Desvelan la tragedia vivida por el último fugitivo de la erupción del Vesubio


La antigua ciudad romana de Herculano, vecina a Pompeya, sigue asombrando. Tras el descubrimiento del
esqueleto del último fugitivo en las excavaciones de la antigua playa, aparece una bolsa con sus pertenencias. Los expertos lo consideran un verdadero tesoro arqueológico. Ahora se ha puesto en marcha un estudio interdisciplinar que permitirá extraer nueva información relacionada con la destrucción de Pompeya y Herculano por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.

Según los arqueólogos, los ciudadanos de Herculano probablemente imaginaron que era posible escapar, teniendo el mar a mano. En cambio, sucumbieron al infierno causado por la tormenta de fuego, lapilli y ceniza que llegaron de repente. Muchos se refugiaron en los almacenes o locales de los pescadores

 situados frente a la playa. En este escenario fue encontrado el último esqueleto, que intentaba la fuga tras abandonar los refugios y quizás ya con un pie en el agua.

De acuerdo con las primeras pruebas antropológicas, que se hicieron públicas en octubre, el hombre tenía entre 40 y 45 años. Este fugitivo vio el horror del final de su vida. El esqueleto hallado tenía la cabeza hacia el mar y rodeado de pesadas maderas carbonizadas, incluida una viga. Los huesos aparecen de color rojo fuerte. «Es la huella que dejó la sangre de la víctima«, dijo Francesco Sirano, director del parque Arqueológico de Herculano, declarado patrimonio de la Humanidad en 1997.

Ahora Sirano ha presentado in situ a la prensa los detalles del descubrimiento y del proyecto de restauración, sin poder ocultar su emoción: «Empatía es el término que expresa el sentimiento que se prueba en el momento en que vi el hallazgo; el poder asociar con certeza un objeto personal a la víctima que literalmente lo sujetaba, transmite plenamente el sentido de humanidad que aún se puede respirar en Herculano.

El estudio nos conducirá –añadió el arqueólogo Sirano- a una serie de informaciones que nos contarán muchas cosas sobre el pasado de esta ciudad. Es una nueva pieza del mosaico de información que hace que Herculano sea único en el mundo antiguo: un lugar que transmite instantáneas del pasado incluso desde los ángulos más impensables».

Sin escapatoria

De particular interés es una bolsa de bandolera que llevaba el llamado último fugitivo de Herculano. Los arqueólogos también encontraron trozos de tela, vestigios de acabados en oro de considerable interés histórico, pero de compleja remoción. Tras la limpieza se continuará el estudio en laboratorio, para acabar con una labor de restauración.

El director del Parque Arqueológico, Francesco Sirano, explicó los detalles terribles que vivió el último fugitivo.«Era la una de la madrugada, cuando el flujo piroclástico del volcán alcanzó a Herculano por primera vez con una temperatura de 300-400 grados, aunque según algunos estudios llegó incluso a 500-700 grados. La nube hirviente que corría hacia el mar lo hacía a una velocidad de 100 kilómetros por hora y era tan densa que no tenía oxígeno», destacó Sirano.

En aquellas condiciones no hubo escapatoria para nadie, como lo demuestran los numerosos esqueletos, más de 300, de hombres, mujeres y niños que se encontraron en este mismo escenario en la serie de locales de los pescadores próximos a la playa, durante las excavaciones realizadas en los años 80 y 90 del siglo XX. «Eran esqueletos de gente corriente, pero también algunos muy adinerados como la mujer enjoyada que los arqueólogos desenterraron a unos pasos de uno de estos locales», explica el director Sirano. Cabe señalar que Herculano era notablemente más pequeña que Pompeya, pero sus comerciantes eran más ricos y cultos que los de Pompeya.

Muchos son los interrogantes que suscita el descubrimiento del último fugitivo. El director del Parque Arqueológico planteó algunas hipótesis: «Podría tratarse de un socorrista, un
compañero del oficial de Plinio que en la década de los 80 del pasado siglo fue encontrado a unos veinte metros de este punto, aún en la playa». Un soldado, por tanto, que quizás estaba intentando preparar una lancha para salvar en el mar a un grupo de personas. «O quizás –añade el arqueólogo Sirano- uno de los fugitivos, que había abandonado el grupo refugiado en los almacenes de los pescadores, para llegar al mar con la esperanza de poder embarcarse en uno de los botes salvavidas, o tal vez fue el último y más desafortunado fugitivo entre un grupo que había logrado hacerse a la mar «, explicó Sirano.

El estudio interdisciplinar intentará dar respuesta a los interrogantes. «Las pertenencias de la víctima permanecen visibles cerca de su esqueleto, por así decirlo, y es posible que arqueólogos, antropólogos, restauradores, intervengan de manera sinérgica en la lectura e interpretación de un descubrimiento científico que emociona», subrayó el director Sirano.

En la antigua playa de Herculano, además del esqueleto, en los últimos meses se han encontrado muchos hallazgos de madera arrastrada por el flujo piroclástico: Arbustos, raíces y troncos de árboles, grandes vigas, fragmentos de paneles probablemente pertenecientes a falsos techos y cubiertas de edificios, así como tablas de madera, puntales y otros elementos quizás de barcos. «Todo esto hace que las excavaciones de Herculano –reitera el director del Parque Arqueológico- sean únicas en el mundo».


Fuente: ABC.es .

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