Un equipo de estudiosos ha detectado, por vez primera, la presencia de una molécula que contiene aluminio en torno a una joven estrella ubicada en el complejo nebular de Orión, a unos 1.000 años luz de la Tierra. Los indicios de aluminio encontrados en ciertos meteoritos figuran entre los objetos sólidos más viejos del Sistema Solar, mas aún no se ha conseguido relacionar su proceso de capacitación y de evolución con los procesos de capacitación de los planetas y estrellas. El descubrimiento de óxido de aluminio en torno a esta joven estrella forma una enorme ocasión para estudiar el proceso de capacitación inicial de los meteoritos y de planetas como la Tierra, notifica Tendencias 21. Las estrellas están rodeadas de discos de gas. Una parte de ese gas se condensa y forma granos de polvo que, con el tiempo, van aglomerándose y formando objetos más grandes, hasta generar meteoros, planetesimales (agregados de materia de los que nacieron los planetas)) y, para finalizar, planetas. Primera vez Comprender la capacitación de esos primeros objetos sólidos es esencial para comprender todo el proceso siguiente. Shogo Tachibana, maestro de la Universidad de Tokyo y de la Agencia Nipona de Exploración Aeroespacial (JAXA), y su equipo examinaron los datos que consiguió ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter) sobre la joven y masiva protoestrella Orión KL Fuente I. Hallaron emisiones de radio peculiaridades de las moléculas de óxido de aluminio (AIO). Esta es la primera vez que se advierte óxido de aluminio de forma fehaciente en torno a una joven estrella. “El óxido de aluminio desempeñó un papel fundamental en la capacitación del material más viejo del Sistema Solar”, asevera Tachibana. “Nuestro descubrimiento va a ayudar a comprender la evolución de la materia en los inicios del Sistema Solar”. Cabe apuntar que las emisiones de radio de las moléculas de óxido de aluminio se concentran en los puntos de origen de los chorros manados del disco giratorio que rodea la protoestrella. En contraparte, se han detectado otras moléculas, por poner un ejemplo, de monóxido de silicio (SiO), en un área más extensa de los chorros. En general, la temperatura es más elevada en la base de los chorros y más baja en el resto del flujo de gas. “El hecho de que no hayamos detectado óxido de aluminio en estado gaseoso en el resto del chorro señala que las moléculas se condensaron en partículas de polvo sólidas en las zonas más frías”, explica Tachibana. “Las moléculas pueden producir sus señales de radio peculiaridades cuando se hallan en estado gaseoso, mas no en estado sólido”. Zonas calientes de la protoestrella El hecho de que ALMA haya detectado óxido de aluminio en la base caliente del chorro probaría que las moléculas se forman en las zonas calientes cerca de la protoestrella. Al desplazarse cara zonas más frías, el óxido de aluminio quedaría atrapado en partículas que pueden formar polvo rico en aluminio, como el de los sólidos más viejos del Sistema Solar, y finalizar formando los componentes básicos de los planetas. Ahora el equipo de estudiosos observará otras protoestrellas en pos de óxido de aluminio. Al conjuntar los nuevos resultados con datos de meteoritos y muestras de misiones como Hayabusa2, de la Agencia Nipona de Exploración Aeroespacial, se va a poder conseguir información esencial sobre la capacitación y evolución de nuestro Sistema Solar y otros sistemas planetarios. Más información en Tendencias 21

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