La presbicia, en general famosa como vista cansada, es una enfermedad ocular que ocurre por norma general desde los 45 años por la pérdida de flexibilidad del cristalino. Esta pérdida hace que nos cueste más ver de cerca con nitidez. Hagamos una analogía fotográfica: es tal y como si un propósito con autoenfoque de una cámara se avería y le costara enfocar a corta distancia, o bien aun fuera imposible.
La comparación fotográfica tiene su razón de ser. Unos estudiosos del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Stanford terminan de desarrollar un prototipo de lentes inteligentes basadas en objetivos muy afines a los que se emplean en fotografía. El aparato exactamente ha sido creado para frenar los efectos de la presbicia.

El prototipo desarrollado por estos estudiosos.
(Universidad de Stanford.)

En las pruebas que se han efectuado con múltiples participantes la mayor parte de ellos prefirieron este aparato en vez de las lentes de lentes progresivas, que son las que por norma general se utilizan para la presbicia. Estas precisan de hacer movimientos con la cabeza o bien con los ojos que pueden provocar accidentes.

El sistema creado por estos estudiosos es bastante ostentoso, con lo que sería preciso desarrollar un modelo miniaturizado en el futuro a fin de que se pudiera utilizar fuera de un laboratorio. El aparato emplea un hardware y unos objetivos muy complejos, puesto que para enfocar incorporan un sistema de lentes que se mueven. Como ocurre con los objetivos fotográficos.

¿Se podrán lograr en el futuro unas gafas inteligentes para la presbiciacansan?

¿Se van a poder conseguir en el futuro unas lentes inteligentes para la presbiciacansan?
(Universidad de Stanford.)

Se emplea un propósito que contiene un líquido en su interior para dejarle enfocar a través de un impulso eléctrico. Para advertir el movimiento de los ojos y adivinar cara dónde hay que enfocar se utiliza una cámara Intel RealSense R200 que dejan examinar la profundidad. Además de esto, para examinar el movimiento de los ojos se emplea un sistema de detección del movimiento ocular de la compañía Pupil Labs.
Lo renovador de todo esto es que el prototipo marcha a una velocidad bastante veloz, puesto que el sistema deja mudar el enfoque en 150 milisegundos. Una velocidad prácticamente inapreciable para el ojo. El prototipo por ende es una suerte de fusión de sistemas electrónicos y ópticos.

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El enorme reto al que se encara un sistema de esta clase es el de la miniaturización de sus componentes para conseguir unas lentes que se puedan utilizar en el día tras día. Algo que no es fácil, primordialmente por los componentes ópticos. Que no son fáciles de miniaturizar. Sobre todo teniendo presente que la tecnología de lentes líquidas todavía está en un fase temprana de desarrollo.

Existiría la posibilidad de crear un sistema de visión electrónica, como el de los visores electrónicos de las cámaras sin espéculo que han reemplazado a los visores ópticos de las réflex. Estos visores así como cámaras de pequeño tamaño, como las de los teléfonos podrían generar un efecto afín. El inconveniente es que las pantallas electrónicas producen una imagen artificial, aun en los visores más avanzados, y la luz que desprenden no es exactamente muy aconsejable para la salud del ojo.

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