Últimamente, hemos conocido 2 casos en los que una discusión de tráfico ha ido alén del campo verbal. El más reciente sucedió el cinco de octubre en el momento en que un Policía Nacional fuera de servicio fue conminado en Valencia por un hombre de 43 años con un hacha de enormes dimensiones. Según parece, el atacante circulaba muy pegado al turismo del agente procurando invadir su carril, con peligro de colisión. Más tarde, en un semáforo, situados paralelamente, empezó a reprender al policía. Momentos después se bajó del vehículo y sacó del maletero el arma blanca con la que amenazó al agente, quien entonces se identificó y llamó a una patrulla que detuvo al atacante.

Peor final tuvo el accidente que sucedió en Oviedo el pasado 29 de septiembre y que fue grabado por un testigo que compartió el vídeo en las redes sociales. Conforme notifica El Comercio, el conductor de un Seat y un motorista se enzarzaron en una discusión por el hecho de que el automovilista se había saltado un ceda al paso al salir de un parking y prácticamente provoca un accidente con el otro protagonista. Tras proferirle todo tipo de insultos, el conductor del turismo aceleró y atropelló adrede al conduzco de la moto, quien se quedó atrapado bajo su montura. La víctima, un hombre de 63 años, fue ingresada para ser operada del tobillo, al tiempo que el atacante fue detenido.

Jamás sabes qué tiene en la cabeza alguien con quien tienes una contienda de tráfico… con lo que cuidado. vía whatsapp pic.twitter.com/ibHMG4vTAi— Santiago Rubio (@itvproject_es) 30 de septiembre de 2019

Estos 2 casos -seguro que hay más que no han trascendido a los medios- prueban que la agresividad al volante prosigue estando a la orden del día. El estudio sobre “La repercusión de la agresividad en los accidentes de tráfico”, elaborado por la Fundación Línea Directa y la Universitat de València, apunta que, en España, dos con ocho millones de conductores reconocen ser “altamente agresivos” al volante, de los que 300.000 aceptan haber estado implicados en accidentes con víctimas en los últimos 5 años y más de 100.000 haber provocado algún siniestro.

El informe se fundamenta en una encuesta efectuada a 1.700 personas, cuyos resultados se han extrapolado a los datos oficiales de accidentalidad de la DGT (2012- 2016). De este cruce de informaciones, el trabajo de investigación concluye que dos con seis millones de automovilistas aceptan que se han peleado con otro conductor o bien que podrían llegar a hacerlo por una disputa de tráfico, y en torno a tres con dos millones reconocen que han retado a otro a salir del turismo para solventar “sus diferencias”. Además de esto, 105.000 conductores son “auténticos violentos” por el hecho de que aseguran haber ocasionado de manera directa un accidente de tráfico.
En verdad, las personas violentas tienen una sensación de poder y también invulnerabilidad que no solamente les hace perder la concentración sino les lleva adoptar actitudes irresponsables y conductas peligrosas. Esto se puede traducir en insultos y chillidos a otros usuarios de la vía, retos con oraciones como “sal del turismo si te atreves”, hacer ademanes con el dedo o bien el puño, mirar con menosprecio a otros conductores, atacar físicamente a otras personas, conducir muy cerca de otro vehículo acosándolo, efectuar adelantamientos de peligro o bien bloquear a otro conductor.

Si nuestra vida es agobiante, es posible que seamos más beligerantes al volante
(tommaso79 / Getty)

Ciertas circunstancias externas pueden promover la agresividad al volante. Por servirnos de un ejemplo, el agobio del día tras día (trabajo, familia…), el comportamiento del resto de usuarios de la vía o bien los atascos. Esto justifica por qué razón la mayor parte de situaciones de agresividad al volante se generan en urbe, eminentemente yendo a trabajar y con embotellamientos de tráfico.
Con el propósito de evitar situaciones de peligro por agresividad merece la pena tomar en consideración múltiples recomendaciones. Para iniciar, hay que ponerse a los mandos del vehículo en perfectas condiciones, habiendo descansado bien. Es desaconsejable hacerlo de tras haber protagonizado una discusión. También, es conveniente preparar el viaje previendo posibles atascos y también incidencias. Caso de que se vaya a llegar a una cita después de lo establecido, lo mejor es informar para eludir tener ansiedad por las prisas.
Si a lo largo del recorrido apreciamos que nos estamos empezando a irritar, respirar de manera profunda nos va a ayudar a relajarnos. Hay que corta cualquier discusión dentro del vehículo; y si esta está protagonizada por los pequeños, es conveniente detenerse en un sitio seguro y intentar aliviarlos. Cuando la disputa tenga origen en otro conductor, lo mejor es ignorarlo.



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