Si bien los veranos en España se identifican por las elevadas temperaturas y el buen tiempo, a lo largo de estos meses asimismo hemos presenciado alguna que otra tormenta estival. Y no son poca cosa, la lluvia cae de forma fuerte y muy frecuentemente viene acompañada de rayos y truenos, una situación un tanto peligrosa si nos coge conduciendo.
La lluvia es uno de los primordiales oponentes para los conductores. Cuando se comienza, si bien caiga poca, el polvo y la grasa amontonados en la carretera se transforman en barro muy deslizante que provoca menor adherencia de los neumáticos en la carretera y puede ser peligrosísimo. Si las precipitaciones son elevadas pude generarse el efecto aquaplaning, lo que forzará a extremar la cautela.

Para conducir con lluvia es indispensable tener preparados una serie de elementos de nuestro vehículo, como los neumáticos, los amortiguadores, los frenos, los limpiaparabrisas…pero asimismo requiere una mayor atención al volante para actuar de manera segura ante cualquier imprevisible.

Para conducir con lluvia es indispensable tener preparados una serie de elementos de nuestro vehículo, como los neumáticos, los amortiguadores, los frenos, los limpiaparabrisas…
(EuroTaller)

Es principal que adaptes tu conducción a las condiciones meteorológicas. La lluvia puede alterar las condiciones de la calzada y reducir nuestra visibilidad de ahí que es básico que la primera cosa que hagas cuando veas que el cielo comienza a obscurecer y caigan las primeras gotas ralentices tu velocidad, para conducir de forma más apacible y eludir maniobras bruscas.

Para circular de manera segura vamos a deber anticiparnos. Al aproximarnos a una curva, o bien cuando veamos que los de delante van reduciendo la marcha, vamos a deber tocar el pedal de freno con más suavidad en tanto que con el suelo mojado la distancia de frenado aumenta. Asimismo evitarás el “efecto spray”, el agua pulverizada que sale disparada de las ruedas del vehículo de delante, y que puede reducir nuestra visión.
De exactamente la misma forma, cualquier cambio de dirección o maniobra deberá ser progresivo y lo más suave posible para evitar reacciones inesperadas. No te olvides de poner los intermitentes, así los otros serán conscientes de tus movimientos.

En caso de lluvia ligera, lo mejor es no activar el limpiaparabrisas, ya que ensuciaremos aún más el cristal

En caso de lluvia ligera, lo mejor es no activar el limpiaparabrisas, ya que ensuciaremos aún más el cristal
(Carglass)

Buena visibilidad. El 90 % de la información que nos llega cuando conducimos lo hace a través de la vista. En situaciones de lluvia, es importante tener una buena visión del entorno. Para ello, debes mantener la luna delantera y los limpiaparabrisas en buenas condiciones para que en caso de tormenta no te fallen.
De exactamente la misma forma, si mientras conduces los cristales se empiezan a empañar enciende el aire acondicionado y tu visión volverá a ser completa.

Atención a la señalización.Con la lluvia la pintura blanca que delimita la carretera y divide los carriles puede llegar a ser resbaladiza, por lo que debes intentar no pisarla con el vehículo, especialmente cuando tengas la dirección girada, o bien cuando desees apresurar. Lo mismo ocurre con los pasos de cebra.

Calma. Ante todo debes sostenerte apacible por el hecho de que este género de situaciones tienden a acrecentar la tensión, lo que va a hacer que te fatigues más. Procura hacer más paradas para reposar.

La lluvia puede crear una película de agua acumulada en el asfalto que haga que los neumáticos no se adhieran y resbalen

La lluvia puede crear una película de agua amontonada en el asfalto que haga que los neumáticos no se adhieran y resbalen
(David Airob)

Evitar el aquaplaning. La lluvia puede crear una película de agua amontonada en el asfalto que haga que los neumáticos no se adhieran y resbalen. La primera cosa que debes saber es que a mayor velocidad, más alto va a ser el peligro de padecer este efecto. Si te ocurre la primera cosa que apreciarás va a ser que la dirección comienza a flotar y en ningún caso debes frenar de cuajo, ni cambiar la dirección del volante. Levanta el pie del acelerador y sosten con solidez el volante hasta el momento en que las ruedas recobren adherencia.

ABS y ESP. Son cada vez más los automóviles que cuentan con ayudas electrónicas a la conducción. En España, todos y cada uno de los turismos nuevos que se comercializen están obligados a montar de serie el sistema antibloqueo de frenos (ABS) y el control de estabilidad (ESP), realmente útiles el situaciones de lluvia.

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