A miles y miles de quilómetros de distancia de Europa, el recuerdo de la II Guerra Mundial yace en un camposanto de navíos ubicado en las aguas caribeñas de Aruba, la excolonia holandesa que estuvo en el punto de atención de los alemanes y cuyas «ruinas» marinas son el día de hoy un reclamo para turistas y buzos. Una vez que las tropas de Adolf Hitler invadiesen los Países Bajos en 1940, la rivalidad entre Alemania y Holanda traspasó las fronteras europeas y llegó hasta las costas de las viejas Antillas Holandesas, donde el día de hoy se hallan 2 navíos de bandera europea hundidos hace más de 7 décadas. A menos de treinta metros de profundidad descansa el enorme carguero alemán ‘Antilla’, cuyo patrón, el capitán Smith, prefirió hundir el navío ya antes que entregárselo a los holandeses, protagonizando de esta manera uno de los grandes naufragios del Caribe. «Cuando Alemania invadió Holanda, los holandeses mandaron un mensaje a todas y cada una de las islas a fin de que echasen a los alemanes (…) Los holandeses solicitaron al capitán Smith que entregase su navío, mas este decidió hundirlo a fin de que no fuese utilizado por ellos», afirmó a Efe el guía turístico César Maduro. Smith y su tripulación incendiaron el navío y abrieron las válvulas para lograr que la entrada de agua fría hiciera explotar el motor. La tripulación logró llegar a la ribera, mas una vez en tierra fueron presos por los holandeses. Tras el naufragio del ‘Antilla’, popularmente conocido como «Navío Espectro», cuenta el guía que los alemanes mandaron submarinos a las costas de Aruba -a unos 20 quilómetros del norte de Venezuela- para agredir la refinería de petróleo, a lo largo de décadas fuente de riqueza de esta isla. Frente a las amenazas, los holandeses decidieron poner el barco ‘Pedernales’ en frente de la instalación para resguardar la refinería. Y lo lograron. El navío recibió un torpedo de los alemanes y se hundió, llevando en el fondo del mar un capítulo más de la II Guerra Mundial. Cargados de historia, los navíos son el día de hoy un punto de referencia para buceadores debido a la enorme diversidad de vegetación y fauna submarina que se hallas en los arrecifes creados sobre los restos de los barcos. Las estructuras de las embarcaciones se halla en nuestros días poblada por enormes esponjas cilindro, formaciones de coral, langostas y peces ángel de cola amarillo que apreciables merced al color azul cristalino del agua. En toda la isla existen más de 20 navíos hundidos, entre aquéllos que asimismo resalta el ‘California’. La nave fue uno de las que recibió -mas no respondió- los mensajes de socorro del ‘Titanic’ en 1912 y que, paradójicamente, zozobró años después en las costas de Aruba tras estrellarse contra la costa. Afirman asimismo que el ‘Jaine Sea’, ubicado en el arrecife Barcadera a más 20 de metros de profundidad, era un carguero venezolano de 75 metros que fue construido para transportar cemento, mas se interceptó transportando coca. Fue hundido, cuentan, en 1988. Pese a la enorme cantidad de barcos hundidos en la costa arubeña, cada uno de ellos tiene tras de sí una historia, puesto que la mayor parte fueron puestos de forma intencionada bajo las aguas del mar para crear arrecifes artificiales y atraer la atención de turistas en una isla que vive prácticamente de esa actividad.

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