“Ha sido apasionante, por mucho que lo ves jamás te fatigas. Cada despegue es diferente”, afirma Duncan, veterano de la NASA que ha presenciado decenas y decenas de lanzamientos desde Cabo Cañaveral. No obstante, mientras que las llamaradas que auguran el comienzo de esta nueva aventura espacial se reflejan en sus pupilas, sonríe. “¿Qué te ha semejado?”, pregunta a esta articulista con interés. “¡No words!” (Sin palabras), logra decir. La fascinación por presenciar ese instante único la deja sin argumentos. Ya le habían sobre aviso de que los lanzamientos nocturnos -­la sonda europea ha salido de la base de Norteamérica a las 23:03 horas­- son los más espectaculares. Y es cierto. El contraste de la noche cerrada con el intenso colorado que desprende el cohete Atlas V deja imágenes únicas. Y el sonido de la ignición es bastante difícil de explicar con palabras. El suelo, el cielo, la atmosfera… todo retumba.#SolarOrbiter liftoff confirmed at 04:03 GMT/05:03 CETWhat’s next?➡️04:55 GMT (05:55 CET) – Spacecraft separation➡️04:59 GMT (05:59 CET) – Earliest signal acquisition05:19 GMT (06:19 CET) – Expected solar array deployment🔴 Watch LIVE: https://t.co/psUuNVH9CE pic.twitter.com/4UykAv4hAK— ESA (@esa) February 10, 2020

“Esto es muy apasionante y, si bien he vivido otros lanzamientos, este ha sido, indudablemente el más bonito. Con la luna llena… ha estado a puntito de rozarla”, afirma minutos después Günther Hasinger, directivo de Ciencia de la Agencia que, pese a sentirse orgulloso, todavía no canta victoria. Falta algo más de una hora a fin de que despliegue los paneles solares, lo que va a marcar el éxito de la misión. “Ha sido el lanzamiento más bello que he visto”, añade Favio Fabata, responsable de regular las misiones científicas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Lo afirma con un perfecto de España y acento chileno. Mas llegar acá no ha sido simple.“Lo colaboración siempre y en todo momento es complicada”, agrega resignado Favata, uno de los autores de que hayan logrado lanzar esta misión de manera conjunta con NASA. Suspira. “Pero, al fin lo hemos conseguido”. Tras 2 retrasos en su lanzamiento, su bebé (es en lo que se transforman cada una de estas misiones) ya se ha independizado. De esta manera, los europeos ponen la ciencia y los estadounidenses la potencia con el cohete Atlas V. Juntos se van a quedar a 42 millones de quilómetros del Sol y, con los instrumentos que lleva a bordo espera solucionar muchas dudas sobre la estrella con la que amanecemos día a día.

Conocer los polos solares por primera vez

Pero, ¿por qué razón viajar al Sol? Para desvelar los misterios que todavía ignoramos y que pueden afectar de forma directa a la Tierra. “Queremos ser capaces de tocar y ver el Sol. Lo lograremos con los diez instrumentos que lleva la sonda, de ahí que me resulta imposible decantarme por uno solo. Son como mis hijos, a todos los quiero igual”, explica Daniel Müller, responsable del proyecta científico de Solar Orbiter de la ESA. Una de las primordiales áreas de investigación de la misión es desentrañar de qué forma marcha el campo imantado del Sol, el encargado de las preciosas llamaradas que, cada cierto tiempo, ciertos satélites que pasa cerca fotografía. “Es el que deja crear esos bucles que se forman en la corona”, agrega. Y para entender su funcionamiento, esta sonda va a ser la primera en recabar información sobre los polos solares que, a la inversa que en la Tierra, se intercambian cada 11 años por la propia rotación del astro.Para el de España José Carlos del Toro, estudiar el campo imantado solar «es fundamental para conocer una gran parte de los fenómenos de la actividad del Sol”. Él es el coinvestigador primordial, al lado del Instituto Max Planck (Alemania), del instrumento So/phi. Va a ser capaz de crear un mapa de todas y cada una estas, para lo que cuenta con 2 telescopios, uno de alta resolución y otro que observará todo el disco solar. “Y en un comienzo asimismo llevábamos otra cámara, mas con el devenir del proyecto debimos quitar la idea”, afirma. Mas, indudablemente, una de las incorporaciones de su proyecto de las que se siente más orgulloso es pequeña en tamaño, mas clave de cara al desarrollo de la misión: “Es el corazón científico, si bien no es más que un chip, mas es capaz de procesar en 15 minutos lo que 50 ordenadores juntos en 4 horas”.Otra de las peculiaridades de esta misión es que va a lograr una órbita de única y bastante difícil de lograr puesto que se distancia del ecuador más que ninguna otra nave ya antes para poder retratar los polos. Poquito a poco se ubicará en la órbita de Venus, merced a la que va a poder lograr la suficiente inclinación para lograr este propósito. “Gracias a esta órbita elíptica vamos a poder encontrar los ‘puntos ciegos’ del Sol que hasta el momento desconocemos”, agrega Müller.Los científicos aguardan que la misión supere sus esperanzas y dure más de lo previsto, con lo que aguardan que en 2025 la sonda prosiga teniendo comburente para continuar operando. Y si es de esta forma van a poder recabar todavía más datos y, “¿quién sabe? Quizás pueda finalizar en Venus como última misión kamikaze», presagia Müller en tono gracioso.Sin duda, uno de los mayores desafíos a los que se encaraba el equipo de ingenieros que dirige el de España César García Marirrodriga, responsable de la misión de la ESA, es el calor al que se encarará el satélite. Pese a estar a 42 millones de quilómetros de la estrella, “va a poder lograr los 520 grados de temperatura”. Por esta razón, debieron diseñar un “escudo” singular para resguardar los instrumentos y que puedan hacer la ciencia que lleva dentro. De esta manera, la capa con un grosor de 40 cm está hecha de titanio, aluminio y fibra de carbono. A lo que hay que sumar una última capa de calcio calcinado, creada por un conjunto de estudiosos holandés, cuyo origen está en el empleo de esta técnica para inconvenientes óseos en los que se empleaban huesos desmenuzados. “Fue un enorme reto, mas lo conseguimos”, resalta el estudioso palentino.

Fuente: larazon.es

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