Desde 2013, cualquiera que desee vender o bien arrendar un inmueble debe contar con del certificado energético del mismo. Existen, no obstante, ciertas salvedades, y es preciso rememorar que hay que renovarlo pasados 10 años.

El certificado energético es el documento elaborado por un técnico que, tras valorar todos y cada uno de los aspectos energéticos de un inmueble, señala tanto la eficacia energética del mismo como las emisiones de dióxido de carbono del edificio. Esta información se plasma en un informe con diferentes anejos, con el que se consigue una etiqueta energética con calificaciones que van de la A (mayor eficacia energética) a la G (ningún género de eficacia energética).

El certificado energético ha de ser elaborado por un técnico eficiente, con titulación para la redacción de proyectos o bien dirección de obras o bien para la realización de proyectos de instalaciones térmicas, o bien cualificación profesional para la realización de certificados de eficacia. Su costo acostumbra a estar entre los 60 y los 150 euros, dependiendo de la zona y de la superficie del inmueble.

El informe del certificado energético recoge, entre otra información, la situación y superficie del inmueble, su orientación, la envolvente térmica, las instalaciones térmicas y la demanda y consumo energético. Incluye, además de esto, recomendaciones para la mejora de la eficacia energética y las pruebas y también inspecciones efectuadas por el técnico certificador.

Con la presentación del certificado de eficacia energética en el órgano eficiente de la comunidad autónoma se consigue la etiqueta energética del inmueble, en la que se plasman, al lado de los datos de la residencia o bien local, su calificación en la escala de la A a la G, el consumo de energía y las emisiones estimadas de dióxido de carbono.

Casos en los que es obligatorio
El Ministerio de Industria, Energía y Turismo demanda desde 2013 el certificado energético, aparte de para las edificaciones de nueva construcción, para todas y cada una de las residencias que vayan a ser alquiladas o bien vendidas. Ha de ser presentado al efectuar la operación, con el objetivo de que la persona que alquila o bien adquiere el inmueble esté informada sobre su eficacia energética. No obstante, en el caso de ciertos inmuebles no es precisa la presentación del certificado energético para el alquiler o bien venta:

– Las construcciones con valor arquitectónico o bien histórico, o bien aquellos protegidos por el hecho de que formen una parte de un ambiente declarado con dicho valor, caso de que las actuaciones para la mejora de la eficacia energética supongan una perturbación de su carácter o bien aspecto.

– Las construcciones o bien unas partes de edificios usados únicamente como lugares de culto y para actividades religiosas.

– Las construcciones temporales cuyo plazo previsto de utilización sea igual o bien inferior a un par de años.

– Las construcciones industriales, de la defensa y agrícolas no residenciales, o bien unas partes de exactamente los mismos, de baja demanda energética. Tienen asimismo consideración de baja demanda energética las zonas que como las destinadas a talleres y procesos industriales no requieran asegurar unas condiciones térmicas de confort.

– Los inmuebles con una superficie útil total inferior a 50 metros cuadrados.

– Las construcciones que se adquieran para reformas esenciales o bien demolición.

– Las construcciones o bien residencias cuyo empleo sea inferior a 4 meses por año, o a lo largo de un tiempo limitado por año, y con un consumo previsto de energía inferior al 25 por ciento de lo que resultaría de su utilización a lo largo de todo el año.

Aparte de ser obligatorio para la venta o bien alquiler de cualquier inmueble que quede fuera de las salvedades precedentes, el certificado energético debe exhibirse de forma obligatoria, en un sitio bien perceptible, en todos y cada uno de los inmuebles privados que sean frecuentados frecuentemente por el público y que dispongan de una superficie útil total superior a 500 metros cuadrados; y en los ocupados por autoridades públicas que sean frecuentados frecuentemente por el público con superficie útil de más de 250 metros cuadrados.

El certificado energético tiene un plazo de valía de 10 años, pasado el que habrá de ser renovado.

Multas
Carecer de certificado energético cuando se arrienda o bien vende un inmueble, falsear sus datos o bien no dar una copia al comprador o bien inquilino, entre otras muchas cuestiones, se consideran infracciones en materia de certificación de la eficacia energética de las edificaciones, sancionadas con multas de entre 300 y seis.000 euros.

Las infracciones leves (de 300 a 600 euros de multa) incluyen supuestos como promocionar la venta o bien alquiler de un inmueble sin señalar su calificación energética en el anuncio, no exhibir la etiqueta de eficacia energética en los presuntos en que resulte obligatorio y no renovarlo pasado su plazo de valía.

Se consideran infracciones graves (con multas de entre 601 y 1.000 euros), por servirnos de un ejemplo, no presentar el certificado en el órgano eficiente de la comunidad autónoma o bien no entregarlo al comprador o bien arrendatario; al tiempo que entre las infracciones muy graves (de 1.001 a seis.000 euros de multa) se halla falsear la información del certificado o bien actuar como técnico certificador sin reunir los requisitos que se demandan.

Fuente: ABC.es

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