Un estudio publicado por Fedea concluye que intervenir este mercado asimismo tiene efectos perjudiciales en el mantenimiento o bien la inversión.Entre la panoplia de políticas intervencionistas que Podemos recogía en su programa electoral, la capacitación morada planteaba “intervenir el mercado de alquiler para impedir subidas desmesuradas a través de el control de costes y asegurar un alquiler estable y seguro para personas inquilinas y pequeñas propietarias”. Si, por último, el principio conforme alcanzado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para la capacitación de un gobierno se materializa, a buen seguro que este control de los alquileres figurará entre los ejes que los morados desearán imponer en materia de residencia. Ocurre que intervenir el mercado del alquiler para abaratar sus costes es posible que, ciertamente, los contenga, mas solo de forma artificial y causando otros perjuicios al ámbito. Esto es lo que viene a exponer el catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barna (UAB) Miguel Ángel López García en el estudio “Vivienda y política pública: objetivos y también instrumentos”, publicado por el reputado laboratorio de ideas Fedea. Los efectos negativos que el creador extrae de la intervención del mercado de alquiler desde experiencias ocurridas en países como EE UU no son pocos. Para comenzar, explica, se reduciría el gasto en mantenimiento de las residencias sostienes a control. “Esta reducción es el resultado natural de la restricción en los alquileres, y de esta forma de las ventajas, derivados de las residencias de alquiler. Esto va a apuntar a un deterioro progresivo de la calidad de las residencias ya construidas”, asegura el estudio. El creador asimismo asegura que “es de aguardar que los controles de alquileres reduzcan los incentivos a invertir en nuevas residencias destinadas al alquiler”. Con cierta frecuencia, asegura, “se asevera que resulta bastante difícil concebir una política más eficiente para reducir, e inclusive suprimir, la cantidad de residencia privada de alquiler que el control de alquileres. En un corto plazo, trasfiere renta de los dueños a los inquilinos, y da incentivos para reconvertir las residencias en alquiler y de esta forma dirigirlas al mercado en propiedad”. No obstante, agrega, “a largo plazo, suprime los incentivos a edificar nueva residencia de alquiler al sostener los alquileres, y de esta forma las ventajas, bajo los niveles de mercado”. Este efecto desincentivador puede darse aun en residencias que hayan quedado fuera de cualquier control. La razón, asegura el trabajo, es que, pese a esa exención, “los ofertantes potenciales pueden realmente bien meditar que los reguladores pueden en el futuro extender el control a sus unidades de vivienda”. Otra de las consecuencias negativas de intervenir los alquileres es que abre la puerta a pagos en negro y también, aun, comportamientos discrimintarios. En presencia de largas colas para acceder a residencias controladas, “los dueños pueden efectuar prácticas claramente discriminatorias y escoger a sus inquilinos por razones extrañas al coste a abonar, incluyendo el nivel de renta, la raza, la religión, los hábitos vitales e inclusive la orientación sexual”, asevera el estudio. Y de nuevo, agrega, cuando el coste no raciona la demanda, “son de aguardar que resulte preciso realizar pagos auxiliares al alquiler en forma del “dinero de la llave”. De esta forma, si bien el control de alquileres puede distorsionar el funcionamiento del mercado privado de residencia, este puede hallar formas, aunque imperfectas, de proseguir marchando. La patentiza informal apunta a la existencia de sobornos y pagos laterales como algo en lo más mínimo infrecuente para asegurarse una residencia en presencia de control de alquileres”, advierte el trabajo. Embridar los costes asimismo puede actuar como freno para inquilinos que, si bien tengan otras necesidades, opten por no moverse por el bajo costo de su alquiler. El ejemplo que acostumbra a darse para ilustrar esta situación es que parejas retiradas o bien que viven solas ocupen pisos sobredimensionados para sus necesidades al tiempo que familias con hijos hallan serias contrariedades habitacionales, apunta el informe publicado por Fedea. Los controles de alquileres asimismo pueden afectar al mercado de trabajo al “reducir la movilidad de los individuos y la tendencia a admitir buenos trabajos en otras localizaciones no sostienes a control”. Tras todo, explica el catedrático de la UAB, “un inquilino en una residencia sosten a control que es siendo consciente de su escasez sabe que hay una esencial cantidad de aspirantes a ocupar la suya, y que esa va a ser su complejidad si la abandona”. Uno de los razonamientos para justificar el control de los alquileres es su capacidad para redistribuir la riqueza. Mas el informe concluye que, a dicho efecto, se trata de un mecanismo “sumamente inequitativo”. “Dicho de otra forma, intentar influenciar la distribución de la renta a través de el control de alquileres forma un procedimiento bastante ramplón, puesto que las ganancias de renta se distribuirán de forma azarosa entre personas pertenecientes a diferentes conjuntos de renta”, expone.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *