jorge alcaldeDIRECTOR DE «QUO»e llama K2-18b y de ahora en adelante es el mejor aspirante planetario para cobijar vida, tras la Tierra. Nos apartan de él 111 años luz. Nos hermana a él que los dos planetas estamos a una distancia adecuada de nuestro Sol, que los dos tenemos atmosfera, que en los dos puede haber agua en forma de vapor y que en los dos llovizna. K2-18b es, por este motivo, un planeta habitable, uno de los más interesantes nunca estudiados. Un equipo de científicos dirigidos por Angelos Tsiaras, del Centro para el Estudio de Datos Exoquímicos del University College de la ciudad de Londres, desveló el día de ayer el resultado de sus estudios sobre este planeta, 8 veces más masivo que la Tierra y que, por el momento, es el único cuerpo que orbita fuera del Sistema Solar con capacidad para sostener agua y gozar de temperaturas compatibles con la vida. Que se sepa. El descubrimiento, publicado por la gaceta «Nature Astronomy» se ha transformado en el primer caso de detección atmosférica en un planeta no solar que orbita en una zona habitable. La ciencia sabe que los planetas no son un tesoro exclusivo de nuestro Sol. En torno a cientos y cientos de millones de otros soles pueden orbitar mundos de todo género. Cuántos de ellos se hallan a la distancia adecuada de su astro a fin de que la energía que les llega pueda sostener agua líquida es un misterio. En cuántos de esos planetas que flotan en la zona de habitabilidad hay, verdaderamente, agua líquida, un misterio todavía. Qué porcentaje de esos últimos tienen, de veras, condiciones para la vida, una pregunta sin contestar. Mas K2-18b nos acerca un tanto más a la contestación. En la constelación de Leo El equipo de estudiosos ha empleado datos del Telescopio Espacial Hubble compendiados entre 2016 y 2017 y ha desarrollado algoritmos de código abierto para examinar la luz filtrada por la atmosfera de K2-18b. Este planeta, vira cerca de la estrella K2-18, que se halla a 111 años luz de nosotros, en la constelación de Leo. Toda vez que da una vuelta cerca de su sol, la luz del astro atraviesa la atmosfera del planeta y es tamizada por ella. El modo perfecto en que la atmosfera filtra la radiación solar es una fuente de información vital sobre la composición atmosférica. De igual forma que podemos intuir el color y el material de una cortina por el modo perfecto en que filtra las luces del sol exterior, los científicos pueden calcular la composición de una atmosfera por de qué forma absorbe la radiación del astro de referencia.No es simple, desde entonces. Se requieren años de observación y de tratamiento de datos, mas los especialistas ahora pueden asegurar que en la atmosfera de K2-18b hay huellas moleculares que prueban la presencia de vapor, hidrógeno y helio. Asimismo sospechan de la existencia de otros compuestos como metano o bien ázoe, mas no pueden garantizar su huella. Con nuevos estudios, serían capaces de reconocer patrones de nubes, agua líquida y lluvias. Nos hallamos, puesto que, frente al primer planeta nunca descubierto (exceptuando el nuestro, claro) que cumple 2 de las condiciones precisas a fin de que en él brote la vida: estar en la zona de habitabilidad de su sol y contar con agua en estado líquido y gaseoso en la atmosfera. Desgraciadamente, a fin de que la biología florezca son precisas más condiciones. La estrella K2-18b no es tan dulce como nuestro Sol. Su tamaño y iluminación es considerablemente mayor, con lo que el planeta probablemente esté expuesto a considerablemente más radiación que . El planeta ahora estudiado entra en la categoría de las llamadas supertierras, mundos mucho mayores que el nuestro. Vira cerca de su sol (una enana bola roja) una vez cada 33 días terrestres y su estructura interna es un misterio. En verdad, no se sabe verdaderamente si se trata de un planeta rocoso (como Marte, la Tierra o bien Venus) o bien una bola gaseosa como un pequeño Neptuno. Este dato es esencial para conocer si K2-18b puede contener vida, puesto que cualquier forma vital precisa de un suelo donde asentarse. Conforme Giovanna Tinetti, coautora del estudio y también estudiosa de la Agencia Espacial Europea, «este descubrimiento hace de K2-18b uno de los objetivos más interesantes para el futuro de la astrobiología». Hasta hoy, se han detectado unos cuatro.000 exoplanetas (mundos extraños al Sistema Solar), mas no sabemos mucho sobre su composición. Cuantos más datos consigamos de ellos más cerca vamos a estar de dar contestación a la que probablemente sea el interrogante más esencial en la historia de la humanidad: ¿Estamos solos en el universo? Desde el día de ayer, la contestación queda un poco más a mano. La química delatora Los compuestos químicos detectados en la atmosfera de un planeta pueden darnos mucha información útil. Por poner un ejemplo, la presencia de cantidades significativas de metano pueden ser un subproducto de la actividad biológica de organismos vivos.

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