A pesar del impacto del coronavirus tras su estallido en la ciudad de Wuhan hace ahora un año, que forzó a parar el país los 3 primeros meses, China prosiguió medrando en 2020. Resistiendo a la pandemia, su Producto Interior Bárbaro (Producto Interior Bruto) se elevó un dos con tres por ciento y va a ser la única gran economía que no presente números colorados en tan aciago año.

Confirmando su restauración en V, el Producto Interior Bruto chino subió a lo largo del cuarto trimestre un seis,5 por ciento interanual, más de lo previsto por los especialistas e inclusive sobre el seis por ciento registrado en exactamente el mismo periodo de 2019, ya antes de la epidemia. Tras caerse en el primer trimestre un seis,8 por ciento por el coronavirus, que forzó a detener todo el país, la economía china medró un tres,2% en el segundo y un cuatro,9% en el tercero merced al control de la epidemia. Mientras que el resto de países, sobre todo en Europa y América, prosigue sin levantar cabeza tras la virulenta tercera ola liberada tras la Navidad, el gigante asiático presenta un desarrollo envidiable en la crisis que vive la economía global, la mayor desde la “Gran Depresión” de 1929. Incluso de esta manera, es el más bajo desde la contracción del uno con seis por ciento que padeció China en 1976, al final de la convulsa “Revolución Cultural”. Además de esto, y si bien está sobre el uno con nueve que preveía el FMI (Fondo Monetario Internacional), se encuentra lejísimos del tres por ciento que los analistas más optimistas presagiaban en la Prensa oficial con evidentes fines propagandísticos.

“Se han cumplido los objetivos económicos y sociales fijados mejor de lo aguardado y se espera que China sea la única gran economía del planeta que logre un desarrollo positivo en todo el año”, se felicitó el directivo del Buró Nacional de Estadísticas, Ning Jizhe, conforme notifica el jornal “South China Morning Post”. Además de esto, el volumen de la economía china superó los 100 billones de yuanes (15,4 billones de dólares estadounidenses / 12,7 billones de euros), otra de las metas marcadas por el régimen para 2020.

De esta restauración de China ha tirado, esencialmente, la producción industrial, que se ha favorecido del incremento de las ventas al extranjero por el hecho de que otros países exportadores no han logrado recobrar aún la actividad por culpa del coronavirus. Merced a la creciente demanda de material sanitario y artículos electrónicos, la producción industrial medró un siete,3 por ciento interanual y cerró el año con una subida del dos con ocho por ciento. Si bien es una cantidad dignísima dadas las circunstancias, está muy bajo el desarrollo del cinco con siete por ciento de 2019.

Y las ventas al por menor, que son otra variable esencial por el hecho de que señalan el ánimo de los usuarios, cayeron el año pasado un tres,9 por ciento, en frente de la subida del ocho por ciento registrada en 2019. Si bien las ventas al por menor subieron en el último mes del año por quinto mes sucesivo, un cuatro,6 por ciento interanual, lo hicieron 4 décimas que en el mes de noviembre, volviendo a probar que este es el factor al que más le cuesta despegar por las incertidumbres que produce la pandemia.

En este aspecto, las perspectivas para principios de año tampoco son demasiado halagadoras por el hecho de que los rebrotes del coronavirus en la ciudad de Pekín y 3 provincias del norte, que han sido cerradas y donde hay más 20 millones de personas recluídas, han hecho saltar las alarmas. Si bien la epidemia está bajo control en China, donde se respira bastante normalidad desde ya antes del verano, estos brotes conminan las vacaciones del Año Nuevo Lunar, en las que cientos y cientos de millones de inmigrantes rurales vuelven a sus pueblos con sus familias. Para impedir la propagación del coronavirus, las autoridades ya han reforzado los controles y pedido, ordenado habitualmente, que no se salga de las urbes y no se hagan viajes salvo que sea rigurosamente preciso. Unas limitaciones que volverán a dañar la economía y, sobre todo, el consumo.

Finalmente, la inversión en activos fijos medró un dos con nueve por ciento, frente al cinco con cuatro de 2019, y el paro se sostuvo oficialmente en el cuatro,7 por ciento, frente al cinco con cinco por ciento del año precedente. Si bien el dato del desempleo no es verdaderamente muy representativo en China por el hecho de que no incluye a millones de emigrantes rurales que trabajarán a las grandes urbes, oficialmente se crearon prácticamente 12 millones de trabajos urbanos, por encima de los 9 millones prometidos.

Fuente: ABC.es

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