Si hace unos años los vehículos diésel estaban de tendencia y se vendían como un ejemplo de bajos consumos, su demonización le ha dado una fama que no se corresponde con sus emisiones contaminates reales. Del mismo modo, los vehículos elécricos es posible que nos ean tan «ecológicos» para usarlos en todo género de circunstancias, si bien resaltan por sus cero emisiones en el momento de circular con ellos. Hoy en día las emisiones de CO2 de los diésel son inferiores a las de los vehículos de gasolina; y las de NOx y partículas sólidas, son afines o bien solo sutilmente superiores, con lo que afectan a la salud de las personas de la misma manera. Su “demonización” ha elevado las emisiones de CO2 producidas por los vehículos a nivel global y particularmente en España.

Para alcarar muchos de los aspectos que rodean a las emisiones y a la catalogación «eco» de los vehículos en venta en España, desde Arval nos aclaran que hay 2 grandes clases de emisiones: las que afectan al calentamiento global (CO2) y las que lo hacen a la salud de las personas (óxidos de ázoe NOx, monóxido de carbono CO, hidrocarburos sin abrasar HC, compuestos de plomo, anhídrido sulfuroso y partículas sólidas).

Las primeras provocan el efecto invernadero; las segundas son más perjudiciales en las urbes. En los dos casos, esas emisiones hay que medirlas durante todo el ciclo vital de un vehículo, no solo en su fase de empleo. No existe en nuestros días un cálculo estandarizado de las emisiones durante su ciclo de vida: y los datos y comparaciones entre diferentes tecnologías cambian entre diferentes fuentes.

El monóxido de carbono (CO) se acostumbra a generar en los motores de gasolina (algo menos en los diésel) cuando la combustión no es completa debido a un exceso de comburente o bien una falta de oxígeno en la mezcla. Es un gas muy tóxico que puede provocar la muerte si se respira en tanto que esta molécula desplaza a la de O2 en los glóbulos colorados de la sangre. De año en año mueren cientos y cientos de personas por las emanaciones de CO de calderas de calefacción en mal estado.

El dióxido de carbono (CO2), no es mortal en concentraciones medias y se halla de forma natural en la atmosfera. Es preciso para la vida en el planeta, en tanto que es indispensable para el proceso de fotosíntesis de las plantas y para sostener la temperatura de la Tierra. No obstante su exceso de concentración provoca el «efecto invernadero», que eleva la temperatura del planeta y desestabiliza el ciclo natural. Su emisión es mayor en los motores de gasolina.

Otras substancias que nos hallamos de forma frecuente en los cilindros de escape de los vehículos son los HC, o bien hidrocarburos no quemados o bien quemados parcialmente. Son tóxicos y pueden provocar irritación en los ojos, en la piel y en los pulmones. Pueden estar presentes tanto en los motores de gasolina como diésel.

Asimismo los benzopirenos, que son unas partículas sólidas que se producen por la combustión del gasóleo. Aparte de contaminar el aire y favorecer la capacitación de smog (nubes de humo en las urbes), son muy cancerígenos.

En en proceso de combustión asimismo se producen óxidos de azufre, debido a las impurezas de azufre presentes en los comburentes. Hoy día se ha reducido mucho su producción merced a costosos procesos de “desulfurización” en el proceso de instilación de los comburentes. Su presencia es mayor en el gasóleo. Son los autores de la lluvia ácida.

En lo que se refiere a los óxidos de ázoe (NOx), estos se generan en los motores diésel, mas son cada vez más usuales asimismo en los motores de gasolina de inyección directa, que cada vez trabajan con relaciones de compresión más altas y mezclas no estequiométricas para acrecentar el desempeño y reducir el consumo.

Existen múltiples géneros de óxidos de ázoe, de ahí que se llaman NOx a todos ellos de forma genérica. El NO y el NO2 tienden a oxidarse con el oxígeno presente en la atmosfera y se convierten en NO3. Esta molécula es peligrosísima por el hecho de que tiende a asociarse con el hidrógeno (asimismo presente en la humedad del aire) y se convierte en HNO3, que es ácido nítrico. Asimismo se pueden formar moléculas de N2O, que son muy estables, con un ciclo vital de unos 170 años y son peligrosísimos al destruir el ozono y ser más potentes provocando efecto invernadero, conforme explican a ABC.es desde Autocasión.

