Belén Esteban convierte en mediático todo lo que le rodea. Solo hay un detalle en el ‘reality’ de su vida que no ha compartido con las cámaras, ni si quiera con sus familiares y amigos. Cómo será su vestido de boda es un ‘secreto de estado’ en el mundo de la prensa rosa. Por un lado en un intento de buscar espectacularidad en el momento de su paseo al altar pero también, y sobre todo, para evitar la polémica que generó su primer vestido blanco. La colaboradora de televisión dio el “sí quiero” a Fran Álvarez el 27 de junio de 2008, ataviada con un vestido en seda natural, palabra de honor y unos encajes en la falda que combinaban con la rebeca, del mismo tejido, que cubría sus brazos y parte del escote. La pieza, hecha a medida para la colaboradora de televisión por El Corte Inglés, fue el resultado de un rechazo triple por parte de casas nupciales por diseñar su vestido de novia. La búsqueda del vestido maldito comenzó con una diseñadora catalana. Esteban escogió a Rosa Clará para diseñar su vestido de novia pero la casa nupcial rechazó la oferta alegando falta de tiempo y así lo vendió Belén a los medios.

Tres casas nupciales y ningún vestido para Belén La caza continuó con una firma sevillana, Victorio y Lucchino. En esta ocasión la pareja de modistas no solo rechazó la proposición sino que agrandaron la polémica al insinuar que la tertuliana se proponía conseguir su vestido gratis. La última parada de esta infructuosa búsqueda fue Pronovias, como las citadas anteriormente una de las casas de moda nupcial más importantes del panorama español. La firma aceptó el encargo pero algo en el proceso se torció y a pesar de que Esteban ya había depositado una paga y señal de nuevo recibió un “no” a vestirla. En este tercer episodio del vestido de novia de Belén Esteban y debido a las críticas que suscitó tal negativa, la firma aclaró lo sucedido en un comunicado escrito por el propio Director General de Pronovias, Juan Jesús Domingo, en el que pedía disculpas a la tertuliana por los inconvenientes que dicha decisión habían podido causarle y explicar el por qué de la negativa a confeccionar la prenda.

El vestido de novia que lució Belén Esteban no lo acabó firmando ningún diseñador de alta gama (PJA / ©KORPA)

“Con efecto de proteger la privacidad y la imagen de nuestros vestidos para nuestras clientas, nuestras colecciones de prêt-à-porter nunca son vendidas para bodas con repercusión mediática ya que su publicación, provoca una natural desilusión en la novia al verse desvelado su vestido con anterioridad en las portadas de las revistas y otros medios de comunicación”, explicaba la firma en el comunicado. El director general añadía en el escrito que al llegar la propuesta a la Central y valorar la posibilidad de proponer un vestido único también se vieron obligados a desechar tal idea debido a la “saturación de encargos”. Aunque escudados en la falta de tiempo, el caso del vestido de Belén Esteban es en realidad un ejemplo de que a veces las firmas no quieren vincular su imagen a un personaje público determinado. Es una cuestión de publicidad, y es que estar en el armario de una famosa puede ser tan beneficioso como pernicioso. Tras este mal trago, un divorcio y once años después, Belén vuelve a pasar este sábado por el altar. La colaboradora de Mediaset da esta tarde el “sí quiero” a Miguel Marcos y aunque no han trascendido muchos detalles sobre la ceremonia y posterior celebración, hay uno que Belén se ha encargado de dejar claro desde el principio, evitando así revivir la tortuosa experiencia de nuevo: el vestido lo firmará el Corte Inglés.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *