Ver cómo el sol pasa de oro viejo a naranja y luego bermellón desde el Café Mambo o brindar desde el yate por la noche que comienza –con champán francés de precio inefable que dormita en la cubitera– mientras la última luz del día toca tu espalda. O incluso maquearse frente al espejo y comprobar los tatuajes en la habitación del hotel, dispuesto/a a vivir una sesión de tecno histórica. Hay muchas s en la misma isla. A veces enfrentadas, casi siempre en paralelo. La Isla Blanca es, también, un crisol en el que se mezclan futbolistas, artesanos, modelos, magnates con prisa por gastar dinero, diseñadores, payeses, diletantes de la electrónica y recién llegados con mucha leyenda en los oídos y ansia por vivirlo todo. En este viaje nos proponemos explorar cuántas Eivisses puede encontrar un viajero sin prejuicios.

Cayetana Guillén Cuervo es embajadora de la pasarela de moda Adlib y muy bien podría serlo de la propia isla de . El eslogan del certamen, ya afianzado, es Vístete como quieras, pero con gusto: “Adlib refleja lo artesano, un trabajo de altísima calidad hecho a mano que a mí me parece alta costura. Es una industria de negocios familiares que van de generación en generación y eso me merece el mayor respeto”, señala la actriz y presentadora. Adlib representa esa arraigada en la tradición pero con la mirada puesta en el futuro, un negocio en las antípodas del turismo de lujo que deja propinas millonarias.

Cayetana , embajadora de moda Adlib
(Daniel Gonzalez / ©GTRESONLINE)

Añorante de la hippy, le pedimos algunas recomendaciones asequibles entre sus restaurantes preferidos: “La Escollera, junto a ses Salines, un sitio emblemático que me chifla. Can Pau, en la carretera de Sant Miquel y cerca de Santa Gertrudis, que es de una familia de toda la vida y con una carta basada en gastronomía local o Can Salinas, donde hacen unas paellas y fideuás extraordinarias: a su fundador, Manuel Ribes, lo llamaban el rey de la fideuá. Desde luego, el chiringuito Es Xarcu, en playa des Jondal y cuya dueña, Cari, me trata como una segunda madre: con decirte que me ha hecho arroz con leche en su casa para llevármelo…”

“De una mesa a 200 euros mínimo por cabeza a un cubierto por 1.650 euros

No espere que le pongan en un tupper arroz con leche casero en este otra establecimiento: entre los restaurantes más deseados de la del glamour destaca Lío, cuya leyenda le ha permitido abrir sucursal en Londres. Ese templo del hedonismo –restaurante, club y cabaré–, consume 500 kilos de langosta, 6.000 ostras y 5.000 botellas de champán por temporada. Abierto al mar sobre el puerto deportivo Nova, ha inaugurado la temporada (con el DJ norteamericano David Morales, ganador de un Grammy), así que si quiere reservar mesa para este verano, deberá darse prisa y tener preparados, al menos, 200 euros por cabeza (las mesas vip para 6, a 1.500 euros) Directamente imposible es Sublimotion: alta cocina con tecnología de realidad virtual y cuyo cubierto se eleva a los 1.650 euros por comensal. Leen bien. El de Paco Roncero es, actualmente, el restaurante más caro del mundo. Apenas a cinco minutos caminando y también en la zona de playa d’en Bossa, se eleva el complejo Ushuaia: hotel de lujo y club para fiestas épicas basadas en mesas vip (entre 500 y 1.000 euros para comenzar) y música electrónica con los mejores DJ.

