Un equipo de estudiosos de diferentes institutos del Wellcome Genome Campus, en R. Unido, ha logrado identificar

70.000 virus hasta el momento ignotos en el intestino humano, donde inficionan de forma sistemática a las bacterias que viven allá. De momento se ignora de qué manera afectan a nuestro cuerpo y el impacto que tienen en nuestra salud. El descubrimiento se termina de publicar en la gaceta ‘Cell’.

El microbioma intestinal, o sea, la extensa comunidad de bacterias y otros organismos que radican en nuestro sistema digestible, juega un papel fundamental en la digestión de comestibles y en la regulación del sistema inmunológico, lo que resulta ventajoso para nosotros.

No obstante, tampoco faltan los estudios que relacionan esas comunidades microbianas con afecciones como la obesidad, las alergias o bien las enfermedades hepáticas. Sorprendentemente, la verdad es que se sabe todavía poquísimo sobre el microbioma. Y pese a que incluye una pluralidad de microorganismos, entre ellos hongos, bacterias y virus, la enorme mayoría de los estudios existentes solo se han centrado en las bacterias, más grandes y más simples de advertir.

En este nuevo trabajo, no obstante, los estudiosos usaron un procedimiento llamado metagenómica, que examina todo el material genético existente, para poder identificar asimismo los virus. Después, mapearon todas y cada una de las secuencias genéticas individuales encontradas y las equipararon con las bases de datos existentes para asignarlas a especies concretas. En suma, el equipo examinó más de 28.000 muestras diferentes de microbioma intestinal, logradas en 28 países.

El proceso sacó a la luz genomas completos de más de 140.000 especies de virus que viven en el intestino humano, la mitad de ellas ignotas. Como es natural, cada persona individual no transporta el total de esas especies, sino más bien solo una fracción de ellas. Los estudiosos, además de esto, se centraron en los virus ‘bacteriófagos’ o bien ‘fagos’, o sea, capaces de inficionar bacterias.

La razón para esto, conforme explica Luis Camarillo-Guerrero, autor primordial de la investigación, es que «aún estamos descubriendo cuál es su papel en la salud humana. Seguramente sea atinado decir que la enorme mayoría de ellos no son perjudiciales para nosotros y que son, sencillamente, un componente integral de la microbiota de nuestro cuerpo». Los bacteriófagos, por poner un ejemplo, podrían tener un papel señalado en la evolución de las bacterias de nuestro intestino, proporcionándoles rasgos genéticos provechosos.

«Dado que las comunidades bacterianas son un componente crítico de nuestro intestino -explica Camarillo-Guerrero- no resulta bastante difícil imaginar que los fagos podrían estar desempeñando un papel clave en el mantenimiento de un equilibrio saludable en él».

No obstante, se conocen casos en los que los fagos asimismo han contribuido al desarrollo de enfermedades, desde la difteria, una grave infección bacteriana, al botulismo, que ataca a los nervios del cuerpo. Las 2 enfermedades, de hecho, son ocasionadas por toxinas que se codifican en genes de los fagos.

Los estudiosos, conforme narra Camarillo-Guerrero, han publicado los genomas de estos virus invasores de bacterias en una nueva base de datos llamada ‘Base de datos de fagos intestinales’, que desde este momento va a poder ser empleada para hacer nuevos estudios. «Un genoma -afirma el científico- es como el modelo de un organismo. La cantidad de información que podemos extraer al conocer solo la secuencia de ADN de un organismo es muy grande».

Fuente: ABC.es

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