Un gobierno “compacto” en el que no haya unas áreas cerradas para los ediles del conjunto que lidera Ada Colau y otras para los del que encabeza Jaume Collboni, sino tenga responsabilidades cruzadas, que le dé unidad y lo fortalezca a lo largo totalmente el orden. El pacto que BComú y PSC ultiman para el Ayuntamiento de Barcelona sigue esta premisa, conforme las fuentes consultadas por La Vanguardia en las dos formaciones.
El documento el día de ayer estaba prácticamente listo y la pretensión era, a menos que broten imprevisibles, cerrarlo el día de hoy mismo o bien como máximo mañana. Eso sí, ya antes de firmarlo claramente va a deber percibir el visto bueno de las bases en el caso de los comunes, el fin de semana. En el de los socialistas podría bastar con el beneplácito del consejo de federación, su máximo órgano entre congresos, mas no se descarta someterlo asimismo a la consideración de la militancia.

Áreas compartidas

Los tenientes de regidor van a tener competencias cruzadas sobre ediles de las 2 formaciones

La idea de un gobierno con áreas compartidas no era la que se puso sobre la mesa cuando los equipos de Colau y Collboni empezaron a negociar, aseguran las fuentes consultadas. En un inicio se pensó en 4 grandes campos capitaneados por los comunes Joan Subirats y Janet Sanz, el cabeza de filas socialista y su compañera de capacitación Laia Bonet, cada uno de ellos pertinente a una cartera “clásica”. Todo apunta a que al final va a ser diferente. Y más que grandes departamentos de gobierno, va a haber 4 tenientes de regidor –los ya antes citados– con diferentes asignaciones, más extensas que las frecuentes y con terrenos más difusos que de costumbre. Por servirnos de un ejemplo, no va a haber un superdil de políticas sociales, ni otro que concentre las competencias económicas. En exactamente la misma línea, un concejal socialista va a poder estar bajo el paraguas de un teniente de regidor común y a la inversa. Lo esencial, por lo tanto, no van a ser tanto las atribuciones como las propias personas, que conformarán, al lado de la regidora, la bóveda ejecutiva de la Casa Gran hasta el 2023.

En los últimos días, los encuentros de los negociadores de BComú y los socialistas han aumentado y asimismo se han sumado a las negociaciones, para cerrar los últimos flecos, tanto Colau como Collboni. Se trabaja, en verdad, con la idea de que el pacto se pueda presentar este jueves, coincidiendo con la celebración de la junta de portavoces municipal, que exactamente tiene como propósito tratar la cuestión del cartapacio y la convocatoria del pleno para la aprobación de este, apuntado en la agenda interna para el martes.

Reparto territorial

Los 2 asociados se han distribuido las concejalías de distrito al 50%

Las negociaciones se han mantenido con gran confidencialidad y apenas ha trascendido información. De lo que no existe ninguna duda es que Collboni va a estar al frente de una primera posesión de alcaldía con gran visibilidad, prácticamente al mismo nivel que Colau. Del líder del PSC por último podrían depender una gran parte de las políticas de economía (empresa, comercio…). Al frente de la hacienda municipal se concreta la asimismo socialista Montserrat Ballarín. Jordi Martí, de BComú, sostendría el mando sobre los presupuestos.
Janet Sanz, una de las personas de mayor confianza de Ada Colau, podría ser la segunda teniente de regidor, responsable de urbanismo en un sentido extenso, que abarcaría desde medioambiente hasta movilidad, si bien no se descarta que TMB (la operadora del metro y el autobus urbano) quede bajo control de un concejal socialista (ciertas fuentes apuntan a Rosa Alarcón). La concejalía de residencia, en la que proseguiría Lucía Martín, de BComú, podría estar enmarcada dentro la posesión de alcaldía de Laia Bonet, que se encargaría de un campo trasversal que podría abarcar desde innovación hasta servicios sociales.
Subirats siempre y en toda circunstancia ha querido cultura, área que asimismo se demandaba desde las filas socialistas. Mas por último el edil de BComú estaría al frente de esta cartera con competencias más extensas y otras atribuciones mayores que las frecuentes. La común Gemma Tarafa proseguirá al frente de la concejalía de salud y el socialista David Amparé aceptaría la de deportes.

Asimismo se habría impuesto –hay concejales suficientes– la idea de que ninguno de los 4 tenientes de regidor estén al frente de distritos, que socialistas y comunes se han dividido al 50%. Al frente de unos enfrentamientos más complejos, Ciutat Vella, estaría el que fue consejero técnico del distrito en el precedente orden, el común Jordi Rabassa, ahora concejal ejecutivo; eso sí, debería trabajar codo a codo con Albert Batlle (de Units per Avançar, que concurrió a las elecciones en alianza con el PSC) y exresponsable de los Mossos d’Esquadra, que aceptaría seguridad y dependería de forma directa de la regidora.

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