Beach Ushuaia

Beach Ushuaia
(Ushuaia)

Una experiencia muy recomendable y con puntos afines a Lío, del que se encuentra muy cerca, es la que ofrece Heart, unión del talento de los hermanos Adrià a los fogones y del de Cirque du Soleil al espectáculo. El precio de una noche está alrededor de los 250 euros, bebida aparte. Blue Marlin (en Cala Jondal) es, tal vez, el beach club más conocido de la isla: con restaurante, boutique, gente guapa y yates de recreo cuyos propietarios e invitados miran la isla desde el mar dedicados al dolce far niente. Últimamente todo el mundo habla de La Gaia, sito en el Gran Hotel Ibiza –establecimiento gran lujo que acaba de recibir el premio mejor resort de España que otorgan los lectores de Condé Nast Traveler– y cuya carta se basa en una fusión de nuevo cuño, la mediterranean kaiseki. Desde luego no podemos soslayar a Nobu, la cadena participada por Robert de Niro y uno de los establecimientos más caros de . Los 980 euros por noche que cuesta una habitación el último sábado de julio, le parecerán baratos si salta a mediados de agosto, donde una sola noche en fin de semana se dispara a 1.385 si la reserva ahora. Nobu ofrece lo más exquisito: un Six Senses spa, salón de belleza John Frieda y la cartas de Nobu Matsuhisa, Peyote (cocina mexicana de alta calidad), Chambao (marisco) y Celicioso (apto para celíacos).

“Una noche en el hotel de la cadena de Robert de Niro puede costar entre 980 o 1.385 euros si reserva ahora

La exclusiva encuentra uno de sus máximos exponentes en el holding Palladium Hotel Group, levantado por el exministro Abel Matutes y que ha hallado continuidad en su hijo: suyos son Ushuaia, Hard Rock, Bless, los hoteles Grand Palladium y beach clubs como Zela y Tatel. José Luis Benítez es director de relaciones institucionales de Palladium. Le preguntamos por su filosofía de empresa: “Queremos que nuestro cliente sea nuestro fan. Para ello, formamos a la plantilla con el objetivo de que disfrute de su puesto de trabajo. Y el cliente percibe ese buen ambiente. Lo hacemos todo por conseguir lo que nuestros clientes solicitan –servicios exclusivos, restaurantes de vanguardia– intentando darles ese plus para que sus vacaciones sean de ensueño”. Palladium forma parte del selecto sello Ibiza Luxury Destination (ILD). Nacido hace nueve años, aglutina a 49 socios con el objetivo común de diferenciar la oferta de productos de lujo y distinguir un servicio de calidad.
El mismo José Luis Benítez, expresidente de la junta de ILD, nos desliza un interesante matiz del concepto “lujo”. “Disfrutar de , una de las mejores islas del mundo, es en sí un lujo. Aquí puedes conducir un Rolls Royce o una bicicleta, beber agua o champán, dormir en hostales como el Pitiusa (muy cerca de la playa Ses Figueretes), regentado por la misma familia desde hace años o en un cinco estrellas como Hard Rock Hotel Ibiza (en playa d’en Bossa). O elegir agroturismos como el que propone Atzaró (en el interior de la isla) o el hotel rural Can LLuc (al norte, en Ctra. Sant Rafel a Santa Agnès). Y en todos destacan por su amabilidad y profesionalidad con el turista”. Al frente del Grupo Pachá (Destino, Lío, Pachá) está Nick McCabe, exCEO de Hakkassan Group, cuyos establecimientos de lujo se extienden por todo el mundo. Él nos explica el embrujo que supone para los vips: “La eligen porque es la mezcla perfecta entre la belleza natural de una isla mediterránea y las experiencias de ocio más increíbles. No hay ningún lugar así en el mundo. Creemos que la compañía representa las características y estilo de vida de la isla y viceversa”, afirma el ejecutivo norteamericano llamado a continuar la obra iniciada por el mítico Ricardo Urgell.

Las Dos Lunas

Las Dos Lunas
(Andrés Guerra)

Naturalmente, no todos los buenos restaurantes ibicencos suponen plantearse si conviene pedir un crédito. Puede darse un homenaje que no haga temblar su economía en Sa Punta, al final de la bahía de Talamanca. Magia de verano en tres ambientes, tres cocinas –mediterránea, libanesa y asiática–, y una terraza chillo out con vistas al mar. En el terreno intermedio entre lo hippy-artesano-familiar y el lujo desmedido, se encuentra también Las Dos Lunas. Inaugurado en 1981, fue el primer restaurante de lujo de . Hoy es un clásico.

