Descubren, por primera vez, un planeta ovalado

Publicado el Por Sara Vargas


La misión Cheops, de la Agencia Espacial Europea (ESA), acaba de revelar la existencia de un extraño planeta de forma ovalada, más parecido a un balón de rugby que a una esfera. Se trata de la primera vez que se observa una deformación parecida en un cuerpo planetario.

Su nombre es WASP-103b, se encuentra a unos 500 años luz de distancia, en la constelación de Hércules, y los científicos que lo estudian creen que ha sido deformado por las intensas fuerzas de marea ejercidas por su estrella anfitriona, WASP-103, que es unos 200 grados más caliente y 1,7 veces más grande que el Sol. El trabajo se acaba de publicar en
‘Astronomy & Astrophysics’
.

 de la Tierra, experimentamos mareas principalmente porque la Luna ‘tira’ ligeramente del planeta al mismo tiempo que gira a nuestro alrededor. El Sol también tiene un efecto sobre las mareas, aunque es poco significativo porque está demasiado lejos como para causar grandes deformaciones. Pero no se puede decir lo mismo de WASP-103b, un planeta que casi duplica el tamaño de Júpiter con 1,5 veces su masa, y que orbita extraordinariamente cerca de su estrella anfitriona. Tanto, que cada órbita le lleva menos de un día. Los astrónomos sospechaban que tal grado de proximidad es capaz de provocar mareas monumentales, pero hasta ahora no habían podido medirlas.

Un gigantesco balón de rugby

Sin embargo, utilizando nuevos datos del telescopio espacial Cheops de la ESA, combinados con datos anteriores del Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA y el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, los astrónomos han podido detectar por fin cómo las fuerzas de marea actúan exactamente sobre el exoplaneta. Y, de hecho, son tan fuertes que han conseguido incluso alterar su forma esférica habitual y convertirlo en algo parecido a un gigantesco balón de rugby.

Cheops obtiene datos de los mundos que observa utilizando el método del tránsito: la disminución de la luz que se produce cuando un planeta pasa frente a su estrella desde nuestro punto de vista. Por lo general, estudiar la forma de esa curva de luz revela detalles como el tamaño. Pero la alta precisión de Cheops ha permitido a los astrónomos mucho más: detectar la diminuta señal de la deformación de marea de WASP-103b.

«Es increíble que Cheops haya podido revelar esta deformación -afirma Jacques Laskar, del Observatorio de París y coautor de la investigación-. Esta es la primera vez que se lleva a cabo un análisis de este tipo, y podemos esperar que observarlo durante un tiempo más largo fortalezca los datos y conduzca a un mejor conocimiento de la estructura interna del planeta».

El número del Amor

Los investigadores utilizaron la curva de luz de tránsito de WASP-103b para derivar un parámetro, conocido como ‘el número del amor‘, que mide cómo se distribuye la masa dentro de un planeta. Algo que permite además saber más sobre su estructura interna.

«La resistencia de un material a la deformación depende de su composición -explica por su parte Susana Barros, de la Universidad de Oporto y autora principal de la investigación-. Por ejemplo, aquí en la Tierra tenemos mareas debido a la Luna y al Sol, pero solo podemos ver las mareas en los océanos. La parte rocosa no se mueve tanto. Al medir cuánto se deforma el planeta, podemos decir cuánto tiene de rocoso y cuánto de gaseoso o de agua».

El valor del número del amor para WASP-103b es similar al de Júpiter, lo que sugiere que su estructura interna es similar, a pesar de que WASP-103b tiene el doble de radio. «En principio -prosigue la investigadora-, esperaríamos que un planeta con 1,5 veces la masa de Júpiter tuviera aproximadamente el mismo tamaño, por lo que WASP-103b debe estar muy inflado debido al calentamiento de su estrella y quizás a otros mecanismos. Si logramos confirmar los detalles de su estructura interna con futuras observaciones, tal vez podamos entender mejor qué es lo que hace que esté tan inflado. Conocer el tamaño del núcleo de este exoplaneta también será importante para comprender mejor cómo se formó».

Sin embargo, y dado que a día de hoy la incertidumbre en el número del amor sigue siendo bastante alta, se necesitarán futuras observaciones con Cheops y el Telescopio Espacial James Webb para obtener más detalles. La altísima precisión del Webb mejorará las mediciones de la deformación de las mareas de los exoplanetas, lo que permitirá una mejor comparación entre los llamados ‘Júpiter calientes‘ y los planetas gigantes del Sistema Solar.

Un misterio añadido

Existe, además, otro misterio alrededor de WASP-103b. Las interacciones de las mareas entre una estrella y un planeta muy cercano y mayor que Júpiter, normalmente harían que su órbita fuera cada vez más estrecha, esto es, que se fuera acercando poco a poco a la estrella hasta ser finalmente devorado por ella. Pero las mediciones de WASP-103b parecen indicar lo contrario, y en vez de disminuir, su período orbital parece estar aumentando. En otras palabras, el planeta parece estar alejándose lentamente de su estrella madre. Lo cual indica que, aparte de las fuerzas de marea, debe haber algo más en juego.

Aunque es pronto aún para sacar conclusiones, los investigadores estudiaron varios escenarios potenciales, como que una estrella compañera del anfitrión (y aún no detectada) esté afectando la dinámica del sistema; o que la órbita del planeta sea en realidad ligeramente elíptica. Con los datos actuales, el equipo no pudo confirmar estos escenarios, pero tampoco descartarlos. Y no podrán comprender lo que realmente sucede hasta que lleven a cabo nuevas observaciones.


Fuente: ABC.es .

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