Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), comenzó a despedirse el día de ayer de la eurozona y lo hizo poniendo encima de la mesa más madera para intentar eludir o bien retrasar al límite una recesión, como estaba previsto, mas asimismo pidiendo colaboración a los estados a fin de que la política fiscal –el gasto público– tome el relevo a la política monetaria. El mensaje está en especial dirigido a Alemania, al filo de la recesión y con margen presupuestario para hacerlo.
No se puede decir que Draghi no predique dando trigo. En la penúltima asamblea del consejo de gobierno que encabeza –la del próximo 24 de octubre va a ser la última ya antes de dar el relevo a Christine Lagarde una semana después–, el BCE incrementó del 0,4% al 0,5% el género de interés que cobra a los bancos por sus depósitos, dejó las clases de referencia para préstamos en el 0% y anunció que el 1 de noviembre se va a poner nuevamente en marcha el programa de adquiere de bonos a razón de 20.000 millones por mes.

Más penalización

Los bancos van a pagar el 0,5% de interés por su dinero en el organismo en lugar del 0,4%

Las resoluciones, plenamente descontadas por los mercados, fueron más suaves de lo que adelantaban los especialistas, que aguardaban una penalización mayor para los bancos, la entrada de las clases de referencia en terreno negativo y cuando menos 30.000 millones mensuales para alentar la economía. En la conferencia de prensa, Draghi explicó que no hay plazos para esta nueva batería de medidas, que se podría complementar con una bajada de las clases al terreno negativo en el futuro.
Los siguientes pasos, ya con Lagarde al frente, van a depender de de qué forma vayan las cosas. Y, cuando menos por el momento, no pintan nada bien. El BCE recortó el día de ayer sus previsiones de desarrollo de la economía una décima este año hasta el uno con uno% y 2 décimas en el 2020, hasta el uno con dos%. En lo referente a la inflación, la previsión es que los costes avancen un uno con dos% este año frente al uno con tres% de la previsión precedente y que solo se acrecienten un 1% en el 2020 y no el uno con cuatro% como preveían en el primer mes del verano.

Peores perspectivas

Nueva previsión: la eurozona medrará una décima menos este año y 2 menos el 2020

Este panorama, así como las incertidumbres políticas y económicas, transforman al BCE en más “acomodaticio” que jamás, conforme la propia jerga de Draghi. El programa de adquiere de bonos va a durar “hasta que sea necesario”, la reinversión del dinero invertido en bonos hasta el momento –2,6 billones de euros– se va a hacer asimismo “hasta una vez que la subida de las clases de interés y hasta el momento en que sea preciso”. Y el levanta de tipos, un movimiento que no se genera desde el verano del 2011 en la eurozona, no va a llegar “hasta que la perspectiva de inflación confluya sólidamente con los objetivos del BCE”, fijados por debajo mas cerca del dos%.

Resumiendo, Draghi alargó de hecho la excepcionalidad de la era de los infratipos de interés por un largo periodo de tiempo, que el BCE va a vivir ya con Lagarde al frente de la Eurotower de Frankfurt. La eurozona va a tener tipos negativos y, cuando menos, medio billón de euros más del BCE en activos financieros en los próximos un par de años. Tras el anuncio de las medidas y las explicaciones de Draghi, el mercado asimiló con absoluta naturalidad lo ocurrido. El euro perdió por un momento los 1,10 dólares estadounidenses, mas entonces se recobró. Y las bolsas, con determinada volatilidad inicial, cerraron en Europa con ligeras ganancias.

Tipos de interés en el 0%

El coste del dinero se deja en el 0% y proseguirá ahí, o bien todavía más abajo, “hasta que sea preciso”

A quien no le agradó nada lo que vio fue al presidente de U.S.A.. Donald Trump tardó poquísimos minutos en arremeter contra el BCE y atizar de paso a la Reserva Federal. “El BCE, actuando velozmente, baja las clases 10 puntos básicos. Ellos están procurando, y logrando, depreciar el euro contra el MUY (sic) fuerte dólar, dañando las exportaciones de U.S.A…. Y la Fed sentada y sentada y sentada. Ellos deben abonar dinero por depositar su dinero, ¡mientras que pagamos intereses!”, afirmó Trump en un tweet. Tras ser preguntado en la conferencia de prensa, Draghi respondió a Trump: “Nosotros tenemos un orden, entre aquéllos que no se halla el género de cambio”, afirmó en referencia a si busca la devaluación del euro. “Las resoluciones que hemos adoptado se fundamentan en el debilitamiento de la economía”, insistió.

Si bien todavía es posible llegar más lejos, el margen para el BCE está cerca de agotarse. De ahí que, Draghi solicitó claramente la implicación de los políticos en el impulso de la economía de la eurozona. Sin sus resoluciones no va a ser posible conseguirlo, vino a decir. “Ha habido ciertas reformas estructurales en ciertos países. En ciertos países. Ahora es el instante de la política fiscal, que ha de ser el primordial complemento para la política monetaria y debe jugar un papel considerablemente más activo”, explicó Mario Draghi.

Enfado en EE.UU.

Trump critica al regulador por desvalorizar el euro y la entidad afirma que no es su objetivo

Esta solicitud, que afirmó que apoya unánimemente todo el consejo del BCE, se dirige a Alemania –y a otros países con las cuentas públicas saneadas– con la meta de que acreciente el gasto público para impulsar la economía. “Los países con margen fiscal deberían actuar oportunamente y efectiva”, se atrevió a decir Draghi. Es la hora de que la política fiscal tome el relevo a la monetaria y se transforme en la primordial herramienta para activar un desarrollo ahora muy enclenque.

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