Las obras narrativas no tienen por qué razón terminar con la muerte de todos y cada uno de los personajes o bien el resumen del resto de las vidas de todos ellos. Lo normal es que en un determinado instante el narrador deja de contar su historia, sea en el papel, en el escenario o bien en la pantalla. Y acostumbra a haber una razón para apartarse: la historia ya ha sido contada. Reanudarlas, muy con frecuencia, solo sirve para desarrollar ideas sucedáneas en personajes ya explotados y sin misterio (o bien hacer que traicionen su esencia).

Es por esto que daba temor que HBO diese luz verde a una segunda temporada de Big little lies. ¿No había sido concebida como una miniserie? ¿De qué forma hallarían una nueva historia potente sin que los personajes entraran en contradicciones? ¿Estarían agotados y sería un calvario verlas reducidas a títeres de productoras que deseaban otro talón? Puesto que suerte que Reese Witherspoon y Nicole Kidman, que son las productoras ejecutivas y quienes arrancaron la serie, no escucharon los miedos de ciertos espectadores pues nos estamos encontrando con una segunda parte tan estimulante como la primera.

Big little lies existe merced a Reese Witherspoon y Nicole Kidman, productoras de la serie y quienes arrancaron el proyecto.
(HBO)

Su mayor virtud, en verdad, es que nos cuenta las consecuencias tras una buena historia y lo hace con exactamente el mismo interés y decoro por los caracteres de unos personajes que siempre y en toda circunstancia tuvieron más dimensiones de las que podemos abrazar de forma consciente en nuestra realidad. Es el día siguiente de Madeline, Celeste, Jane (Shailene Woodley), Renata (Laura Dern) y Bonnie (Zoë Kravitz) tras el homicidio de Perry.

Él era el hombre que maltrataba a su mujer Celeste de todas y cada una de las formas posibles, el que había violado a Jane (y la había dejado encinta de su único hijo) y el que Bonnie tiró por las escaleras al ver que se ponía violento con todas y cada una de las mujeres. En un rapto del instante, todas y cada una engañaron a las autoridades sobre los hechos para cubrir las espaldas de Bonnie y ahora deben lidiar con el trauma de vivir esa noche y no poder charlar con honradez de ella.

Bonnie (Zoë Kravitz) está traumatizada por su papel en la muerte de Perry.

Bonnie (Zoë Kravitz) está traumada por su papel en la muerte de Perry.
(HBO)

Cuando HBO les ofreció a Kidman y Witherspoon la posibilidad de rodar una segunda temporada para la que no habían firmado (y que negociaron a favor suyo subiéndose los salarios hasta el millón por episodioy con esenciales incrementos para el resto), comenzaron un proceso respetuoso con Big little lies, que se había coronado en los premios Emmy y los Globos de Oro. Le preguntaron al argumentista David Y también. Kelley si estaba interesado en reiterar la aventura y sobre todo se reunieron con Liane Moriarty, la escritora del best-seller en el que se fundamentaba, para asegurarse de si pensaba que los personajes daban para más. Tenían claro que eran sus personajes ya antes que de Kelley o bien de ellas y Moriarty trazó las líneas primordiales de la historia así como el argumentista de tradicionales como El letrado o bien Ally McBeal. El único que no deseaba reiterar era el directivo Jean-Marc Vallée, que tenía ya suficientes proyectos en su agenda, y dejó las bridas de las cámaras a Andrea Arnold.
El resultado es una temporada sin el peso de tener un misterio central (que siempre y en toda circunstancia había sido la parte más descafeinada de Big little lies exactamente pues era predecible y pues los personajes eran tan estimulantes que no precisaban ni ganchos) mas que cuenta con unos procesos internos más complejos. Siempre me maravillará la capacidad que tiene Kidman de meterse en la piel de mujeres tan difíciles como su Celeste. El guion y atrapan el cacao mental de una superviviente de un marido maltratador que echa de menos a su verdugo pues el dominio que ejercitaba subsistió a su muerte.

Meryl Streep se hace odiar como Mary Louise, la suegra de Celeste.

Meryl Streep se hace aborrecer como Mary Louise, la suegra de Celeste.
(HBO)

Paralelamente, vemos el proceso de culpa y trauma de Bonnie, la salvadora; el de Jane como una mujer que ha podido cerrar el mayor interrogante de su vida, la identidad de su violador, y que ahora desea reconducir su vida sensible y afectiva; el de Renata, más irascible que de costumbre tras la noche mortal, que tiene inconvenientes económicos en casa por culpa del marido; y una Madeline que semeja menos perjudicada por la trama primordial, como ya sucedía en la primera temporada, mas que contribuye con una aventura conyugal que completa este mural de la feminididad que es Big little lies. Para colmo, se les une Meryl Streep en modo villana como Mary-Louise, la madre de Perry que se instala en Monterey para aclarar los hechos que rodean la muerte eventual de su hijo.
Estos retratos complicados y francos de las dimensiones de ser mujer son ya suficiente para elevar la serie al Olimpo: son adineradas, sí, mas esto no inutiliza las reflexiones sobre el matrimonio, la lealtad, los abusos, la violencia sexual, la conciliación laboral y familiar, la crianza, el esencial mensaje de sororidad con el que acababa la primera temporada (que en un principio podía parecer el clisé de la riña de gatas).

Shailene Woodley no puede estar más tierna. ¡Un Emmy para ella!

Shailene Woodley no puede estar más tierna. ¡Un Emmy para ella!
(HBO)

Mas se transforma en un festival por el nivel de las interpretaciones de todas y cada una , desde las contradicciones de Kidman a la seguridad de Witherspoon, la ternura natural de Woodley, el pasotismo de Kravitz y el exceso de Dern. Asimismo es house porn por las casas donde viven las protagonistas y asimismo un placer máximo para quienes procuren playas de las que enamoran. Y Andrea Arnold sostiene la sensibilidad visual y musical de Vallée en una transición cara un plano más íntimo, y asimismo en un montaje que procura recrear el funcionamiento del trauma para colarse en el siendo consciente de las víctimas que lo padecieron.
Con todos estos elementos, que encima se pueden saborear semana a semana, es ineludible percibir Big little lies como una suerte de Super Bowl de las series, un Eurovisión, unos Oscars, una Champions. Es un evento para los que amamos los personajes y enfrentamientos femeninos y las mujeres que los interpretan. ¿En qué momento se alinearán los astros de esta forma con un reparto tan estelar, tan conveniente, tan presto a tomar peligros y a explorar los matices de sus papeles? Temíamos que los capítulos serían superfluos y son imprescindibles.

Es un reparto tan estelar, tan conveniente, tan presto a tomar peligros y a explorar los matices de sus papeles, que vale la pena degustarla cada semana tal y como si fuera una extrañeza

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