¿Qué vehículos son más sustentables?
Los vehículos eléctricos son los más sustentables. Mas asimismo emiten CO2, indirectamente, en su fase de producción (51%, sobre todo, por la batería) y de funcionamiento (49%), por las emisiones generadas en la producción de la electricidad (con los métodos de generación en Europa). Un turismo de gasolina de tamaño mediano emite de media 143 gramos de CO2 por kilómetro; y uno eléctrico afín (recargado con el presente mix eléctrico de producción de la Unión Europea) entre un 47% y un 58% menos. En un híbrido enchufable, esta reducción es del 36%. Los diésel emiten menos CO2 que los gasolina y su “demonización” ha elevado las emisiones a nivel global y particularmente en España.

En lo que se refiere a las emisiones que afectan a la salud, un eléctrico produce de forma local la mitad de PM10 que un turismo de gasolina Euro seis y una octava parte que uno diésel. Los eléctricos asimismo producen partículas contaminantes y NOx en su fase de producción, mas los centros de extracción de minerales y de fabricación acostumbran a estar distanciados de los núcleos urbanos. La mala fama del diésel no se corresponde con la tecnología actual: sus emisiones de NOx y partículas sólidas son afines o bien solo sutilmente superiores que las de un gasolina.

¿De qué manera se homologan las emisiones en todos y cada vehículo?
Se han alterado los procedimientos y protocolos de medición. El propósito es que los datos conseguidos en estas pruebas (que ya no son solo de laboratorio) se semejen más a los del empleo del turismo en la vida real. El nuevo protocolo de medición WLTP lanza cifras más altas, ha provocado que muchos fabricantes hayan empleado medidas para reducir las emisiones.

Este protocolo de medición es el que se emplea para homologar los automóviles. Con la normativa Euro 6d (que entra en acción desde el 1 enero de 2020 para las marcas y un año después para las ventas), el límite de emisiones de Nox para los gasolina va a ser de 120 g/km, y de 90 g/km para los diésel; y se suprimirán las PM por completo.

¿De qué manera se miden las emisiones de cada marca?
La Unión Europea ha establecido una reducción de las emisiones medias de CO2 del parque europeo de turismos nuevos de cada fabricante, para cumplir con los objetivos del Pacto de la ciudad de París de 2015 de reducción del calentamiento global.

Desde el 1 de enero de 2020 se establece una media de 95 g/km de CO2 en el 95% de los turismos nuevos matriculados, que va a ser del 100% desde 2021. Los 95 g/km son una cantidad media, calculada sobre la base teorética de que todos y cada uno de los vehículos que vendiese un fabricante pesasen 1.379,88 kg. Como los hay que pesan más, y menos, se calculan las emisiones en función de una fórmula correctora. De este modo, cada fabricante va a tener un fin diferente, dependiendo del peso de los automóviles que inscriba de año en año en Europa.

En 2025 se reduce este valor un 15% (hasta 81 g/km) y en 2030, un 37,5% (59 g/km), con respecto a las cantidades de 2021. Esta medida establece la media de emisiones de CO2 más baja del planeta.

Aquellas marcas que no cumplan con su media de emisiones van a recibir fuertes multas: 95 euros por cada g/km de CO2 y turismo que supere ese límite. Conforme JATO Dynamics, esas multas podrían lograr los 34 mil millones de euros en toda la industria.

En conclusión, teniendo presente todo el ciclo vital de un vehículo y desde la perspectiva del calentamiento global, los eléctricos son los vehículos más sustentables, seguidos de los híbridos y los diésel, con los vehículos de gasolina en el último sitio de la tabla. Desde la perspectiva de la salud pública asimismo ganan los eléctricos, seguidos de los híbridos y de los gasolina y diésel, con escasas diferencias entre estos últimos.

Fuente: ABC.es

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