compañeros, incluyendo el secretario Pompeo, y en todos y cada uno de los líderes, muchos, con los que se ha visto en Europa, donde ha tenido asambleas fundamentales. Le apoya la Organización de los Estados Americanos, se ha convidado del Tratado de Río. En esta obsesión por centrarse en un país, se obvia que hay más de 50 países que sí que apoyan a Juan Guaidó».

Fuente: ABC.es

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