Cómo convertir tu furgoneta en ‘camper’ sin afectar a su seguridad


El desembolso medio de una autocaravana completamente equipada de segunda mano puede rondar los 31.000 euros, mientras que si nos decidimos por una nueva esta cifra puede aumentar hasta los 44.000, y el límite de precio solo depende de nuestra imaginación.

En cuanto a la opción del alquiler, dependiendo de si estamos ya en temporada al ta o baja y de las propias características del vehículo, podríamos hablar de un margen de 115 a 180 euros por día, según explica a este periódico Berta Pérez, de la empresa
Alquivan
.

Pero no podemos descartar además la posibilidad de transformar una furgoneta, bien porque la tengamos ya en propiedad, o porque podemos recurrir al mercado de vehículos nuevos o de segunda mano para adquirir una. De este modo podemos dotarla de todos los elementos que consideremos necesarios, y adaptados a nuestras necesidades reales.

Además del presupuesto, de factores estéticos y prácticos, a la hora de
camperizar una furgoneta hay que tener en cuenta un factor mucho más importante, el de la seguridad. por iniciativa de Sernauto a través de
‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC)
, los jefes de taller Javier Aparicio y Javier González, advierten de la importancia de realizar una camperización de forma adecuada, «no por libre, si no se tienen conocimientos», dado que la camperización de una furgoneta puede, desde afectar al correcto funcionamiento de componentes como frenos o amortiguadores, comprometiendo la seguridad en la conducción, hasta generar cortocircuitos, incendios o explosiones.

Respecto a cómo una camperización puede afectar al adecuado funcionamiento de frenos y amortiguadores, Javier Aparicio, jefe de taller en Motorspeed (Burgos), señala que «existen riesgos dependiendo del tipo de camperización y del peso que vayamos a añadir al vehículo, y este nunca debe superar el peso máximo autorizado que figura en la ficha técnica del vehículo».

En este punto, Javier González, jefe de taller en El Paraíso Car Service (Madrid), matiza que «en el caso de furgonetas, por ejemplo, con capacidad para nueve pasajeros este riesgo no se suele dar, ya que son vehículos que vienen con suspensiones preparadas para soportar el peso de nueve personas, difícil de superar con el peso de muebles y depósitos de agua». En cambio, señala que, si se va a realizar una camperización voluminosa en una furgoneta tipo ranchera o un 4×4, sí se deberían reforzar la suspensión y los frenos.

Para evitar riesgos en este caso, Aparicio señala que «habría que poner frenos de mayor diámetro y amortiguadores con mayor tarado para más peso, asegurándonos de que el peso total, incluyendo pasajeros y equipaje, no supere la masa máxima establecida por el fabricante».

En cuanto a la electricidad, el jefe de taller de Motorspeed señala que «es importante tener nociones de electricidad, colocar un desconectador, instalar fusibles en cada nuevo ramal de cableado, y asegurarse de que la sección de cable sea adecuada al amperaje que vamos a necesitar, puesto que si no calculamos bien la sección de cable podemos hacer que el cable se recaliente, pudiendo ocasionar un incendio». Además, González apunta otro riesgo: «Si lo haces tú, puede que, al manipular la electricidad del coche, estropees un elemento electrónico que pueda ser costoso». De ahí, la necesidad de siempre acudir a los profesionales para realizar este tipo de adaptaciones.

En esta línea, González señala que, para evitar riesgos, «lo más recomendable es realizar un proyecto de la mano de un electricista, luego acudir a la ITV, abonar la modificación y homologar el cambio». «Otra opción», apunta, «sería acudir a una empresa de camperización, que realizaría la instalación y se encargaría también de las homologaciones».

Otra alternativa que no requiere homologación, apunta el jefe de taller de El Paraíso Car Service, es, en lugar de realizar una instalación, «hacerse con una especie de power bank gigante, del que ‘tirar’ para todo lo que sea un castigo eléctrico, sin conectar a la batería del coche, que es lo que no deberíamos hacer nunca, pues la batería, un tiempo, lo puede aguantar, pero no demasiado, conllevando el riesgo de que se agote en el momento más inoportuno».

