Las negociaciones a dos bandas no semejan exentas de la tendencia italiana al piropo en el arte de la seducción. «Cada vez que me reúno con la señora Merkel me maravilla más su sensibilidad para con nuestros inconvenientes, su visión y su capacidad de estrategia, déjeme que o bien afirme en publico señora canciller», se ha deshecho en halagos el primer ministro italiano Giuseppe Conte en su visita a Messeberg, en las afueras de Berlín.

Y ha tenido la fortuna de encontrarse con una Merkel centrada en su papel como presidente por turno de la Unión, lo que la fuerza a adoptar el papel lo más neutral posible, de forma que deja el alegato duro a los «frugales» y trata de resaltar los clavos ardiendo a los que, actualmente, puede sujetarse la posibilidad de un pacto en la cima europea del próximo fin de semana.

«Ambos estamos conformes en la necesidad de un pacto veloz, desde el viernes, sin más ni más demora, pues día a día que pasa se está retrasando asimismo la restauración económica», ha señalado Merkel sobre el encuentro, «ambos sostenemos posturas diferentes en defensa de los intereses de nuestros países, mas en lo que se refiere a la estructura del Fondo, en esto estamos conformes Italia y Alemania».

Y todavía de esta manera no ha dejado de indicar cuestiones que disgustan bastante, tanto a Conte como a Pedro Sánchez, que va a pasar mañana por exactamente el mismo escenario y que se hallará con exactamente la misma contestación. «Por supuesto que se debe asegurar que el dinero llega al lugar correcto», concretó la canciller alemana cuando le preguntaron por el sistema de vigilancia que tiene que incluir el Fondo de Reconstrucción sobre los fondos que sean asignados a cada país. Y se mostró además de esto conforme en los planes de «recuperación y resiliencia» que cada país deberá presentar anteriormente, conforme la última propuesta de Michel, con la que Alemania está conforme mas en la que Italia y España prosiguen encontrando puntos no asumibles.

A esas alturas de la conferencia de prensa conjunta, de una hora más o menos de duración, Conte destilaba su amenaza. «Sería una lástima que avances que ha costado tanto conseguir, en el mercado común y en el área Schengen, vean ahora un retroceso» afirmó, «Europa debe percibir su voz. Si dejamos que la crisis prosiga su curso, entonces vamos a ver destruido el mercado común. La fragmentación va a ser la consecuencia lógica. Y eso no puede ser del interés de absolutamente nadie, ni tan siquiera de un país como Alemania».

Conte llamó a los gobiernos europeos a «aportar soluciones» en vez de dejarse llevar por «sentimientos» y solicitó una reacción «coordinada, fuerte y urgente» a la crisis consecuencia de la pandemia. Merkel estuvo conforme con él en que «el fondo de Reconstrucción no puede ser jibarizado».

La canciller alemana expuso un alegato de solidaridad y proximidad con los países que más fuertemente han sufrido la pandemia y empleó la expresión de «desastre humanitario». Dejó claro que Alemania considera la solidaridad europea como una inversión de futuro y también insistió en la necesidad de un pacto veloz, mas no escondió que «estamos aún lejos de ese acuerdo» y comprobó que «las diferencias persisten», sin anotar acercamiento alguno en la asamblea con Conte. Incluso de esta manera, sostiene la esperanza para la cima de los días 17 y 18 de julio y recordó que «en Europa es frecuente partir de situaciones alejadísimas y conseguir de alguna forma tender puentes entre ellas».

Conte, por su lado, accedió a la idea de que Italia deba admitir un control como condición para percibir las ayudas europeas que lleguen a acordarse y a establecer anteriormente la forma en que se vayan a gastar. El primer ministro italiano aseguró que Roma «está preparada y en favor de criterios claros y trasparentes en el marco de la solidaridad europea», mentando aun que su gobierno ha ha empezado a aplicar principios de reforma y reestructuración con os que probar lo antes posible su compromiso. «La rotura del mercado interior, a consecuencia del impacto económico más oneroso para los países que más con fuerza han sido golpeados por la pandemia es asimismo peligrosísima para los países más fuertes desde el punto de vista financiero”, advirtió, y repitió que “ahora es el instante de la solidaridad y cada uno de ellos debe aceptar su responsabilidad para eludir la fragmentación».

Merkel asentía cuando Conte resaltaba que nos hallamos frente a un instante de excepcional complejidad en el que no caben situaciones inflexibles, como ha ocurrido en otros tiempos, y llamaba a los asociados europeos a «mirar alén de las cifras» y contestar con altura de miras a un reto en el que Europa se juega su reposicionamiento global.

Fuente: ABC.es

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