“Arroces, pescados, brasa y cocciones a baja temperatura a pie de playa

En la carretera de Evissa a Sant Antoni, cerca de Amnesia, supone un puente simbólico entre la del pasado, cuando solo había bohemia y libertad, y la actual, la del beach club y el establecimiento de lujo cuyo servicio concierge consigue lo que el cliente solicite, por difícil que sea. Lo mismo ocurre con la vecina Villa Mercedes, restaurante que trabaja cocina mediterránea sobre una tradicional y enorme casa ibicenca. A pie de playa y llegando ya a Sant Antoni está Cala Gracioneta: arroces, pescados, brasa y cocciones a baja temperatura en la misma cocina que puede usted hallar en un tres estrellas Michelin. Se trata de un chiringuito que se sale de lo común y que podría cobrar un plus solamente por las vistas que ofrece. Muy cerca, para ver el atardecer, acérquese a La Torre (en Cap Negret), donde sentirá los últimos minutos del día disfrutando de un cóctel mientras medita si reserva una confortable habitación.

Cala Gracioneta

Cala Gracioneta
(J. Fernández Ortega / J. Fernández Ortega)

Lo que apuntábamos para los restaurantes, es equiparable a los hoteles: en el término medio entre lo prohibitivo y la pensión, existe una amplia oferta de lujo asequible. Sin dejar Sant Antoni, encontramos Las Mimosas: hotel boutique recién reformado y con un dominio absoluto del tradicional blanco encalado, allí puede disfrutar de su pequeño pero completo spa, tomar clases de yoga en la terraza o relajarse en la piscina tomando un daikiri. Volviendo a ciudad pero sin entrar en ella, tenemos Casa Maca. Hotel rural compuesto por coquetas villas, merece la pena ser visitado para embobarse con su decoración: de algún modo imposible, la escocesa Carolina Abadon logra combinar un molino de aceite ibicenco con motivos africanos. El resultado es pasmoso. Desde sus campos de lavanda se ve el castillo de Dalt Vila y el agua del Mediterráneo.
El hotel OD Talamanca es un buen ejemplo de alta gama razonable. La cadena OD, dirigida por Marc Rahola, se distingue por cambiar convertir edificios ya existentes en hoteles con personalidad. También por abrir sus instalaciones al público local ofreciendo exposiciones de arte, conciertos y vernissages de lo más variadas. El sobrino de Abel Matutes ha escogido un camino distinto al del tronco familiar. Fundador y CEO de OD Group, Rahola es hijo de arquitecto e interiorista y su propuesta reviste una pátina boho chic muy del agrado del turista diletante. “Todos nuestros hoteles tienen un aire similar, un diseño organizado a base de espacios abiertos, colores y materiales naturales y mobiliario de autor. Pero nos preciamos, sobre todo, de los eventos culturales que organizamos cada semana”. Finalmente, el Gran Hotel Montesol Ibiza. En el paseo Vara del Rey, abrió en 1933 y fue el primero de la isla. Desde siempre ha sido punto de encuentro de la jet-set internacional y la bohemia que vive o visita . Pertenece a Curio Collection by Hilton y consta de un restaurante Sagardi.

Una de las habitaciones del Gran Hotel Montesol

Una de las habitaciones del Gran Hotel Montesol
(Andrés Guerra)

La modelo Mireia Canalda conoce bien todas las Eivisses posibles, si bien solo es devota de la que encuentra al norte: “Es el único sitio donde una pija se quita los tacones y los pendientes de perlas. El reclamo de lo hippy es muy poderoso y ese clima perdurará porque a muchos turistas de dinero les atrae”. Enamorada de la isla, se casó allí con el ex nadador Felipe López la noche de San Juan de 2018. Escogió la fecha por ser propicia para los rituales que ofició su amiga Merel. Holandesa y exmodelo, Merel es la cabeza visible de la empresa familiar World Family Ibiza, también baluarte de la pasarela Adlib. “La isla es divina, el mejor sitio del mundo. Aunque la que yo conocí, la de adentrarse por caminos y preguntar a Pepe o María si conocen de una casa en venta, ya no existe. Somos los últimos de aquella ”. Merel y su familia –seis hijos, nietos y la abuela– viven en el campo, compartiéndolo todo. Ella nos explica en qué consiste el equivalente hippy al ocio que proponen Ushuaia, Lío o Pachá.

“Es el único sitio donde una pija se quita los tacones y los pendientes de perlas

Comenzamos por la colorida fiesta Namasté en el mercadillo de Las Dalias, creada por ella misma y que reúne en un mismo espacio a modelos de Vogue y actores de chalé en Bahamas con público local, artistas y curiosos. Las Dalias (en Sant Carles) es visita obligada. Se inició como baile en 1954, después vinieron las bodas, barbacoas y algún desmadre de estrella del pop ya en los 70. La apertura de una galería de arte le dio a Juan Marí, Juanito –hijo del propietario–, la idea de montar un mercadillo hippy. Y fue un eureka: si comenzó en 1985 con (literalmente) cuatro puestos, la cifra alcanza hoy los 240 en verano (100 en invierno) y entre los que continúan unos 20 artesanos genuinamente hippies. Añadimos como detalle boho la joyería de Elisa Pomar, en el barrio de la Marina (a las faldas de Dalt Vila), cuyos diseños conocieron y llevan por todo el mundo Dolce Gabbana. En esta mirada a la tradición, les recomendamos una visita a las bodegas Can Rich, cerca de San Antonio, donde se elabora aceite artesanal de picual y arbequina, vino ecológico y licor de hierbas; desplazarse a la localidad de Santa Gertrudis –por allí se instaló la secta de Osho en los 80– y pedir un bocadillo en el Bar Costa, en cuya barra se emborrachaban los Deep Purple y las excursiones de aventura Kristal Kayak Ibiza, cuyas embarcaciones transparentes permiten al viajero ver barcos hundidos y viejas cuevas de piratas. Finalmente y siguiendo las indicaciones de Merel, comprobamos que, ciertamente, existe un turismo de cariz espiritual que acude al norte de la isla para disfrutar de retiros de yoga. Webs como BookYogaRetreats, Ashram Ibiza, ofrecen de distintos precios y duración.

Mercadillo de Las Dalias

Mercadillo de Las Dalias
(Andrés Guerra)

Por lo que llevamos visto, Eivissa admite a todo tipo de visitante, del turista ocasional y efímero al viajero aspiracional con moleskine y cámara réflex. Resta saber cómo la Administración enfrenta el delicado equilibro entre la marca que supone la isla con el riesgo de convertirla en un parque temático. Hablamos con Vicent Torres Benet, director general de Turisme del Consell d’Eivissa: “Se dice que en Eivissa cada uno encuentra aquello que busca y en cierta medida, es cierto. Un turista de bolsillo superior, por decirlo así, que desea un producto exclusivo, no significa que no pueda disfrutar de su oferta cultural. Por ejemplo, somos ciudad patrimonio de la humanidad desde hace 20 años y tenemos una gastronomía riquísima. Y al revés: el turista con menor capacidad económica puede acceder a ciertos lujos”. Un talón de Aquiles de Eivissa radica en el disparadísimo coste que supone pernoctar en la isla, problema que afecta especialmente a los trabajadores de temporada. ¿Hay solución? “Tenemos un problema de vivienda muy grande, consecuencia del abuso de la vivienda residencial utilizada para usos no permitidos. Cuando llegamos al Consell, hace cuatro años, nos encontramos una situación deplorable. Decidimos tomar iniciativas, como cambiar la normativa turística y ahora empezamos a obtener resultados: esa vivienda residencial está volviendo al mercado. Aun así, el precio es alto. Nuestra línea es trabajar en políticas de vivienda claras. En eso estamos”.

Un talón de Aquiles de Eivissa radica en el disparadísimo coste que supone pernoctar en la isla

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