Detenidos en Madrid y Barcelona cinco yihadistas que se preparaban para atentar en España


Tenían armas, munición e hicieron gestiones para comprar un kalashnikov; el jefe mantenía contactos con un ‘foreing fighter’ (combatiente retornado) muy peligroso detenido en enero pasado en Barcelona; se conectaban con plataformas virtuales de Daesh y adoptaban todo tipo de medidas de seguridad, tanto en el mundo virtual como en el físico, para no ser detectados… Estas características de la célula yihadista desmantelada en la madrugada del lunes por agentes de Información de la Policía llevan a los investigadores a calificar de «muy alta» la peligrosidad de los cinco detenidos en esta operación, todos argelinos, cuatro de ellos en Barcelona y uno en Madrid. «Estaban decididos a cometer un atentado, pero no se sabe cuándo ni dónde; no se han encontrado planes concretos», precisan fuentes de la investigación consultadas por ABC.

La operación, una de las más delicadas de los últimos años de la Comisaría General de Información –han colaborado además la Brigada Provincial de Información de Gerona, el Centro Nacional de Inteligencia, el FBI, Europol y los servicios de seguridad de Argelia, está relacionada con otra del pasado mes de enero, cuando fueron detenidos un argelino de 28 años, con experiencia en combate, y un compatriota suyo que habían entrado ilegalmente por Almería y residían con un compatriota en un piso de la Barceloneta.

En marzo

El líder de la célula ahora desmantelada, también argelino, había llegado en marzo a la Ciudad Condal, igualmente de forma ilegal. Se investiga si ambos habían utilizado la misma red de tráfico de seres humanos con base en Argelia, aunque las fuentes de la investigación consultadas por ABC advierten de que en ese país hay muchas organizaciones que se dedican a esa actividad delictiva. Poco después de llegar a España, el sospechoso se trasladó a Barcelona.

Este individuo estaba en el radar de las Fuerzas de Seguridad desde 2016, cuando fue detenido en Turquía al intentar entrar en zona de yihad para unirse a Daesh. Una vez puesto en libertad recorrió varios países, como Malasia, Tanzania y Argelia, donde continuó realizando labores de captación para la citada organización. En ese momento no suponía una preocupación especial para la Policía española, ya que actuaba fuera de nuestras fronteras. Pero las alarmas saltaron cuando se detectó que mantenía contactos con el retornado detenido en enero. Y mucho más cuando se comprobó que estaba en España.

Las investigaciones policiales permitieron conocer que este sujeto se había rodeado de cuatro individuos de su confianza, también argelinos, y que como él habían entrado ilegalmente en nuestro país. Todos vivían como okupas en pisos de Barcelona y Hospitalet, y se referían al anterior como Seikhj (jeque), lo que no dejaba dudas sobre su rol de líder de la célula. Además, ya desde el extranjero éste les asesoraba sobre cómo pasar inadvertidos para las Fuerzas de Seguridad. En cuanto a la forma de vida, los cuatro captados por el jefe se dedicaban a robar a turistas, por lo que habían sido detenidos varias veces.

Durante semanas los agentes de Información sometieron a los sospechosos a una vigilancia intensa para evitar cualquier sorpresa e intentar desentrañar todas sus conexiones. No fue un trabajo fácil, porque la célula adoptaba todo tipo de medidas de seguridad. Una prueba más de que se estaba ante un grupo potencialmente muy peligroso. En los últimos días los temores se confirmaron cuando uno de estos individuos intentó comprar un fusil de asalto kalashnikov. En ese momento, se decidió intervenir de inmediato.

Irrumpe el GEO

En la madrugada del lunes agentes del GEO irrumpían en tres pisos, dos de ellos en Barcelona y otro en Hospitalet. Allí fueron arrestados cuatro individuos, mientras que el quinto fue detenido en Madrid, donde se encontraba de forma circunstancial. En el registro de uno de los inmuebles, en concreto en el que residía el líder del grupo saltó la sorpresa, ya que se encontraron tres machetes de 60, 57 y 51 centímetros de hoja, además de unos setenta cartuchos. Esta circunstancia, unida al hecho de que intentaran comprar un kalashnikov, demuestra claramente que la célula tenía decidido atentar en España. No se sabe, por ahora, ni cuándo, ni cómo ni dónde; pero la intención era esa, según las fuentes de la investigación consultadas por ABC. También se ha registrado la celda del argelino que había sido detenido en enero.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional ordenó prisión para cuatro de los arrestados; el quinto aún no ha sido puesto a disposición judicial.


Fuente: ABC.es .

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