“Disney recocina el mismo plato con distintas recetas”



Asegura que no desea morirse sin hacer una exposición que lleva rebotando en su cabeza 25 años, mas si de algo puede estar seguro Víctor Monigote es de no haber malgastado su tiempo. Esta especie de renacentista moderno ha buceado en todos y cada uno de los campos artísticos existentes para finiquitar quedándose a vivir en el dibujo. Tras estar nominado a un Goya como Mejor Directivo Artístico por «Mortadelo», el letrista de «Los Petersellers» vuelve al planeta de la animación con la versión moderna de «La gallina Turuleca» y nos sentamos con él para charlar de las viejas añoranzas que lúcida el Cine Imperial, la sinceridad de las relaciones con los animales y la posibilidad de dibujar el futuro.–Para alguien que engloba tantas disciplinas artísticas… ¿Es parcialmente simple caer en la frustración? –No puedo eludir ser de este modo. Y cuando algo es ineludible lo mejor es admitirlo. Al dedicarte a tantas cosas no puedes ser perfecto en una. He sido técnico de efectos singulares, he trabajado para Disney, en publicidad, he sido actor, formado un conjunto de música… Mil cosas. Y no soy una persona de frustrarse, realmente me da lo mismo todo. Ahí radica el secreto de la realización personal, en ser capaz de relativizar.–Parece que ahora está de tendencia revisitar los tradicionales y en esta adaptación de la gallina Turuleca esos cambios se observan realmente bien, sobretodo en el carácter de la protagonista… ¿Tuvo claro que los tiros irían por ahí desde el comienzo?–Totalmente. La letra de la canción te alienta a meditar que se trata de un personaje medroso, vergonzoso, excluido de la «sociedad gallinácea», extraño. Y esto nos daba mucha licencia para ampliar su arco interpretativo y producir empatía con los pequeños que nos ven. Todo el planeta ha sentido rechazo siendo pequeño, mas es preciso rememorar que puedes mudar esa situación. Si tienes fuerza y crees en ti puedes hacer lo que te dé literalmente la gana. Mi padre era matador y eso es una cosa que me costó digerir. ¿Desde en qué momento matar a un animal se ha transformado en algo ameno?Víctor Monigote–¿Le semeja anacrónica la existencia actual de circos que trabajan con animales?–Me semeja anacrónico todo cuanto sea tratar con animales en términos mercantiles. Esta clase de circos son una cosa que no debería haber existido jamás. He vivido un buen tiempo en la India y, allá por poner un ejemplo, se profesa un profundo respeto a los animales. Si bien tienen ciertas contradicciones con los perros, puesto que para ellos se hallan en el último escalafón de la reencarnación y los tratan como desean. Además de esto mi padre era matador y eso es una cosa que me costó digerir. ¿Desde en qué momento matar a un animal se ha transformado en algo ameno?–Ha trabajado con una fábrica tan relevante como Disney… ¿Se ha perdido la autenticidad de sus películas?–Ahora están reeditando cintas como «El libro de la selva» o bien «El Rey León» mas no es exactamente lo mismo. Y no comprendo realmente bien a qué se debe esto pues argumentistas buenos prosigue habiendo. Todo se reduce al intento errado de recocinar exactamente el mismo plato mas con recetas absolutamente diferentes y a los intereses de tipo económico. A la fábrica se le han agotado un tanto los valores y es una pena pues las cintas de ya antes eran exquisitas. Ahora no hay emoción. Mi tío era el acomodador del Cine Imperial, un sitio situado en la Gran Vía que solo se dedicaba a la proyección de películas infantiles»Víctor Monigote–¿Es más bastante difícil hacer reír a un pequeño o bien a un adulto? –Mmm, complicado. Hacer reír generalmente no es nada simple. Mas para mí es más complejo lograrlo con un adulto. En mi cabeza soy bastante pequeño y cuando mi hija era pequeña me encantaba organizar fiestas de pijamas con sus amigas. Que me pintasen, me vistiesen, me pusiesen pestañitas (risas). El adulto está considerablemente más viciado. –¿Qué referencias cinematográficas edificaron su niñez?–Con todas y cada una de las películas de animación que se estrenaban en España y con todas y cada una de las de Disney. Mi tío era el acomodador del Cine Imperial, un sitio situado en la Gran Vía que solo se dedicaba a la proyección de películas infantiles. Por aquel entonces había sesión continua, algo que se traducía en que entrabas en el cine a las 10 de la mañana y salías a las siete de la tarde. Me subía en el autobus con mi madre y nos íbamos al cine del tío Nano. –¿Qué ha aportado el dibujo a su vida?–Siempre me ha agradado dibujar. Con 14 años me planté delante de mis progenitores y les afirmé que no deseaba continuar estudiando, si bien después proseguí un tanto más. El dibujo me lo ha dado todo. No existe nada que más me guste que sentarme a dibujar a lo largo de horas en mi mesa y tener la ocasión de crear un cosmos del que solo mismo puedes ser el dueño. «Siempre he sido muy defensor del papel mas en los últimos tiempos la vía que más he empleado para sostenerme informado es internet», comenta el ilustrador y agrega, «eso sí, los fines de semana siempre y en toda circunstancia hago mi consagrada visita al quiosco».

Fuente: larazon.es

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