Dia ha superado el día de hoy una de las jornadas más difíciles, si no la más difícil, de su historia. Mijail Fridman, el millonario ruso que controla prácticamente el 70% del capital de la cadena de supermercados, ha conseguido el apoyo de Banco Santander a su plan para remodelar la deuda del conjunto exactamente el mismo día que expiraba el plazo para poder hacerlo. El acuerdo es esencial para la supervivencia de la compañía por el hecho de que, de no haberlo logrado, le habría abocado a un concurso de acreedores de dudoso resultado. Tras haberse hecho con el 69,76% de las acciones de la compañía por medio de la sociedad de inversión LetterOne, el segundo jalón del plan de salvamento proyectado por Fridman y bendecido por sus accionistas era conseguir un pacto con la banca para remodelar su deuda y extender el vencimiento del pasivo en un largo plazo hasta el 31 de marzo del año 2023. El viernes pasado, Fridman anunció que contaba con el respaldo a su propuesta de 16 de los 17 bancos acreedores de la compañía, que representan el 77,5% de la financiación sindicada que tiene la compañía. Fuentes del mercado citadas por Efe aseguran que parte de los bancos perjudicados por Día habían decidido vender su fondo a pérdidas a ciertos fondos. Otros, preocupados por la amenaza que supondría tener que provisionar los perjuicios que se generarían si el conjunto pide el concurso, habrían decidido admitir las condiciones de Fridman. El inconveniente para el magnate ruso era que la entidad con la que aún no había alcanzado el día de ayer un pacto, Banco Santander, controla en torno a 300 millones de euros de ese pasivo. Y tras múltiples semanas de contactos, no había avances. La propia presidente de la entidad, Ana Botín, había declarado a la primera hora de esta tarde que no estaba conforme con la oferta de Fridman. «Como hemos dicho desde el comienzo, (con la propuesta planteada por el primordial accionista, Mijail Fridman) los bonistas extranjeros reciben el 100% y a los bancos españoles les ofrecen algo que verdaderamente es inferior», ha explicado a los medios tras participar en un acto organizado por el diario «Financial Times». «Veremos qué sucede», ha añadido ya antes de puntualizar que las cosas se hacían «de forma responsable». Las palabras de Botín parecían augurar una agónica tarde de negociaciones con la espada de Damocles del concurso de acreedores pendiendo sobre el futuro de Día. No obstante, apenas una hora tras vocalizar estas palabras, ha anunciado por medio de su cuenta de Twitter que Mijail Fridman se había comprometido a trabajar «para suprimir la discriminación entre bonistas y bancos de Día, lo que creemos es un tratamiento justo. Santander de forma responsable ha decidido respaldar a Día y sus empleados», ha añadido Ana Botín. El acuerdo con la banca era esencial para la salvación de la cadena de supermercados. El plan de rescate preparado por el magnate ruso para Día contempla acometer una ampliación de capital de 500 millones de euros. No obstante, este movimiento estaba condicionado a que primeramente triunfara la opa de Fridman y a que la banca admitiese después su planteamiento para refinanciar su deuda. Estos fondos son esenciales para restituir el equilibrio patrimonial de la firma. Ahora, Día está en quiebra técnica con un orificio de 175 millones de euros, situación que se revertirá con la ampliación. Otra una parte de los fondos se emplearán para relanzar el negocio de la compañía. Para cerciorarse de que la ampliación tiene éxito, LetterOne se ha comprometido a subscribir su parte proporcional y a asegurar (o bien conseguir el aseguramiento de un banco) a la operación.Como ha resumido LetterOne en un hecho relevante que ha mandado a última hora de la tarde a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), este incremento de capital, así como las nuevas líneas de financiación de 380 millones de euros que asimismo prevé el pacto de refinanciación con la banca «forman una solución a los inconvenientes de liquidez que venía atravesando Día y dan una estructura de capital viable en un largo plazo». En vista de ello, Fridman ha instado al consejo de administración de la compañía, que aún no controla, a que se abstenga «de emprender cualquier iniciativa prevista en la Ley Concursal, que impediría la ejecución lesiva para los accionistas, empleados, acreedores financieros y distribuidores de Día, sería gravemente perjudicial para el interés social y, en consecuencia, formaría una actuación contraria a derecho». Aparte del éxito de la opa y el pacto con los acreedores, el magnate ruso demandaba contar con mayoría de miembros en el consejo de administración, punto que espera ver cumplido dentro de poco y para lo que ha instado el día de hoy mismo al consejo de administración de Día a que autorice lo antes posible los nombramientos que le ha comunicado de forma oficial.

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