A la hora de hablar de la fontanería, Aparicio recomienda «asegurarnos de que los depósitos de agua que vayamos a utilizar sean completamente estancos, y que permanezcan inmóviles ante movimientos bruscos, ya que en fuertes frenadas pueden moverse y derramar agua»; y en cuanto al gas, si se realiza una instalación fija, solo una opción: acudir una empresa autorizada para su instalación, ya que «de lo contrario, no se podrá homologar ni pasar la ITV, además de los importantes riesgos que conlleva hacerlo por nuestra cuenta, pues pueden producirse escapes de gas, lo que puede provocar problemas graves como sufrir un incendio, la inhalación de gases o una explosión».

Para el panelado señalan que «hay que asegurar bien los paneles y los aislamientos para que no se puedan desmontar con baches y frenadas, y cerciorarse de que todo esté bien fijado, para evitar ruidos en carretera; y en el caso de instalar claraboyas, tener en cuenta los pilares de la carrocería, ya que no se puede cortar ningún pilar de refuerzo y solo se debe cortar donde haya chapa lisa, asegurándose de sellarlo bien para evitar filtraciones de agua».

Finalmente hay que preparare para la correspondiente homologación de la furgoneta
una vez camperizada: ficha técnica, permiso de circulación, medidas de la furgoneta, medida de la altura del suelo a todas las luces, peso en vacío, fotos de la instalación de todo y marcado CE de claraboyas. Y si hay instalación de gas, certificado de instalación por un profesional. Además, en ocasiones, dependiendo de la instalación de fontanería también necesitamos el certificado de instalación por un profesional.

Tiempo y presupuesto

Cuando decides entrar en el mundo del caravaning «hecho en casa», es difícil tener ya una lista detallada de gastos, pero sí es importante saber cuál es nuestro presupuesto para no quedarnos con el proyecto a medias.

Otro punto que afecta a los costes es el tiempo del que disponemos ya que hay soluciones económicas que requieren más trabajo que otras más costosas y rápidas de ejecutar. Por ejemplo, con una camperización desmontable es posible contener el gasto hasta los 1.000 euros, pero si decides optar por un montaje más completo que incluya más nivel de bricolaje, podrías obtener resultados decentes con un presupuesto medio de 3.500 euros. Confiando en las manos expertas de camperizadores profesionales y eligiendo para el vehículo equipamientos mejores y estructuras más complejas y completas, el precio de la conversión de la furgoneta podría oscilar desde una base mínima de 5.000 hasta 10.000 euros. A este presupuesto habrá que añadir el coste del vehículo.

Una vez nos hemos decidido a camperizar una furgoneta viene
la parte más importante, el vehículo y si no dispones de una chulísima Volkswagen California heredada de tu tío el hippie tendrás que comprarte una.

Las principales opciones son las siguientes:

-Furgoneta camper ultra compacta, con dimensiones similares a las de un coche, perfecta para moverse por la ciudad y fácil de camperizar, incluso con un simple kit de camperización desmontable que te permitirá volver a usarla para trabajar o para llevar a los niños o al perro en tu día a día.

-Furgoneta camper compacta, un excelente compromiso entre espacio a bordo y autonomía de movimientos, que te permite adaptar la distribución interior según tus necesidades, sin tener que renunciar a demasiadas comodidades.

-Furgoneta camper gran volumen que te permite reconstruir una camper totalmente equipada y sentirte como en casa.

Es importante comparar bien los precios y si es de segunda mano es importante tener en cuenta el número de kilómetros y obtener toda la información posible sobre el historial del vehículo para evitar sorpresas.

Una vez establecido el precio, hay que tener en cuenta tres otros criterios fundamentales como la altura, la longitud y el motor que limitarán o facilitarán el proceso de camperización y la comodidad de uso.


Fuente: ABC.es .

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